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El Guardián de la Puerta


6 respuestas al tema

#1 Hissan

Hissan

    Elder

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Posteado 09 December 2015 - 03:51 PM

Prólogo

 

Hace muchos años, tantos que ya ni logro acordarme del momento exacto, hubo una ciudad que fue asediada sin compasión y que al final acabó en las manos de un ejército terrible y poderoso de bárbaros esteparios comandados por el sanguinario Hans.

Durante mucho tiempo a la ciudad sólo dejaban que entrase un pequeño cargamento de víveres que era la única comida y bebida que entraba.

Los habitantes de aquella ciudad estaban muy débiles y enfermos y no les quedaba otra opción que estudiar los libros antiguos para cultivar la inteligencia, pues pensaban que así algún día lograrían expulsar de allí para siempre al Guardián de la Puerta.

Jaro permanecía oculto en la más alta Torre de la ciudadela. Un lugar oscuro y opresivo en el que había sido encerrado hacía ya tanto tiempo que ya no recordaba el cómo ni el por qué de su condena. Hasta que una fría mañana las cosas comenzaron a cambiar, cuando de pronto, unas leves sacudidas hicieron temblar la Torre de Jaro.

El muchacho se asustó en un comienzo, pero esos breves pensamientos de preocupación pronto dieron paso a la tranquilidad.

Una vez al día el carcelero se encaminaba hacia la Torre y le llevaba a Jaro la comida, que consistía en unos míseros mendrugos de pan seco y apenas una jarra de agua sucia en la que flotaban bichos muertos y trozos de barro.

-¡Aquí tienes tu comida, pequeña basura con patas!-le gruñó el ruin y apestoso carcelero, que estaba cubierto de mugre y úlceras en la piel e iba cubierto de viejos harapos.

Jaro se levantó del suelo con las pocas fuerzas que le restaban y se acercó arrastrándose al plato para comer.

El muchacho sabía que la comida era horrible pero aún no pensaba renunciar a la vida, algo dentro de sí mismo le obligaba a continuar pese a sus desgracias. Pese a un destino maldito que no comprendía. Allí era imposible ser feliz, pero Jaro imaginaba hermosas historias en lugares más mágicos aún donde todavía más mágicas criaturas le ayudaban a seguir con vida.

Los incansables días siguieron transcurriendo y el bochorno del calor del verano pronto dio paso al acortamiento de los días, y con esto, pronto llegó el invierno. A pesar de algunas pieles de bestias que le proporcionaron Jaro pasaba los días muerto de frío y fiebre y pensaba con resignación que aquel podría ser ya el último invierno de su vida. Cuando de pronto volvieron las sacudidas y los temblores sólo que esta vez más fuertes.

La Torre se inclinaba con levedad, cuando de pronto unos cascotes cayeron junto a Jaro, que se lanzó hacia otro lado para evitar ser golpeado en la cabeza. En ese instante, un rayo de luz atravesó la celda y fue a parar a la cara de Jaro, que se cubrió el rostro con ambas manos.

Los temblores continuaron cuando regresó el carcelero con la comida de ese día y la  arrojó a sus pies con desprecio.

Poco a poco el sol fue dando paso a unas nubes que fueron encapotando el cielo y que amenazaban con lluvia.

El carcelero era un Troll apestoso y se alejó dando ridículos saltos escaleras abajo, y con las gotas de agua que cayeron la escalera se puso muy resbaladiza, y tras llevarse un susto por el estallido imprevisto de un relámpago, el Troll trastabilló y cayó rodando escaleras abajo partiéndose el cráneo en dos mitades, del mismo modo que ocurre al abrir una nuez.

Mientras tanto, Jaro que era ajeno a todo esto estaba empapándose de agua hasta los huesos y con el frío que hacía en la Torre comenzó a helarse y a tiritar.

Las sacudidas regresaron de nuevo, pero esta vez la Torre no pudo resistirlas y se desplomó sobre las caballerizas, y por suerte Jaro sobrevivió al caer sobre el estiércol y la paja sucia de los caballos rodeado por el marco derruido de lo que fuera la ventana de la Torre, pero las cadenas y grilletes seguían atando sus manos y poca cosa pudo hacer mas que esperar a que apareciese alguien por allí para ayudarlo.


