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Shadows in Waterdeep.


29 respuestas al tema

#1 Eldorin

Eldorin

    In Memory of Quorthon.

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Posteado 23 September 2009 - 12:34 AM

SHADOWS IN WATERDEEP.



Aguas Profundas, Ciudad de los esplendores, Joya del Norte: diversos son los nombres que recibe la considerada por muchos más bella ciudad de todo Faerun.
Profundas son las raíces en la historia de esta legendaria urbe, capaz de sobrevivir a las más diversas calamidades, pues su fama atrae tanto la admiración como el odio.
Son los Señores Enmascarados de Aguas Profundas los encargados de protegerla y asegurar el bienestar de sus orgullosos ciudadanos, siempre preparados para responder ante cualquier amenaza.
Son muchos los enemigos que siempre acechan en la sombra, esperando una oportunidad para extender su influencia en la ciudad: desde los magos rojos de Thay, hasta la sociedad de los Caballeros del Escudo, pasando por los despiadados Zhentarim.
Sin embargo, a estas constantes amenazas se les han sumado varios sucesos de suma gravedad que preocupan seriamente a los habitantes de Aguas Profundas: se trata de la escalada de tensión que se ha producido con la ciudad portuaria de Luskan, rival comercial tradicional, y el nacimiento de un nuevo conflicto con la ciudad de Daggerford. Preocupa especialmente esto último pues la relación hasta el momento con Daggerford había sido buena, sin embargo recientemente fueron asesinados dos miembros del Consejo de Gremios de Daggerford y el Duque Pwyll Greatshout, en un discurso furioso ante una masa enardecida, ha culpado abiertamente a los Señores Enmascarados de tener algo que ver con los asesinatos.
Una ciudad como Aguas Profundas, basada en gran medida en el comercio, no puede permitirse tener dos frentes abiertos tanto al sur como al norte si desea mantener su privilegiada posición comercial.
Las peores noticias, sin embargo, llegan de Cormyr, acerca de un gobierno que se tambalea y es incapaz de controlar las diferentes facciones de poder: una situación demasiado compleja para el jovencísimo Azoun V. El debilitamiento de ese reino no pasará inadvertido a sus enemigos, lo cual podría devolver a los dragones púrpura a los campos de batalla y provocar una radicalización de la política externa de sus dirigentes.
Aguas Profundas hará lo posible por evitar cualquier guerra, es tiempo de aventureros capaces de cambiar el destino de los Reinos.





Primer Turno.



Relago.

Tardaste poco en decidir tu destino, qué mejor sitio que Aguas Profundas para olvidar y volver a ser el que un tiempo fuiste, con sus intrincadas calles y gentes variopintas te devolvería a la vida alegre y caótica que nunca pensaste abandonarías algún día.
El cambio sería radical, pues tus últimos viajes siempre te habían llevado a pequeños pueblos recogidos en el abrazo de la naturaleza y según tenías entendido no existía urbe más grande que la Ciudad de los Esplendores.
Pese a que hacía mucho que no emprendías un largo viaje pronto recuperaste las vívidas sensaciones que siempre acompañaban esos momentos: el paso vivo, el corazón alegre y la mente recreándose en todo aquello que podría depararte la fortuna.
Tu espíritu seguía siendo el mismo, pensabas con confianza, sin embargo pronto notaste que tu cuerpo sí que notaba ese cambio repentino y tras varias horas de marcha, tus músculos te exigieron que empezaras a pensar en encontrar algún sitio donde descansar y reponer fuerzas.
No tardaste en encontrar una pequeña posada con aspecto acogedor, punto de reunión y descanso de los numerosos viajeros que cada día emprenden camino hacia Aguas Profundas.
El olor a comida casera que te dio la bienvenida nada más entrar te hizo salivar y rápidamente te sentaste en una mesa vacía justo a la derecha de la entrada. De hecho era el único sitio libre que quedaba, ya que era mediodía y muchos habían decidido como tú parar para hacer un descanso.
Echaste una ojeada alrededor de todo el establecimiento y notaste que muchos de los clientes tenían que ser habituales por la familiaridad con la que hablaban con los dueños del lugar, seguramente serían caravaneros cuya ruta les haría pasar siempre por este camino.
Tranquilamente esperaste a que se acercaran a servirte, mientras pensabas en qué pedir.
Sin embargo el primero en dirigirse a ti no fue el atareado camarero, sino un hombre de mediana edad en el que no te habías fijado especialmente hasta entonces, llevaba ropas sencillas, tenía unos ojos pequeños que quedaban oscurecidos por sus pobladas cejas, una barba descuidada de varios días y una nariz y boca grandes.
Con voz ronca se dirigió a ti mientras se sentaba en otra silla enfrente tuyo:
- Ahora que aún estás a tiempo vuelve por donde has venido, aquí cocinan con carne de rata, te lo digo yo. Vete, vete, te lo digo yo.
Su aliento no huele a alcohol y te mira sin pestañear, algo sorprendido por semejante recibimiento piensas qué responderle.
A todo esto notas que otros parroquianos de las mesas de al lado se han girado hacia vosotros, algunos con caras de sorpresa y otros claramente divertidos por la situación.




Khiran.

Todavía te costaba conciliar el sueño, las imágenes recurrentes de Roland escupiendo sangre te perseguían al caer la noche y la rabia inicial de los primeros días había cedido su puesto al abatimiento.
Justo antes de perder el rastro de tu hermano, completamente imposible de volver a encontrar debido a unos días de intensas lluvias, dedujiste que se dirigía hacia vuestra ciudad natal, Aguas Profundas.
Pese a que para muchos esa ciudad se merecía el nombre de Joya del Norte y hablaban de ella con asombro y admiración, a ti sólo te traía malos recuerdos y la idea de tener que volver a cruzar sus puertas sólo empeoró tu estado de ánimo.
Sin embargo, tu determinación de encontrar a Erdan y Neska te insuflaba la fuerza necesaria para continuar adelante sin caer en una desesperación sin salida.
Hacía ya unos días que habías dejado atrás los lindes de Bosque Alto y calculabas que te quedaría un día más de marcha para llegar a tu destino. Aunque hacía mucho que no te aventurabas por estos caminos, tus dotes de explorador aprendidas de tu maestro Roland y la inestimable ayuda de Sheik, tu fiel compañero, te permitieron avanzar sin percance alguno.
Seguramente debido a tu estado alterado y sombrío, decidiste desde un primer momento evitar los caminos principales y avanzar prácticamente campo a través, además ibas preparado para dormir bajo el manto de estrellas y estabas acostumbrado a ello.
Habrías preferido no tener que cazar, pues deseabas llegar a tu destino cuanto antes, pero hacía ya un día que se te habían acabado tus provisiones y no te sentías con el ánimo suficiente como para aguantar un día más sin llevarte nada a la boca. Además recordabas que comer en Aguas Profundas bien y barato podía resultar más difícil de lo que a uno le habría gustado.
Por lo tanto dejaste tus posesiones escondidas tras unos helechos para ir más ligero y con tu arco preparado y tu fiel Sheik acompañándote, empezaste la cacería: te conformarías con la primera pieza que encontrases.
Roland te había enseñado bien y tras media hora volvías a donde habías dejado tus cosas con un conejo en las fauces de Sheik.
Nada más llegar a los helechos donde habías escondido todo, Sheik soltó la presa y empezó a mostrarse agitado, rápidamente te pusiste alerta y con un escalofrío te diste cuenta de que alguien se había llevado tus pertenencias.
Gracias a tus habilidades en el bosque, no te fue difícil encontrar las pisadas del ladrón, o en este caso ladrones pues pudiste distinguir dos tipos de pisada.
Agitado se te olvidó el cansancio y el hambre y empezaste a pensar qué hacer.

