- Recuerda, querido lector, que este relato participa en el Concurso de Microrrelatos, por lo que si te animas a dejar una valoración positiva de él y además escribes literalmente: "le doy mi voto", le estarás votando. Valorar solamente significa explicar brevemente porqué te gustó. Los comentarios que sólo digan: “me gustó” o "le doy mi voto" pero no expliquen el porqué, no se considerarán votos válidos.
Ahora sí, sin más preámbulos, disfruta del relato:
Vestigios
Se despertó tumbado, con un fuerte dolor en la cabeza, como si algo o alguien le hubiese golpeado. Dolorido, miró a su alrededor para tratar de comprender qué le había ocurrido, y lo que vio le causó tanta sorpresa como fascinación.
Se encontraba en una especie de bosque, rodeado de flora extraña de la que emanaba un hermoso resplandor verde azulado. Sin salir de su asombro, un poco más allá, divisó lo que parecía ser un lago; y dado que sentía la boca tan seca como el corcho, se obligó a aproximarse a su orilla.
Mientras se aproximaba no podía dejar de mirar para todos lados, se sentía inseguro en ese extraño lugar, y quería evitar ser sorprendido por algún tipo de criatura depredadora. Una vez alcanzada la orilla trató de recoger un poco de agua entre sus temblorosas manos, cuando lo que vio le dejó completamente paralizado.
Las aguas, limpias y calmas, mostraban el rostro de un ser abominable que le asustó al imaginar que éste le iba a atacar emergiendo desde el agua. Pero al instante se dio cuenta de que ese rostro no era ninguna amenaza, ya que se trataba de su propio reflejo. Lo cual en lugar de tranquilizarlo le inquietó todavía más, ya que continuaba viendo la imagen de un monstruo donde debería estar su rostro.
El reflejo mostraba un rostro deforme, de ojos saltones, mentón desproporcionadamente ancho, colmillos salientes de la boca y lo que parecían dos antenas sobre una cabeza calva. Ante tal visión lo primero que pensó es que se trataba de una imagen distorsionada por algún extraño conjuro, por lo que se palpó instintivamente la cara; pero no le gustó lo que su sentido del tacto le decía, hasta el punto de que cuando llegó a la parte alta de la frente y notó unas antenas blandas y fláccidas, no pudo reprimir un grito de horror.
El gritar le sirvió de desahogo, y por un momento recuperó parcialmente la calma, pese a que un fuerte sentimiento de angustia luchaba en su interior por hacerse con el control de sus actos.
Entonces, vio algo que brillaba a algunos metros de donde estaba, entrecerró sus ojos para tratar de verlo mejor, y se dio cuenta de lo que era, un hacha. Mientras pensaba en como evitar encontrarse con su dueño, de repente, escuchó un ruido a su espalda, y asustado irrumpió en una carrera sin rumbo, completamente dominado por el pánico. Tras numerosos quiebros, giros y saltos para evitar los obstáculos en su huida, llegó hasta una especie de estrecho camino, al final del cual se divisaba lo que parecía ser una extraña aldea.
Exhausto por la carrera, consiguió nuevamente recuperar el control de si mismo, y se decidió, valientemente, a aproximarse al extraño lugar en busca de respuestas sobre lo que le podía haber ocurrido, donde estaba, o cómo podía recuperar la normalidad.
Al poco de comenzar su avance por el estrecho camino pudo divisar una misteriosa figura que caminaba lentamente en dirección opuesta a la suya, por lo que en poco tiempo llegarían a encontrarse. Entonces, y armándose de valor, decidió no cambiar su rumbo, dirigiendo sus pasos hacia el imprevisible encuentro con la extraña figura que avanzaba lentamente hacia él.
Poco a poco, las distancias se iban acortando, la figura era a cada instante un poco más nítida y él no apartaba sus ojos de ella, como si fuese lo único que existiese en aquellos momentos.
Lentamente fue notando como una extraña sensación invadía sus sentidos, lo cual le hacía sentirse inquieto a pesar de resultarle agradable. A medida que la distancia entre ellos disminuía la sensación iba creciendo en él, y pese a sus temores casi no podía esperar a estar más cerca de aquella misteriosa figura para sentir aquella sensación en toda su plenitud.
De pronto, la figura cesó en su avance, como desconfiada ante su presencia. Pero él, decidido a llegar hasta ella para hablarle, no dejó de avanzar. Cuando por fin pudo contemplar su rostro con cercanía y nitidez suficientes, las emociones le embargaron y sintió como su cuerpo se estremecía por un escalofrío. Pese a la extrañeza e incomodidad, seguían siendo sensaciones agradables, por lo que confiado dejó de oponer resistencia y trató de percibirlas sin temores, de manera que los sentimientos fluyesen dentro de sí, sin ningún tipo de traba o prejuicio.
Y fue entonces cuando recordó. Recordó que había ido al bosque a por leña, que había subido a un árbol con intención de coger los huevos de un nido para la cena, pero se había resbalado por el musgo de las ramas, y tras el golpe producido por la caída, había perdido la consciencia.
Entonces comprendió que había perdido también la memoria, ya que ese camino era el que tantas veces había recorrido para llegar hasta su aldea, que el ruido que le asustó debió de ser producido por algún animal del bosque, que el hacha que vio era la que usaba para cortar la leña, que del bosque siempre había emanado ese hermoso resplandor verde azulado, y que el rostro que contemplara en las tranquilas aguas del lago no era otro que su rostro, el único que recordaba.
Entonces, con una sonrisa de satisfacción al ver terminada la pesadilla, que no había sido más que un engaño de su mente, levantó la mirada y contempló a su amada, aquella con la que compartía su vida desde hacía años, y a partir de entonces también la que, una vez que lo olvidó, le ayudó a recordar quien era.
Editado por Imaginista, 03 October 2011 - 09:51 PM.


