Las ondinas que son amantes de los ríos y los lagos recibieron con mucha felicidad aquella lluvia, pues la presa que habían construido más arriba y que las entristecía y casi las había exterminado las había obligado a dirigirse a un lugar en donde sólo pueden ser leídas o imaginadas. Los libros de cuentos de hadas y fantasías.

Desde que construyeron la presa las ondinas estaban muy enfadadas, y en secreto, planeaban conjurarse contra la ciudadela, y asesinar a todos los que las habían llevado a aquella desastrosa situación.

Sin embargo, todas coincidían en que había un pequeño o, según se mire, gran problema a resolver. Y éste era como para muchos otros habitantes de aquellas tierras la presencia imponente del Guardián de la Puerta.

Algunos decían del Guardián que se trataba de un ser indestructible y muchas leyendas se contaban sobre él, pero ninguna que fuera del todo fidedigna, pues ya es sabido que las viejas y no tan viejas chismosas de las aldeas son propensas a este tipo de habladurías.

Aún así, todos lo respetaban y evitaban. El Guardián con el que realmente contaba, si es que esto fuese del todo cierto, era con el soberbio, altanero y engreído Rey Hans, el más odiado de todos los reyes de su tiempo. Era tanta su mala fama que hasta las sucias y apestosas ratas de las alcantarillas y los enmohecidos acueductos le escupían en los pies a su paso con la asquerosa, pútrida e infecta saliva que almacenaban en sus carrillos y dientes repletos de caries.

Y todos los habitantes o mas bien vasallos del Rey Hans sabían que el único ser humano al que éste respetaba era como no a El Guardián de la Puerta. Y con éste era con quien tenía que enfrentarse Jaro si quería emprender el camino hacia su libertad.

Las ratas que eran las únicas amigas de Jaro durante su encierro fueron las primeras en acercársele para comprobar que no había sufrido ningún daño. Se le subieron por las piernas y se introdujeron en sus pantalones pero descubrieron que su amigo estaba en buenas condiciones.

El estruendo producido por el derrumbe del Torreón llamó la atención de todos los soldados, que por orden del Rey se acercaron con las lanzas alzadas para impedir que el preso se escapase, y con gran sorpresa descubrieron que Jaro ya no estaba allí.

Las ratas le guiaron a través de las alcantarillas y allí continuó hasta que se le ocurriese un plan para escapar de la ciudadela.

Las ratas avanzaban a través de las cuevas y Jaro las seguía, cuando sin esperarlo apareció la luz al final de uno de los túneles del desague (aquí falta una diéresis), el agua corría bajo sus pies y desembocaba en un inmenso lago que era "la tierra de las ondinas".

Jaro se lavó todo el cuerpo y la cara, y las ondinas se le acercaron con prontitud para estudiarle concienzudamente.

Las jóvenes lo observaron sorprendidas y concluyeron que tenían que llevarlo ante la Reina Ónice.

La Reina le dio la bienvenida a Jaro, lo vistió con sus ropas y celebraron un suculento banquete en el que hubo música y danza.

Las ondinas bailaron para Jaro y las ratas las contemplaron boquiabiertas a la espera de que les llevasen algo de comida.

La Reina Ónice era la ondina más bella de cuantas se conocían en esas tierras y estaba muy enfadada con el Rey Hans. Juntas planeaban asesinarle pues veían peligrar para siempre su estilo de vida. Algo que ya no soportarían más bajo ningún concepto.

Entonces, le hicieron la entrega a Jaro de una espada mortal y legendaria con el fin de que acabara ensartándosela en el pecho, y así lograse atravesar el corazón del Rey Hans.

Mientras tanto, el Guardián de la Puerta fumaba en su pipa una extraña hierba adormecedora con efectos tranquilizantes que el Troll le hiciera entrega mucho antes de su patética muerte.

Sus pensamientos se desvanecieron muy pronto cuando vio aparecer al Rey Hans custodiado por su escolta real, fuertemente armados, y de rostros sanguinarios.

Entonces, el Rey Hans le dijo al Guardián de la Puerta que el prisionero había escapado, asunto que le enfadó sobremanera ya que durante veinticinco años su principal misión había consistido en evitar que su hermano Jaro escapase de su infranqueable celda.

 

 

Capítulo 1: Fugado


Editado por Hissan, 02 March 2016 - 02:43 PM.