---------------------------

- Has perdido todas tus posesiones menos el arco largo, 20 flechas, la daga y la muda que llevas puesta.





Mako.

Todavía aturdido por los recientes sucesos, al final conseguiste encontrar una posada donde hospedarte a un precio que te pudieses permitir. La posada en cuestión se encontraba en el Distrito del Puerto y se llamaba ‘Suaves Olas’, pero desde luego no resultaba tan acogedora como hacía pensar su nombre en un primer momento.
Aún así, habías encontrado habitación por los pelos, pues en esos momentos estaban casi al completo. Había gente de todo tipo, desde borrachines, comerciantes de cuatro perras y marineros con el día libre, hasta incluso grupos de aventureros.
Los desayunos, incluidos en el precio, eran lo suficientemente decentes como para no rechazarlos pero tampoco es que le alegrasen a uno el día, así que comiste en silencio mientras planeabas qué hacer ese día.
Mientras comías intentaste distraerte un poco observando a el resto de parroquianos y escuchando lo que decían, sin embargo no oíste nada interesante, así que una vez terminado saliste con la intención de pasarte por la casa de curas ilegal donde habías dejado a tu hermano.
Nunca te había importado ser tan grande y fuerte, de hecho estabas orgulloso de tu portentoso físico, pero en esos momentos habrías deseado tener una apariencia menos imponente para poder confundirte más con la multitud. Tampoco es que necesitases esconderte, pero tu conciencia te hacía sentir como si en cualquier momento la justicia personificada fuese a delatarte ante toda la ciudad, así que no podías evitar ir girándote todo el tiempo y callejear innecesariamente para hacer más intrincada tu ruta hacia la casa de curas y así despistar a ese perseguidor imaginario.
Finalmente llegaste a tu destino, ubicado en la zona más sórdida del Distrito del Puerto, donde habías dejado a tu hermano bajo los cuidados de esos curanderos de mala muerte. Conforme te acercabas al edificio principal sentías mayor preocupación por el estado de tu hermano, ya que aunque el día que lo llevaste te habían asegurado que su vida no corría peligro, tú no terminabas de fiarte de esa gente, aunque desde luego experiencia tenían que tener y mucha, dada la cantidad de reyertas que había por esos lares.
Cuando aporreaste la sorprendentemente robusta puerta, pues su apariencia hacía pensar que se vendría abajo de una patada, te volvió a abrir el mismo personajillo de la otra vez: un mediano de ojos saltones y movimientos rápidos típicos de los de su raza.
Sin preámbulo alguno preguntaste por tu hermano y para tu enfado el mediano se quedó quieto sin hacer nada, intentando controlarte para no agarrarle y estamparle contra la pared, volviste a preguntarle bruscamente.
Finalmente, tras unos segundos que se te hicieron eternos, el mediano levantó su cabeza para mirarte a los ojos y respondió pausadamente:
- Esta noche se pasaron sus compañeros para recogerle, también pagaron lo que se nos debía por nuestros servicios, así que tú ya no tienes nada más que hacer aquí. Así que ya puedes irte.
Dicho esto se gira, dando a entender que no espera respuesta alguna por tu parte.





Priack.

Un nuevo día en Aguas Profundas, la ciudad de las oportunidades, sobre todo para alguien como tú, siempre buscando progresar.
Comiste un frugal desayuno en tu pequeña habitación alquilada en el Distrito del Puerto y decidiste salir a dar un pequeño paseo por la zona de los almacenes, donde los barcos descargan sus mercancías traídas de ultramar.
Mientras paseabas por el puerto abarrotado de marineros con caras soñolientas, te pusiste a recordar las numerosas historias de tu padre que tenían su inicio precisamente en ese lugar. Desde siempre habías deseado tener una aventura similar: robar un cargamento de joyas o montarte de polizón en un barco cuyo destino fueran exóticas tierras llenas de riquezas. Conforme fuiste creciendo empezaste a sospechar que quizás tu padre exagerara un poco sus peripecias, pero con tal de que fuesen la mitad de lo increíbles que resultaban cuando le escuchabas relatarlas al reparo de un buen fuego, te habría bastado.
En cierto modo te daban algo de pena todos esos hombres atareados desde tan tempranas horas, total para unas cuantas monedas que lo más seguro se gastarían en alguna sucia ramera. Tú estabas destinado hacia otras cosas, estabas seguro de ello, tu don no era sino una muestra más de que eras diferente de los demás y de que te aguardaban grandes cosas en el futuro.
Con esos alegres pensamientos rondándote por la cabeza llegaste finalmente a los grandes cobertizos donde se almacenaban todo tipo de riquezas, aunque hay que decir que la mayoría sólo guardaban pescado seco, objetos de primera necesidad y demás cosas inservibles. Sin embargo era fácil para ti detectar qué edificio albergaba en su interior los bienes preciados, artículos de lujo y demás riquezas. Bastaba con hacer alguna pregunta y tener un buen ojo.
Lo que no era tan sencillo era pasar de la teoría a la práctica, las autoridades o particulares no escatimaban en gastos a la hora de poner guardias o contratar experimentados mercenarios, podías dejarte la vida con relativa facilidad si no tenías cuidado.
Pero ya llevabas bastantes días examinando la zona y creías estar preparado para dar tu primer golpe en esa zona, por fin demostrarías tu verdadera valía y eso haría que más ricos se fijaran en ti a la hora de contratar un especialista. Tampoco es que estuvieses desanimado, pero forjarse una buena reputación estaba resultando más complicado de lo que esperabas, ibas a tener que mejorar mucho tus habilidades además de tu don para prosperar realmente.
Gracias a cierta información que habías conseguido y que luego habías comprobado por ti mismo, habías localizado un pequeño almacén que según decían esa misma noche iba a albergar un cargamento con ciertos artículos de valor: joyas e incluso se hablaba de algún objeto mágico.
Finalmente no pudiste evitar quedarte pensativo observando el almacén desde la acera de enfrente, sabías que era imprudente pero sólo el imaginar el golpe perfecto hizo que perdieras todo sentido de la precaución.
Tan ensimismado estabas que diste un pequeño bote cuando un viandante se detuvo ante ti, un humano joven pelirrojo, de ojos verdes penetrantes y tez pálida.
Con una voz suave y tranquilizadora se dirigió a ti:
- Ey amigo, hoy estoy de muy buen humor, ¿te hace una copa? Sé que no me conoces, pero compartimos más de lo que crees.
Se te queda mirando con una sonrisa esperando tu respuesta.