<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
 

<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises

 

<<Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa.>> Jorge Luis Borges. El hacedor

 

<<La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber(¿no es esto espiritual?)y no quieren nadar, ¡naturalmente!. Han nacido para la tierra, no para el agua y, naturalmente, no quieren pensar, como que han sido creados para la vida no para pensar. Claro y el que piensa, el que hace del pensar lo principal ese podrá acaso llegar muy lejos en esto, pero ese precisamente ha confundido el agua con la tierra, y tarde o temprano se ahogará.>> Hermann Hesse. El lobo estepario

 

<<Hay que tener paciencia y perseverar, que con el tiempo se hace justicia. Ésta es mi creencia.-terminó el chelín.>> Hans Christian Andersen

 

<<Se debe ser más prudente cuanto el peligro es mayor; siempre se salva mejor andando con alvertencia,

Porque no está la prudencia reñida con el valor.>> Martín Fierro. Hernández

 

<<Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas. >>José Saramago. La Caverna

 

Mi blog de relatos y dibujos  ^^ : http://jackblackbahu...logspot.com.es/


#2 HeroeSinNombre

HeroeSinNombre

    Antediluvian

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Posteado 10 December 2015 - 01:17 PM

Hola Hissan:

 

en este fragmento: "El carcelero parecía un Troll apestoso y se alejó dando ridículos saltos escaleras abajo, y con las gotas de agua que cayeron la escalera se puso muy resbaladiza, y tras llevarse un susto por el estallido imprevisto de un relámpago, el Troll trastabilló y cayó rodando escaleras abajo partiéndose el cráneo en dos mitades, del mismo modo que ocurre al abrir una nuez, y murió en el acto."

 

dices que el carcelero parecía un troll y luego dices que el troll trastabilló. ¿Lo parecía o lo era? :-)

Y por cierto, si alguien se rompe el cráneo en dos mitades, incluso siendo un troll, ya no es necesario que añadas que muere en el acto, ¿no? Creo que se sobreentiende, jejeje.

 

¡Saludos y adelante con la continuación!

 


Si te gusta la literatura fantástica, quizás te interese esto... http://earnil-laencr...logspot.com.es/

 


#3 Hissan

Hissan

    Elder

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Posteado 10 December 2015 - 04:59 PM

Hola Hissan:

 

en este fragmento: "El carcelero parecía un Troll apestoso y se alejó dando ridículos saltos escaleras abajo, y con las gotas de agua que cayeron la escalera se puso muy resbaladiza, y tras llevarse un susto por el estallido imprevisto de un relámpago, el Troll trastabilló y cayó rodando escaleras abajo partiéndose el cráneo en dos mitades, del mismo modo que ocurre al abrir una nuez, y murió en el acto."

 

dices que el carcelero parecía un troll y luego dices que el troll trastabilló. ¿Lo parecía o lo era? :-)

Y por cierto, si alguien se rompe el cráneo en dos mitades, incluso siendo un troll, ya no es necesario que añadas que muere en el acto, ¿no? Creo que se sobreentiende, jejeje.

 

¡Saludos y adelante con la continuación!

 

Buenas HeroeSinNombre,  gracias por comentar y señalarme esas correcciones :feliz: Definitivamente el carcelero era un Troll jaja, me pareció que era más divertido que  sólo fuese un ser humano.

Y bueno, quizás si se sobreentienda que lo del cráneo es de muerte instantánea jeje. En cuanto tenga algo más escrito lo subiré, y gracias de nuevo por pasarte a leerlo. Para escribirlo me estoy inspirando mucho en los cuentos de los Hermanos Grimm sobre todo. A ver que tal sigue la historia.

 

Saludos


<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
 

<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises

 

<<Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa.>> Jorge Luis Borges. El hacedor

 

<<La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber(¿no es esto espiritual?)y no quieren nadar, ¡naturalmente!. Han nacido para la tierra, no para el agua y, naturalmente, no quieren pensar, como que han sido creados para la vida no para pensar. Claro y el que piensa, el que hace del pensar lo principal ese podrá acaso llegar muy lejos en esto, pero ese precisamente ha confundido el agua con la tierra, y tarde o temprano se ahogará.>> Hermann Hesse. El lobo estepario

 

<<Hay que tener paciencia y perseverar, que con el tiempo se hace justicia. Ésta es mi creencia.-terminó el chelín.>> Hans Christian Andersen

 

<<Se debe ser más prudente cuanto el peligro es mayor; siempre se salva mejor andando con alvertencia,

Porque no está la prudencia reñida con el valor.>> Martín Fierro. Hernández

 

<<Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas. >>José Saramago. La Caverna

 

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#4 HeroeSinNombre

HeroeSinNombre

    Antediluvian

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Posteado 11 December 2015 - 09:08 AM

Sí, lo de partir el cráneo en dos me hizo gracia, jejeje


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#5 Hissan

Hissan

    Elder

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Posteado 18 April 2016 - 09:43 AM

 

 

Capítulo 1  : Fugado


La voz del Rey Hans resonó casi eterna y con boato a lo largo y ancho de esas tierras convulsas.