Maegar.

Todos estos últimos meses has llevado tu auto-exilio con tranquilidad y dignidad, siempre convencido de tus acciones y motivos.
Sin embargo esta ha sido una mala noche, quizás exageraste con el alcohol que compartiste con los compañeros de tu última misión: todos buenos chicos, aunque lo más seguro es que no los vuelvas a ver en una buena temporada. En verdad había sido un trabajo bien hecho que merecía la celebración.
Pero sabías que no podías achacar al alcohol los sueños que habías tenido, pues aunque ya no bebieras como antes, seguías siendo un enano dorado de la Gran Brecha.
Esos sueños habían mostrado lo que en tu interior no podías esconder: tu añoranza por tu clan, el deseo de mostrar tu valía ante tu gente, de volver a ver a tu hermano, a Belaril, Pyradar y a todos los demás.
Bajaste a desayunar con la esperanza de que la comida te alejara de tan deprimentes pensamientos, llevabas alojado en la taberna del León Feroz mucho tiempo y los sustanciosos desayunos que se servían siempre te habían ayudado a alejar las malas sensaciones.
Mientras dabas buena cuenta de la comida repasaste mentalmente el estado de tus finanzas y llegaste a la conclusión de que necesitabas un trabajo bien pagado en los próximos días, ya que en tu última colaboración con la Hoja de Tyr no habías exigido recompensa monetaria alguna.
De hecho, de repente recordaste que habías comentado algo al respecto a Yerlun mientras te servía otra cerveza la pasada noche en un arranque de sociabilidad algo inusual en ti.
Terminaste el desayuno y no le diste más vueltas al asunto, te disponías a subir a tu habitación cuando Yerlun, con una gran sonrisa, se acercó corriendo hacia ti con un humano ricamente vestido siguiéndole a cierta distancia.
Rápidamente te imaginaste de qué podría tratarse y las palabras de Yerlun no hicieron sino confirmar tus sospechas.
- Maese Margar, me he tomado la libertad de ayudarle en su búsqueda de un trabajo bien remunerado, este señor...
A todo esto, el señor en cuestión se adelantó y con un ademán de la mano hizo callar a Yerlun y acto seguido le indicó que se retirara, cosa que el enano hizo en seguida mientras te dirigía una mirada de complicidad, realmente parecía contento de poder ayudarte.
Siguió un silencio extraño mientras el humano tomaba asiento con movimientos lentos y casi regios, todo su ser transmitía un aire de solemnidad que a tus ojos resultaba exagerada y fuera de lugar.
Por fin, una vez se hubo sentado y ordenado una copa de vino, el hombre, de facciones afiladas y que tenía unos ojos azul claro y una melena rubia por los hombros empezó a hablar en un tono serio.
- El trabajador de esta taberna, desconozco cómo, ha sabido que necesito de hombres de fiar y ha insistido en que viniera a hablar con usted, pues me ha dicho que es un mercenario muy competente, el mejor -son sus palabras- para lo que necesito. Seré escueto pues no dispongo de mucho tiempo: necesito que usted ayude a mis hombres a proteger esta noche un almacén en el Distrito del Puerto en el que hoy descargarán de un navío procedente de Calimshan ciertos artículos de valor. Tengo fundadas razones para sospechar que alguien podría intentar cometer un robo esta misma noche y eso es algo que no me puedo permitir. Por eso estoy dispuesto a ofrecerle una generosa suma por sólo una noche de guardia. ¿Qué me dice?

Editado por Eldorin, 23 September 2009 - 12:36 AM.


#2 Mako

Mako

    Posteador Suicida

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Posteado 23 September 2009 - 01:41 PM

Mako


Mako estaba aturdido por las recientes malas nuevas, del todo insospechadas. ¿Cómo podía el mediano haber dejado que otro grupo de personas se llevaran a su hermano? Era algo del todo absurdo, su hermano podía ser un ladrón y haber cometido actos equivocados, pero no podía estar involucrado con un gremio de ladrones. ¡Imposible! Pero entonces... ¿Quién se lo habría llevado? ¿Realmente sus compañeros eran los del gremio de ladrones? ¿Estaría ahora a salvo, recuperandose en un lugar seguro, o por el contrario se habría infectado la heria durmiendo en una inhospita cama de un tugurio? ¿Y es más, como sabían que estaba ahi? ¿Me han estado siguiendo todo el rato?

Demasiados pensamientos cruzaron contemporaneamente la cabeza del guerrero, incapaz de dar credito al repentino giro que había dado la situación. Preso por la rabia y la ira, Mako apoyó el brazo contra la puerta, impidiendo que el mediano la cerrara al darse la vuelta y lo empujó dentro de la casa derruida, entrando y cerrando la puerta tras de si.

El ex guardia, que se lo había jugado todo por su hermano y no estaba dispuesto a dar por "desaparecido" a su hermano, a pesar de que su relación se hubiera distanciado durante los ultimos años, lo agarró por el cuello de la camisa, sin reparar en lo que había alrededor suyo, y lo elevó hasta que sus frentes estuvieron en contacto la una con la otra, lo miró directamente a los ojos mientras enseñaba una mueca violenta y amenazante, y le espetó:

"¿Que se han llevado a mi hermano? ¿Como diablos has permitido que se lo llevaran? Dime ahora mismo quien ha sido, y a donde se lo han llevado, o informaré al cuerpo de la guardia de lo que haces aquí de forma clandestina, y te lo advierto, podrías perder algo más que tu negocio, curandero inútil".

La amenaza surgió de la boca de Mako sin que éste pensara en sus palabras, pero en sus ojos se denotaba que no iba a dejar el lugar sin obtener una mínima respuesta, o destrozar el lugar en su defecto.


Y el secreto del acero siempre ha llevado consigo un misterio, tienes que comprender su valia, tienes que aprender su disciplina, porque en nadie, en nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre ni en una mujer ni en un animal...
...en el acero si puedes confiar.

Referes ergo haec et nuntius ibis Peliade genitori.
Illi mea tristia facta degeneremque Neoptolemum narrare memento:
Nunc morere.


Que parte de Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn no entiendes?

#3 Priack

Priack

    Humano

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Posteado 23 September 2009 - 02:20 PM

Priack

Ver que una persona me hablaba me hizo darme cuenta de la poca precaución que estaba teniendo. Vigilar de una manera tan directa mi próximo objetivo era una locura, ¿Como se me había olvidado las bases que me habia enseñado mi padre?
Por otro lado estaba el tema de este extraño viandante ¿Quien era? ¿Qué teniamos en común? Nunca había visto a este humano ¿Sería un guardia del almacén? ¿Me habría descubierto?

Pasado los primeros instantes de estupor me decidí a resolver todos mis problemas y dudas al mismo tiempo. Comencé a caminar hacia alguna taberna cercana indicándole que me siguiese. No quería llamar más la atención sobre mi cerca del almacén. Mientras caminabamos me le hablé de manera distraida, como si no estuviese demasiado intersado en lo que tuviese que decirme:
-¿Quien eres? ¿Qué es lo que tenemos en común? Yo también estoy de buen humor, si como dices eres amigo te invito a una cerveza.-

Editado por Priack, 23 September 2009 - 02:21 PM.


#4 Sammaster

Sammaster

    Archiliche de Netheril

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Posteado 23 September 2009 - 02:25 PM

Maegar de la Gran Brecha

Lo que más le gustaba del León Feroz era el que le dejaban tranquilo. Al cabo de un tiempo cuando bajaba ya sabía que tendría en pocos momentos desayuno y una buena jarra de cerveza. Lo necesitaba. Se frotó el cuello como si con ellos quisiera olvidar su situación...pero no podía hacerlo era lo que se le exigía. Bebió la cerveza rápidamente y levantó la jarra para indicar que le trajeran otra. Bendita tranquilidad...

Una vez terminado se encaminó hacia las escaleras de subida. Hoy parecía que no tenía ningún trabajo a las puertas, así que aprovecharía para afilar el hacha y hacer algunas prácticas. El hecho que no tuviese trabajo no significaba que se dedicase a perder el tiempo, todo lo contrario, era en estos momentos cuando uno debía prepararse más.

Sin embargo, Yerlun le detuvo y le habló de un posible trabajo...¡Maldición! Él escogía sus trabajos después de una cuidadosa selección. No desconfiaba de Yerlun, le respetaba y era alguien que trabaja en la posada de forma encomiable y eso para él ya era algo que decía mucho, y bien, de él.

- De acuerdo Yerlun, si tú respondes por él.- echó una ojeada al humano que lo acompañaba. Que le quedase claro que las riquezas no le impresionaba.- me reuniré con él.

Dicho esto, les siguió hasta que Yerlun se fue. Escuchó las palabras del humano y se preguntó cuanto sabía realmente de él.

- Si sabe quien soy, sabrá que no me guía el dinero y que no acepto cualquier tipo de trabajo.

Hizo una pequeña pausa que aprovechó para beber un trago de cerveza. Era una forma de aclarar como decirle lo que pensaba a ese humano sin que se sintiera especialmente insultado.

- ¿Porque descarga algo de noche? ¿No es más seguro durante el día?-bajo el tono de su voz.- Creame, si sus actividades pueden molestar a la guardia de Aguas Profundas no cuente conmigo. Es más, como muestra de buena voluntad callaré sobre esta propuesta y no diré nada pero no participaré en nada que sea ilegal.

Quizá era demasiado brusco para el humano pero, si el negocio no resultaba ser del todo legal, consideraba un insulto mucho mayor el que viniera a proponerle a él una actividad ilegal. Pero el dinero lo necesitaba. No era el mejor trabajo pero al igual que una buena hoja necesita fuertes golpes y golpes medidos, él necesitaba de vez en cuando trabajos para sobrevivir.

- Si no es el caso, perdone mi franqueza, pero prefiero dejar las cosas claras desde un principio. Como sabrá es otra de las cosas de las por las que se me conoce.

#5 Coren

Coren

    /æntɪdɪˈlu:viən/

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Posteado 23 September 2009 - 07:08 PM

Relago

Relago entra en la taberna, sus músculos cansados por la falta de ejercicio, el peso del petate y la falta de comida. Casi nota cómo, con este desacostumbrado mal trato, están a punto de producirse los primeros calambres. Se recuerda que necesita tomarse las caminatas con más calma, ahora que todavía no está en forma, o cuando necesite una respuesta pronta de sus piernas le fallarán, y será ciertamente un mal momento para que le fallen. Por otro lado está maravillado, casi podría decirse que sus sentidos se han renovado. El viejo azul del cielo ahora refulge deslumbrante y nuevo, como si fuera un producto recién manufacturado, o una armadura salida de la herrería, brillante, impoluta. Todo es consecuencia del viaje, de los cambios de aires, de los nuevos caminos y posibilidades, de la libertad. Una punzada de remordimiento quiere corroerle, pero está demasiado ocupado paladeando de nuevo sensaciones que creía olvidadas.

Aguas Profundas le recibe con una bomba sensorial. Su olfato, su oído, su vista y su tacto se encuentran saturados de información, y aún cuando encuentra una taberna y entra en ella, permanece en él -si acaso más tenue, pues se ha ido acostumbrando- la sensación abrumadora que le da a la vez recibir experiencias nuevas, y no poder centrarse en ninguna.

Pasados unos minutos, sin embargo, logra centrarse en lo que ocurre a su alrededor, en sucesos específicos para ser más exactos. Observa con cautela a un parroquiano que parece haberse sentado en su mesa, como si de siempre le conociera, y que le comenta con cierta urgencia preocupantes hechos sobre la procedencia de la comida del lugar.

Relago observa a su alrededor, cauto. Quizá los habituales a ese lugar puedan darle una pista con sus emociones translucidas de lo que está ocurriendo. Hay, a partes iguales, sorpresa y diversión, y decide que lo más probable es que quieran tomarle el pelo. Quizá sin embargo ese hombre está realmente preocupado por algo, y no puede darle la espalda por pensar que planean burlarse de él.

-Entonces pediré que me la traigan bien hecha- comenta, enseñando los dientes en una media sonrisa -aunque claro, si a usted le molesta, podríamos intentar solucionarlo entre los dos-, añade, ligeramente más serio.

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Tiro por diplomacia para la segunda parte de mi frase.

#6 Eldorin

Eldorin

    In Memory of Quorthon.

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Posteado 23 September 2009 - 08:04 PM

Anexo.


Mako.