-¡Que liberen al coloso!-exclamó el Rey, lanzando sus espurreos a la cara de algunos de sus soldados de manera que no tuvieron más remedio que digerirlos entre muecas de asco.

Y al clamor de mil trompetas y cornamusas hicieron despertar al olvidado ser, comandante de antiguas legiones y conquistador de Regiones indómitas. 

Tanto era el miedo y el revuelo causado por la fuga de Jaro que el Rey no escatimó en lo que fuera necesario con tal de dar caza al más odiado de todos sus presos, y el mayor enemigo que había conocido jamás el Reino.


Mientras tanto, Jaro encontró una bicerra, una especie de cabra con poca inteligencia, se subió encima de ella y cabalgó en dirección al Castillo de Hans.

Las ratas y dos ondinas, que a su vez eran jóvenes princesas, le seguían todo el tiempo desde su fugaz encuentro en el Reino de las Ondinas. Ellas se mantenían frescas y húmedas con el agua que llevaban cargada en dos sendos recipientes que portaban amarrados sobre la espalda.

Aunque apenadas no olvidaban el motivo por el que habían abandonado el Lago y sus profundos ojos azul celeste ardían en llamas de venganza y no descansarían hasta ver llegar la decapitación del Rey Hans. Ambas ondinas sonreían a las ratas que iban subidas encima de ellas enredándose con sutileza en sus rizados cabellos de oro, cobre y repletos de hojas silvestres.

El único que parecía preocuparse un poco era Jaro, pero no era éste un sentimiento habitual en él, la mayor parte del tiempo pensaba en ocuparse de destronar al Rey Hans aunque no sabía como podría lograrlo. Ya que antes tendría que pasar por encima del cadáver de su hermano el Guardián de la Puerta.

Y en estas cosas estaba pensando cuando vio aparecer al feroz, mortal y más peligroso enemigo que viera desde que fuera encerrado en la torre del castillo.

El legendario y terrible Coloso hizo acto de presencia en la extensa llanura enclavada entre el Lago de las Ondinas y el Reino de Hans.

Entonces, Jaro lo retó a muerte, y el Coloso embistió con desmanes. El Coloso al que todos temían en el Reino era en realidad un hombre con aspecto de enano, muy enfermo de un síndrome avanzado de artrosis en ambas rodillas. Sin embargo, su fuerza no residía mayormente en su fortaleza física, casi toda ella era mental. Este ser podría ser ampliamente reconocido como un auténtico farsante. Un ser profusamente subversivo, ducho, sagaz, proscrito, marrullero y por encima de todo desaforado.

Una criatura que impelía a todo el que lo rodeaba a una muerte segura y execrable. Era este un hombre al que jamás invitarían a un ágape.

Y al que los bandullones casi le rozaban los pies cubiertos y casi repletos de mugre y roña. Ahí se le había formado una maloliente congestión a la que sólo las moscas se atrevían a degustar.

Y justo en el momento en que el sucio, apestoso y diminuto Coloso se arrojaba contra su oponente el chico fugado, Jaro le propinó una violenta y repentina zancadilla que lo hizo rebozarse por los suelos y empaparse aún mas de mierda y máculas.

Por otro lado las ondinas y el pequeño grupo de ratas emprendió el arduo ascenso a la Montaña Secreta situada en la angulosa Cordillera Secreta en busca del Águila Unialada, una enorme ave que vivía oculta en el punto más elevado de la montaña dedicada a la incubación de su nidada.

Este animal de leyenda pertenece al Libro Secreto de los Gnomos, y en tiempos de guerra y desdichas siempre fue para las ondinas del Lago una imprescindible aliada, y también por el hecho de ser casi indestructible, y de no poseer enemigos naturales. 

El ave medía unos diez metros de altura y veinte de envergadura, y la hembra ponía huevos con forma cuadrada, lo que aún la hacía ser más extraordinaria. Y esto era así, probablemente, porque en el caso de resbalar por la ladera las aristas del huevo lo protegían de caer más abajo y despeñarse en fragmentos blancos y amarillentos por las rocas.

Entonces, las ondinas y las ratas comenzaron el complicado ascenso, entretanto Jaro seguía enfrentándose a su brutal oponente. 

El Guardián de la Puerta que no era ajeno a estos hechos por sus espías e informadores, entre los que se encontraban bandadas de cuervos, grajos y mirlos, no iba a tardar en aparecer en escena.


<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
 

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#6 Hissan

Hissan

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Posteado 26 May 2016 - 07:05 PM

Capítulo 2

 

 

Ya casi alcanzando la cumbre con gran esfuerzo las Ondinas y las ratas tuvieron que hacer frente a una feroz ventisca, y el frío intenso estuvo cerca de conducirles a todos a una muerte asegurada. Cuando de pronto, apareció la Colosal Águila Unialada que irradiaba calor descendiendo en círculos concéntricos hasta aterrizar en el punto más alto de la nevada cumbre.

Las ondinas y las ratas se agazaparon tras unas rocas y observaron al descomunal ave que se erigía triunfante junto a su nidada.

Y en ese instante, los huevos eclosionaron uno por uno, hasta que todos los polluelos vieron la luz de la Radiante Estrella.

El instinto del animal la llevó a salir de allí en busca de caza, y en un momento de descuido del ave, las ondinas y las ratas se subieron encima del Águila y sobrevolaron con ella toda la extensa llanura, el Reino de Hans y el Lago de las Ondinas.

En el lugar en el que abandonamos a Jaro estaban a punto de suceder algunos hechos de cierta importancia en el devenir de los acontecimientos de esta historia.

Y fue cuando tras una repentina nube de polvo apareció el Guardián de la Puerta, al tiempo que el Coloso se levantaba del suelo tras la patada que había recibido de Jaro, éste no tuvo tiempo de pronunciar una sola palabra cuando la cimitarra del Guardián sacudió el aire y le cortó la cabeza de una limpia estocada. 

En seguida, el cuerpo decapitado convulsionó entre espasmos durante varios segundos y luego permaneció quieto y empapado de sangre.


-Uno siempre tiene que acabar el trabajo que los obtusos, malhadados, pérfidos y desdeñosos guerreros que tiene a su mando no desempeñan.-silabeó el Guardián de la Puerta, a la vez que agarraba con fuerza la espada por el arriaz y salpicaba con la sangre del Coloso la cara de su hermano escapado.

En ese momento, Jaro se sintió exasperado, se limpió la sangre de la cara como pudo, y viéndose amenazado retrocedió con sumo cuidado unos pasos. Durante unos instantes lo miró con cierto embeleso pero recordó la estolidez de su hermano y que este no se detendría hasta exterminarlo, pues había escapado de su celda por casualidad.

La cimitarra sangrante del Guardián de la Puerta volvía a erguirse en el aire y apuntaba a la cabeza de Jaro, y éste le sonrió triunfal cuando mirando al cielo en la última plegaria que le concedió a su Dios no sabiendo si por suerte o causa del Destino vio llegar a una enorme Águila con una sola ala cargando con las Ondinas del Lago y con las ratas que le hicieron compañía durante su encierro.

De pronto, el Águila sacudió el suelo con fiereza y la nube de polvo y viento golpearon al Guardián de la Puerta y al caballo con el que había venido desde el Reino de Hans.

El Guardián de la Puerta no pudo esgrimir su espada contra semejante bestia y derrotado los dejó escapar mesándose los largos y rubios cabellos en un gesto de rabia y repulsión.

Lejos de allí, en el reino de los pájaros, sucedió una feroz tormenta que obligó al Águila a cambiar sus majestuosa y colosal ala de dirección teniendo esta que adentrarse con consciente peligrosidad, respingo y recato en el olvidado Reino de los Silfos.


 

Capítulo 3: El laberinto invisible


Editado por Hissan, 03 June 2016 - 10:21 AM.