Tu violenta reacción pilló completamente por sorpresa al mediano, que empezó a agitar sus piernas mientras te pedía entre gemidos que le dejaras.
Un poco más calmado le soltaste mientras esperabas su respuesta con gesto amenazante.
El mediano empezó a masajearse la garganta mientras recuperaba el aliento, finalmente volvió a levantar la mirada para que vuestros ojos se encontraran y tú supiste leer el miedo en ellos, ya fuera por tus amenazas o simplemente por tu furioso aspecto, desde luego habías conseguido intimidarle.
Con una voz atropellada que en nada se asemejaba al tono pausado de hace unos momentos empezó a hablar con la clara intención de intentar calmarte:
- Porfavor señor no hay necesidad de ponerse violentos, yo solamente he cumplido con mi deber. Como entenderá no pedimos un carnet de visitas. Los que vinieron dijeron ser los compañeros de su hermano herido y él mismo en un atisbo de consciencia les reconoció, ¿cómo íbamos a saber que usted no estaría de acuerdo? De hecho...
En este momento se quedó un poco callado como intentando ganar tiempo para escoger mejor sus palabras.
-De hecho, afirmó que esa era su... 'verdadera' familia, supongo que se trataría de alguna organización. Aunque desconozco en qué asuntos estaría metido su hermano.. ¡y tampoco quiero saberlo! Aquí sólo nos encargamos de que la gente no muera desangrada, el resto no nos importa una... digo, no es asunto nuestro. Le aseguro que no tengo la menor idea de a donde se habrán ido, y sobre quienes eran ya le he dicho que parecían algún tipo de sociedad: fueron tres los que vinieron y tenían todos un aspecto de gente... complicada digamos. En serio que no sé nada más, espero que esa información le haya sido útil. Porfavor si es tan amable...
Con esas palabras empieza a hacer un delicado gesto con la mano invitándote a volver por donde habías venido. Justo en ese momento la puerta que conecta con el resto de las habitaciones se abre y entra un hombre fornido con una maza en la mano.
Te echa una rápida ojeada y con voz nerviosa dice:
- ¿Hay algún problema?
Rápidamente el mediano se gira y le responde intentando mantener un tono de voz calmado:
- Ningún problema, este señor ya se iba...


Priack.

El joven pelirrojo te sigue con una sonrisa y viendo la dirección que has tomado exclama entre risas:
- ¡Oh! Hacía mucho que no me refrescaba el gaznate en el Grifo Gris, tienes buen gusto amigo mío.
El humano parece que se quiere reservar la conversación para cuando tengáis una cerveza delante, así que se tira el corto paseo silbando una melodía pegadiza.
Empiezas a sentir verdadera curiosidad por lo que tenga que decirte este extraño individuo y cuando por fin estáis sentados en una mesa con sendas cervezas bien frías delante vuestro, cuadras tu mirada en él invitándole a que se identifique de una vez.
Tras dar un buen trago y echar una ojeada a las mesas de alrededores para cerciorarse de que nadie os está observando con especial interés el joven empieza a hablar, siempre con esa imborrable sonrisa dibujando su rostro:
- Sabía que entenderías mi propuesta en seguida joven amigo, este es el comienzo de algo realmente grande, creéme. Mi nombre es Reylan "Ojos que todo lo ven".
Tras esto suelta una pequeña carcajada y tras un pequeño trago continúa:
- Bueno, realmente sólo me llamo Reylan, pero algún día tendré un gran sobrenombre por el que todos me conocerán. "Ojos que todo lo ven", "Cuchillos de fuego"... algo en ese plan. Pero para eso hay que trabajar duro, seguro que tú ya lo sabes. De hecho me apuesto lo que quieras a que pensabas en ese tipo de cosas mientras observabas detenidamente ese almacen ¿eh? No te apresures a negarlo, primero deja que continue.
Da otro gran sorbo a la cerveza, que ya va por menos de la mitad y prosigue, esta vez con un tono de voz mucho más bajo:
- Yo también estoy al tanto de los tesoros que van a llegar a ese almacén esta noche, pero además también sé que estará bien protegido. Desgraciadamente mis compañeros ahora mismo están entre rejas o muertos, así que ya pensaba que iba a tener que quedarme con las ganas. Pero sé que no soy el único que ha comprado esa información y resulta que supe de un mediano que también estaba haciendo las preguntas oportunas acerca de la hora de llegada del barco y demás cuestiones. Al verte he sabido que ese mediano eras tú, estoy seguro de ello así que te pido otra vez que no intentes negarlo. Pero además, ¿por qué negarlo? Juntos tendremos más posibilidades de llevar a buen puerto la misión y nos repartiremos las riquezas al 50%. ¿Qué me dices? Estarás conmigo en que los Dioses han decidido que tú y yo seamos compañeros de aventuras.
Vuelve a soltar otra pequeña carcajada y se bebe el resto de la cerveza de otro trago mientras espera tu respuesta.


Maegar.

Al principio tu franqueza sorprendió al humano, seguramente estaría acostumbrado a ver como los mercenarios se derretían ante la promesa de suculentas recompensas. Pero tras la sorpresa inicial rápidamente se rehizo y tras un pequeño sorbo de su copa de vino prosiguió con su propuesta:
- Admiro su franqueza, es algo que lamentablemente no es muy común en los círculos por los que suelo moverme. También lamento que su amigo -en esto hace un gesto hacia Yerlun- no me haya dado más información acerca de su modus operandi, pero es excusable, como buen amigo supo reconocer las ventajas de mi oferta y seguramente entendió que la celeridad primaba sobre cualquier otra cosa. No me gusta dar muchos detalles a las personas que contrato más allá de lo meramente técnico, pero con usted haré una excepción.
Vuelve a dar un pequeño sorbo y hace un gesto para que le traigan un poco de queso.
- Los negocios se mezclan con la política, lamentablemente es así y tenemos que vivir con ello. El hecho es que tengo enemigos con la suficiente influencia como para corromper a la guardia encargada de salvaguardar los almacenes del Distrito del Puerto, lo que hace que mis mercancías no reciban precisamente un trato de favor. Hoy llega un cargamento muy importante para mi, por eso fui yo quien directamente se presentó a la guardia para pedir una protección especial, sin embargo como me temía la burocracia hará su trabajo para evitar que la orden llegue a tiempo y no puedo arriesgarme a perder ese cargarmento. Es verdad que contratar mercenarios para vigilar sus almacenes suele ser más algo típico de aquellos que se manejan fuera de la ley, pero entenderá que en esta situación era mi única salida. La descarga se hará por la tarde, pero mis distribuidores no llegarán hasta mañana, así que necesitaré que hombres de fiar como usted vigilen el almacén toda la noche. Espero que esto haya satisfecho su curiosidad y que pueda confiar en mi honor, ¿aceptará entonces mi propuesta?

-------------------------------
Averiguar intenciones: seguramente este hombre esté metido en varias rencillas políticas, por lo que es muy posible que ese rival que le hace la vida imposible realmente exista. Se ve que confía más en mercenarios atados a él directamente a través del dinero, que depender de la guardia de Aguas Profundas. No percibes nada ilegal en su propuesta.

Editado por Eldorin, 23 September 2009 - 09:10 PM.


#7 Kadwy

Kadwy

    Full metal engineer

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Posteado 23 September 2009 - 08:07 PM

Khiran

Khiran desaba llegar cuanto antes a Agus Profundas y dar con su hermano Erdan. Sin embargo esos ladrones le iban a restrasar en su viaje, no se quedaria de brazos cuzados mientras unos ladronzuelos le robaban sus pertenencia.

El semielfo decidió seguir el rastro y recuperar sus cosas. Había perdido el apetito pero sin duda, más tarde regresaría el hambre, por lo que decide llevar con sigo a la presa de Sheik, el conejo. Colgandose al animalillo muerto del cinturón emprende la marcha en pos de los aprehensores de sus pertenencia.

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#8 Mako

Mako

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Posteado 23 September 2009 - 08:28 PM

Mako


Las rápidas y dificiles de entender palabras del mediano solamente contribuyeron a que las dudas de Mako aumentaran. ¿Su verdadera familia? Tenía que haberles confundido con sus hermanos debido al dolor producido por las heridas, sin duda. Tenía que ser un error, pues no podía ni por un momento pensar que su hermano hubiera sido capaz de repudiarlos de aquella forma tan cruel y, al mismo tiempo, absurda. ¡Absurda como la situación en la que se encontraba! Perder su trabajo y su vida por salvar a Neil de una muerte segura, para perderle la pista al dia siguiente, no era precisamente su plan. Si es que realmente podía llamar plan a su efímera idea de huir de Aguas Profundas cuando su hermano se recuperara...

"Ya me iba", comentó toscamente Mako, caminando hacia la puerta, y sin mediar palabra dejó la casucha, cerrandola con un portazo que hizo que la madera envejecida sonara crujiente y desgastada.

¿Y ahora que? La descripción física de los tres individuos era superficial y no ayudaba ni a saber quienes eran ni a que grupo pertenecían. "Tal vez..." pensó Mako, "tal vez se dejaron algo por aquí, una pista que pueda ayudarme a seguir un rastro o a identificarles". Acto seguido el guerrero, consciente de no ser un explorador y no ser especialmente avispado, decidió buscar en los alrededores de la casucha algún tipo de huella o pista que pudiera hacerle seguir algún camino, o algo similar, aunque sus espectativas eran muy altas.

"Igual deberia de ir a la posada a pensar en algo mejor delante de una cerveza, o incluso ir a pedir ayuda a la guardia, aunque me delatara con ello", pensó, mientras rastreaba la zona.


Y el secreto del acero siempre ha llevado consigo un misterio, tienes que comprender su valia, tienes que aprender su disciplina, porque en nadie, en nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre ni en una mujer ni en un animal...
...en el acero si puedes confiar.

Referes ergo haec et nuntius ibis Peliade genitori.
Illi mea tristia facta degeneremque Neoptolemum narrare memento:
Nunc morere.


Que parte de Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn no entiendes?

#9 Sammaster

Sammaster

    Archiliche de Netheril

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Posteado 23 September 2009 - 09:33 PM

Maegar de la Gran Brecha

Ponderó las palabras del humano durante unos instantes. Parecía que su propuesta era cierta. Si, notaba las tiranteces de la política en cada una de sus palabras pero era algo que siempre estaba ahí. Incluso en la Gran Brecha y en su clan ésta estaba siempre presente. Nunca la había entendido y dudaba que alguna vez llegase a entenderla como algunos de sus parientes. Para él era demasiado tiempo perdido.

- De acuerdo, acepto.

Hizo una pequeña pausa para que el humano sopesará sus palabras.

- Una vez dicho esto, pongámonos a trabajar.

Se levantó de la silla mientras dejaba en la mesa un pago por lo que había consumido más un añadido para Yerlun.

- Si me disculpa iré a recoger el resto del equipo de mi habitación. Vuelvo en unos segundos.

Pocos segundos después volvía a estar de nuevo frente al humano. Cuando estuvo a su lado le dijo con voz más baja.

- Estoy seguro que podrá enseñarme el almacén que quiere que proteja, con que mercenarios cuenta, la ruta que harán las mercancías y darme, en un lugar más discreto, más información sobre sus enemigos.

No iba a manchar su reputación dejando alguna cosa en el aire por mucho que el trabajo no fuese de su especial agrado...

#10 Sammaster

Sammaster

    Archiliche de Netheril

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Posteado 23 September 2009 - 09:33 PM

Mensaje repetido

Editado por Sammaster, 24 September 2009 - 08:19 AM.


#11 Eldorin

Eldorin

    In Memory of Quorthon.

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Posteado 23 September 2009 - 09:37 PM

Anexo.


Relago.

Con naturalidad respondes al extraño individuo intentando entender más acerca de se peculiar afirmación. Al ver que le tomas en serio, seguramente algo a lo que no está muy acostumbrado, el hombre sonríe y se arrima con la silla mientras agacha la cabeza para susurrarte:
- Es un gran problema la verdad, algo muy serio. Pero a mi no me hacen caso -a esto dirige una mirada de desprecio a los parroquianos de las mesas cercanas- porque dicen que estoy loco, ¡loco! ¿Loco yo? Bueno quizás un poco, pero ciego no... y yo lo vi, asquerosas ratas, algo asqueroso de verdad, si estos tipos lo hubiesen visto también, ahora estarían llenando de vómitos este nauseabundo lugar. Pero no me creen, no me creen...
Los susurros se van haciendo más inaudibles hasta desaparecer por completo conforme el hombre va apoyando la cabeza encima de la mesa, llega un momento en el que crees que se ha quedado dormido.
Te quedas dudando qué hacer cuando de repente el hombre cae al suelo con un estrépito, alarmado te levantas y le tomas el pulso, ha muerto.
Dos parroquianos se levantan y miran atónitos la escena, por fin uno consigue articular palabra y gritar:
- ¡El loco Hayder ha muerto! ¡La ha diñado ahora mismito!
Rápidamente todos los parroquianos se levantan y empiezan a rodearte a ti y al muerto.
Una voz se hace camino entre el vocerío incomprensible que se forma, es el dueño de la posada que se acerca hacia dónde estás, le toma él también el pulso y comenta con mirada sorprendida:
- Realmente ha muerto... pobre hombre, por fin encontró el fin a su locura.
¿Qué hacer en semejante situación? Realmente no has tenido que esperar a llegar a Aguas Profundas para encontrarte con la primera sorpresa, piensas en un una muestra de humor negro por tu parte.

Editado por Eldorin, 25 September 2009 - 09:00 PM.