<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
 

<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises

 

<<Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa.>> Jorge Luis Borges. El hacedor

 

<<La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber(¿no es esto espiritual?)y no quieren nadar, ¡naturalmente!. Han nacido para la tierra, no para el agua y, naturalmente, no quieren pensar, como que han sido creados para la vida no para pensar. Claro y el que piensa, el que hace del pensar lo principal ese podrá acaso llegar muy lejos en esto, pero ese precisamente ha confundido el agua con la tierra, y tarde o temprano se ahogará.>> Hermann Hesse. El lobo estepario

 

<<Hay que tener paciencia y perseverar, que con el tiempo se hace justicia. Ésta es mi creencia.-terminó el chelín.>> Hans Christian Andersen

 

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#7 Hissan

Hissan

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Posteado 20 October 2016 - 01:49 PM

El ataque del Rey Silfo

 

Capítulo 3

 

Sin previo, aviso una feroz ráfaga de viento alcanzó al Águila Unialada y sacudió con violencia a sus aguerridos jinetes.

Los silfos eran seres elementales de aire y en la antiguedad reinaban en los aires y dominaban los vientos, pero con el paso del tiempo los hombres dejaron de creer en ellos y por estos fueron olvidados.

Así que la sorpresa de los silfos fue colosal cuando vieron aparecer el Águila Unialada y sentados sobre sus plumas a Jaro, hermano del Guardián de la Puerta, a las dos ondinas y al grupo de las ratas que le acompañaba desde su encierro.

Algunos de los silfos que miraban con recelo la llegada de estos seres, se aventuraron a pronosticar que su tiempo llegaba a su fin, de modo que convocaron a su Rey y éste muy enfadado salió de su trono del Laberinto invisible para tratar de exterminarlos.

El viento huracanado provocado por el Rey Silfo agitaba al Águila Unialada y a sus pasajeros, que trataban de asirse a las plumas y evitaban no mirar hacia abajo, donde una colosal caída los conducía a una rápida y agónica muerte.

Pese a su naturaleza invisible el Rey Silfo podía comunicarse con sus enemigos por medio de aullidos escalofriantes, reverberaciones y ecos, y la forma más corpórea que el ser humano podía dar a un silfo era la de un torbellino de polvo, piedras, ramas, barro y hojas. Se trataba de un ser muy peligroso y amenazador. Y de pronto, Jaro afrentó al Rey de los Silfos.

-¡Malditas criaturas!¡Dejadnos en paz! No osamos más que atravesar vuestros dominios para alcanzar tierra firme y poder descansar.-exclamó Jaro tratando de aleccionar al Rey de los Silfos.

-¡Taimado humano! ¡Nadie atraviesa nuestros dominios y regresa vivo para contarlo! Hace siglos que vivimos aquí retirados, ocultos y olvidados. No somos más que la triste leyenda que vive en los libros que tu misma raza detesta. Los rumores que por mis dominios y todo el mundo viajan me cuentan que has escapado de una celda y que tu mismo hermano, que vive por las tierras de allá abajo, el Guardián de la Puerta, trata de encontrarte para encerrarte y de no lograrlo tiene firmes intenciones de matarte.

-¡A cuantos hermanos cuyo amor es sincero y verdadero has visto querer matar a su hermano!¡Ese hombre al que llamas el Guardián de la Puerta solo sirve para cumplir las leyes de un Rey tirano, el Rey Hans, un hombre sanguinario y asesino que exterminó a mi pueblo y su historia, y que me mantuvo cautivo con el único fin de revelarle el paradero de los que huyeron.

Pero el destino me ha concedido la libertad, y como los astros me han sido aciagos, voy a tener que demostrarle mi valía y de no hacerle entrar en razón voy a verme obligado a matarle para acabar con esta locura y esta tiranía que esclaviza a inocentes y los mantiene con la boca cerrada a fuerza de cercenar gargantas con su traidora espada. ¡Acabaré contigo, Rey Silfo,! si los vientos también se oponen a que cumpla mi destino, esos mismos vientos que pertinaces me detienen se esfumarán como una fugaz mañana de primavera.-arguyó Jaro.

Y estaba Jaro terminando de relatar esto cuando los polluelos del Águila Unialada, muy hambrientos, se mostraron ostensiblemente enfadados y con unos insoportables piares clamaron con anhelo el retorno de su madre acuciándola con sus graznidos a que les desquitara el hambre por causa de su larga y repentina ausencia.

Más tarde, el Águila Unialada viró en el aire en dirección al nido sin tener en cuenta el viento huracanado que ferozmente agitaban los silfos y sobre todo el Rey, y la hicieron plegar las alas y comenzar a descender con peligrosidad al tiempo que daba vueltas sin control.