#12 Coren

Coren

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Posteado 23 September 2009 - 10:13 PM

Relago

El clérigo a penas puede creer lo que ve. ¡El hombre ha muerto! Intenta mantener la compostura, al fin y al cabo no es la primera muerte que ve, pero sí la primera que ocurre en un sitio tan concurrido, y de forma tan sospechosa. Sospechosa, sí, el hombre muere en la misma taberna contra la que hablaba, justo cuando logra que alguien le haga caso... pero una acusación de dar ratas de comer no puede haber sido suficiente como para justificar el trasiego de matar a alguien. Pero quizá la clave, el secreto (si es que lo hay) está en el almacén, o en las cocinas.

No sabe si lo que está a punto de hacer es buena idea, pero cree que es el único movimiento posible para enterarse de algo, excavar hasta lo profundo de tan inesperado misterio. Con disimulo se acerca a uno de los parroquianos cercanos, mientras éste observa anonadado el cuerpo, le susurra al oído:

-¿Has oído eso? ¿Tú también crees que puede haber sido una intoxicación por la comida?-

Acto seguido se aleja para observar con más detenimiento el cadáver. Si tiene suerte, el parroquiano se encargará de difundir el rumor, y en cuanto alguien lo ponga en voz alta, podrá utilizarlo para acceder al almacén, usando quizá, su condición de clérigo. En todo caso, y si no funcionara, siempre podrá formular él la sospecha en voz alta, aunque resulte mucho más evidente.

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Tiro por diplomacia si procede.

#13 Priack

Priack

    Humano

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Posteado 23 September 2009 - 10:48 PM

Priack

Priack empieza a pensar y se da cuenta de que si ese humano le había descubierto cualquier otra persona que pasase cerca suyo se podría haber dado cuenta.
La noticia de que su informador se vendiese tan fácilmente no le agradaba demasiado, si se lo había comunicado al humano podría haberselo comunicado a cualquier persona, incluso al dueño del almacén, es más por la recompensa que recibiría seguro que se lo había contado al dueño del almacén.

De todas formas no tenía alternativa, era su oportunidad de empezar a ganarse un nombre por la ciudad de Aguasprofundas, si la dejaba escapar a saber cuando tendría otra oportunidad. Pero ¿Debería aceptar la ayuda del humano? No le causaba demasiada buena confianza, parecía bastante rastrero. Pero por muy rastrero que pareciese era su primera misión importante, no podía hacerla solo, sobre todo con tanta protección.

-Está bien, cooperaré contigo. Pero tengo un par de condiciones- Dijo Priack mientras analizaba al pelirojo.
-Lo primero de todo es que si se puede evitar no mataremos a nadie, si alguien se rinde se rinde. Hay que entender que aun que sean nuestros enemigos también tienen familias. Lo segundo, no seremos compañeros de aventuras. Nos ayudaremos mútuamente en esta misión, pero no quiero asociarme a ti en futuras ocasiones a menos que sea necesario, no lo tomes como un habito. Por último quiero saber cuales son tus pericias ¿Dominas la magia? ¿Eres un bravo guerrero? ¿O lo único que sabes hacer es hablar como un papagallo?- Mientras decía esto Reylan había agotado su bebida y ya estaba pidiendo otra.
-Bueno si estás de acuerdo con mis condiciones no tengo ningún problema en que colaboremos, así que dime si tienes algún plan.

Dicho esto Priack bebió toda la cerveza de un sorbo para refresarse la garganta y esperó en silencio la respuesta de su acompañante.

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Tiro mientras tanto por escuchar a ver si hay alguien que se haya fijado en nosotros. Si eso no sirve por buscar. Cuando me responda tiro por averiguar intenciones a ver si dice la verdad.

Editado por Priack, 23 September 2009 - 10:59 PM.


#14 Eldorin

Eldorin

    In Memory of Quorthon.

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Posteado 25 September 2009 - 06:12 PM

SHADOWS IN WATERDEEP.



Segundo Turno.



Relago.


Todo ha sucedido muy deprisa, de repente la apacible posada se ha convertido en un hervidero de susurros, gritos, miradas incrédulas y sobre todo de actividad, mucha actividad por parte de los trabajadores de la posada intentando calmar a la gente.
Tú estás doblemente sorprendido ya que al fin y al cabo el hombre ha muerto delante de tus narices y sobre todo porque, dado el contenido de vuestra conversación, todo resulta muy sospechoso, o por lo menos extraño.
Decidido a intentar averiguar algo más sobre el asunto, te acercas a un parroquiano que observa atónito el cadáver y le susurras lo suficientemente cerca de su oído para que te oiga:
- ¿Has oído eso? ¿Tú también crees que puede haber sido una intoxicación por la comida?
Esperas que esa insinuación provoque una reacción en cadena cuya finalidad sería conseguir acceso a la cocina haciendo uso de tu condición de clérigo: para intentar calmar a la gente sobre el buen estado de los alimentos.

Acto seguido decides intentar examinar un poco más el cadáver del desgraciado, aunque con tal aglomeración de gente la cosa puede resultar harto complicada.
Mientras intentas encontrar una posición que te otorgue una buena visión del cuerpo, complacido oyes que la primera parte de tu plan ha tenido éxito.
- ¡Dejad de comer todos! ¡La comida puede estar envenenada!
- ¡Es verdad! ¡Oh, Dios mío!
Gracias a este nuevo foco de interés, la gente libera un poco la zona del cadáver y por fin consigues tu objetivo de inspeccionar detenidamente los restos del pobre Hayder.
En tu vida has visto a mucha gente morir de muy diversas formas y has ido aprendiendo a reconocer los síntomas que revelan las respectivas causas; observando este cadáver llegas a la conclusión de que es muy probable que haya muerto envenenado.
Decides acercarte más y tras examinar los restos salivales y el rictus facial retratado en el momento de la muerte no te cabe ninguna duda: ese hombre ha muerto envenenado.

Ahora tu interés por investigar la cocina es mucho mayor y afortunadamente tu plan marcha a las mil maravillas: varios parroquianos visiblemente alterados rodean al dueño pidiéndole explicaciones.
Sin embargo éste mantiene la calma y tras conseguir acallar los voceríos haciendo gestos de paciencia con los brazos, empieza a hablar con tono seguro:
- ¿Quién ha hablado de veneno? El loco Hayder era un hombre de poca salud, de sobra conocidos son los ataques lunáticos que sufría el pobre. Pero aún hay una evidencia mayor para que sus mercedes se tranquilicen: el loco Hayder hacía días que se negaba a probar bocado de mis menús, Dios sabrá por qué.
Un joven con traje de leñador entonces levanta la mano, visiblemente contento de tener algo que decir en una situación tan importante.
- Él hablaba de ratas. Desde entonces sólo bebía de lo que los demás le invitaban por pena.
- Sí bueno, el pobre empezó a hablar de ratas todo el día, otro capricho más de su enfermedad. Pero el caso es que ustedes no tienen nada por lo que preocuparse.