Jaro y los demás se aferraron al Águila Unialada con todas sus fuerzas y temiéndose lo peor Jaro comenzó a susurrarle unas palabras mágicas que conocía de sus ancestros en el oído del Águila que continuaba descendiendo sin control hasta tierra firme para conducirles a todos a la muerte, y justo detrás el Rey Silfo los guiaba también con sus vientos para que no pudiera recobrarse.

Al escuchar la antigua lengua de las bestias el Águila graznó con todas sus fuerzas y recuperó la tensión de sus alas a pocos metros de despeñarse sobre una hedionda ciénaga roqueña repleta de afiladas rocas. Con la feroz sacudida, Jaro, las ondinas y las ratas se desprendieron del Águila y aterrizaron sobre el fango salvando sus vidas. Y de este modo fue como el Águila Unialada los abandonó en la ciénaga y regresó a su nido cumpliendo con el instinto maternal que salvaría finalmente a su prole.

Al tiempo que Jaro, las ondinas y las ratas se recuperaban de la caída, se iban incorporando como podían atendiendo al mismo tiempo como el Águila Unialada los abandonaba a su suerte con los mortales y feroces silfos.

En ese instante, el Rey Silfo descendió seguido muy de cerca por sus súbditos originando feroces vientos huracanados que agitaban con fiereza las ropas, el pelo y el barro de los que en ese momento estaban en el lodazal.

A Jaro, a las ondinas y a las ratas no les quedó más remedio que esperar el brutal choque cuando una inesperada criatura del pantano apareció, del tamaño de un sapo y croó con todas sus fuerzas sorprendiendo a los silfos que viraron de dirección pero no pudieron evitar caer finalmente sobre el barro y el lodo.

Uno tras otro cayeron y su aspecto se tornó visible ante los ojos de Jaro, viendo como unos finísimos ojos relampagueantes se dirigían al encuentro de los suyos.

Mientras esto sucedía Jaro instó a las ondinas y a las ratas a que se escondieran en la barriga del Sapo, cosa a la que en un principio parecieron negarse y a la que finalmente accedieron al ver como los silfos se acercaban a ellos con firmes intenciones de matarlos. Cuando ya la última de las ratas consiguió abrirse camino en el interior del gran Sapo, los silfos lo zarandearon todo lo que podían tratando de matarlo para que éste los expulsara de su interior, pero el Sapo que no era un animal del todo ignorante se agitaba dando saltos en todas direcciones hasta que alcanzó una zona donde pudo volver a sumergirse. Entonces, los silfos lo siguieron pero cometieron una estupidez porque se habían cubierto de tanto barro que comenzaron a sumergirse con lentitud en lo más hondo de la ciénaga. Sin embargo, el Sapo gracias a sus patas aplanadas nadaba , y además presenció la gran furia en los ojos de los silfos pero sobre todo la de su Rey, cuando los vio morir uno a uno zarandeándose en estado de arrobo tratando de liberarse inútilmente del lodo, mientras que Jaro, las ondinas y sus compañeras de encierro, sus fieles amigas las ratas, se salvaron guarnecidos en el interior del inesperado y muy oportuno Sapo de la Ciénaga.


<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
 

<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises

 

<<Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa.>> Jorge Luis Borges. El hacedor

 

<<La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber(¿no es esto espiritual?)y no quieren nadar, ¡naturalmente!. Han nacido para la tierra, no para el agua y, naturalmente, no quieren pensar, como que han sido creados para la vida no para pensar. Claro y el que piensa, el que hace del pensar lo principal ese podrá acaso llegar muy lejos en esto, pero ese precisamente ha confundido el agua con la tierra, y tarde o temprano se ahogará.>> Hermann Hesse. El lobo estepario

 

<<Hay que tener paciencia y perseverar, que con el tiempo se hace justicia. Ésta es mi creencia.-terminó el chelín.>> Hans Christian Andersen

 

<<Se debe ser más prudente cuanto el peligro es mayor; siempre se salva mejor andando con alvertencia,

Porque no está la prudencia reñida con el valor.>> Martín Fierro. Hernández

 

<<Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas. >>José Saramago. La Caverna

 

Mi blog de relatos y dibujos  ^^ : http://jackblackbahu...logspot.com.es/




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A Bragol. Tus amigos te echan de menos.