Decides que ya ha llegado la hora de intervenir y avanzas hasta ponerte delante del dueño de la posada, que por cierto no te ha quitado los ojos de encima en un buen rato. Esos mismos ojos ahora te miran directamente, expectantes, mientras tú empiezas a hablar:
- Señor, creo que todos los presentes nos quedaríamos mucho más tranquilos si me dejara entrar en la cocina y comprobar que todo está en orden. Soy un clérigo y mi palabra servirá para tranquilizar a todas estas buenas gentes.
Tras revelar tu condición, la gente empieza a mirarte con otros ojos y impresionados por tu ofrecimiento empiezan a secundar tu petición con insistencia.
- ¡Eso eso, que el clérigo nos ayude!
Visiblemente contrariado, el posadero no tiene otro remedio que acceder a tu petición con la condición de que sólo entrareis tú y él en la cocina, por motivos higiénicos alega.
Rápidamente te conduce hasta la cocina y tras ordenar a la cocinera que se retire, cierra la puerta.
Malhumorado entonces te espeta:
- ¿Qué es lo que quieres? ¿Quieres arruinarme el negocio o qué?
Tras un primer vistazo todo parece normal, pero de repente te fijas que una parte de la pared está notablemente deteriorada, como si alguien la hubiese estado mordisqueando por dentro. Han colocado delante un pequeño trozo de madera intentando disimularlo sin éxito.

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Tirada de Sanar.
Tirada de Diplomacia.
Tirada de Avistar.




Khiran.

No lo dudaste ni un segundo, por mucho que quisieras llegar cuanto antes a Aguas Profundas no te ibas a presentar en la Ciudad de los Esplendores sin la mayor parte de tus posesiones, así que con la resolución que otorga la ira emprendiste la persecución de los dos ladrones.
Mientras avanzabas a paso ligero, con Sheik a abriendo el camino, empezaste a pensar quienes podrían ser los ladrones y de qué manera ibas a luchar contra ellos. Obviamente ambas cosas tenían una estrecha relación: se podía tratar desde dos ladronzuelos muertos de hambre, como una vez fuisteis Erdan y tú, a un par de matones habituados al pillaje en las afueras de Aguas Profundas.
Lo que estaba claro es que habías tenido muy mala suerte, pues estos pequeños bosques no eran muy frecuentados desde que se crearon las grandes vías comerciales.

Sheik había identificado correctamente el rastro y avanzabais a muy buen ritmo, así que te fuiste preparando para la peor de las situaciones ideando estrategias de combate: tu fiel compañero y tú habías compartido muchas peleas así que numéricamente la cosa estaba empatada, hacer uso de un ataque por sorpresa te daría una gran ventaja, pero eso eliminaría desde el principio la opción del diálogo.
De repente te detuviste en seco y con un gesto frenaste a Sheik: cabía la posibilidad de que los ladrones supiesen de la posibilidad de ser perseguidos y estuviesen preparados para ello. Ya habías avanzado bastante, así que ellos tenían que estar en tus inmediaciones.
Con la aguda visión que heredaste del pueblo de tu madre empezaste a inspeccionar los alrededores y finalmente descubriste a tu presa: uno de los ladrones estaba apoyado detrás de un árbol pero tú habías sido capaz de ver el codo derecho que le asomaba ligeramente.
El otro ladrón no estaba dentro de tu rango de visión, pero lógicamente estaría también por aquí cerca. ¿Se habrían detenido a descansar o estarían esperándote para atacarte por la espalda?
Maldiciendo una vez más tu mala suerte empezaste a idear un plan, mientras Sheik te observaba esperando recibir tus indicaciones.

---------------------------
Tirada de Avistar.




Mako.

Todavía algo aturdido por los acontecimiento y preocupado por tu hermano, decides ponerte a buscar por si por alguna casualidad esos tres tipos se dejaron algún tipo de pista.
No eres un especialista en ese terreno, pero hay mucho en juego así que te pones a inspeccionar concienzudamente toda la zona, lamentablemente no encuentras nada.
Las posibilidades de que se les hubiese caído algo eran muy remotas para empezar.
Cansado por la infructuosa búsqueda, decides ir a tomar algo a alguna taberna cercana y ya de paso intentar aclarar un poco tu situación.
No te hace falta caminar mucho para encontrar la Sonrisa de Selune, una de tus tabernas preferidas que solías visitar bastante con tus compañeros de la guardia. Parece que esos tiempos pertenezcan a un pasado muy lejano cuando en realidad así era tu vida hasta hace no mucho.

Conforme estás entrando captas por el rabillo del ojo que un tipo te ha estado siguiendo, además cuando te sientas en una mesa vacía él lo hace también con suma naturalidad.
Es un hombre canoso, con el pelo que le cae ligeramente por encima de los ojos y unos rasgos muy marcados: impactantes son sobre todo los pómulos que le sobresalen a los lados de forma casi anti-natural.
Tiene una boca muy pequeña, con los labios particularmente resecos, que al despegarlos para presentarse permiten asomarse a unos dientes desgastados.
- Saludos, me he fijado antes en ti. Parecías muy preocupado buscando entre los adoquines de la calle, -su voz suena hueca y rasgada- de hecho me ha entretenido bastante verte. ¿Que por qué me resultaba tan divertido? Bueno, siempre es curioso ver como novatos intentan hacer el trabajo que uno domina a la perfección. Te hace sentirte orgulloso de tus habilidades. Porque si necesitas encontrar algo, has de recurrir a los profesionales, al igual que si yo necesitase fuerza bruta no dudaría en pedir tu ayuda.
Finalmente un camarero se acerca para traeros sendas cervezas, en esa taberna no hace falta ni pedirlas porque es básicamente lo único que se consume. Te fijas que mientras las coloca encima de la mesa, dirige una mirada a tu inesperado acompañante.
El tipo hace una pausa y se moja en los labios en la espuma, aunque estos siguen igual de resecos.
- De la misma manera, dado que tú necesitas encontrar algo, deberías de pedir mi ayuda pues no hay nada en estas calles que escape a mis sentidos. Sólo pediré a cambio un poco de generosidad, ya sea en forma de oro o acero.
Tras esto último hace un guiño hacia tu espada.
- Dime pues, ¿qué lo es que te atormenta?
El hombre resulta bastante desagradable, pero quizás sea tu única opción, eso o presentarte en la guardia de Aguas Profundas.
O quizás, simplemente deberías olvidarte de tu hermano.

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Tirada de Buscar.



Priack.

Realmente resulta perturbador saber que tu informador va aireando sus conocimientos con tanta facilidad, pero cabía esperárselo: si tú eres capaz de llegar a esa información, es seguro que muchos más podrán. Esperas que pronto llegue el día en que dispongas de una red de informadores que sólo respondan ante ti.
Te parece sensato por tanto unir fuerzas, aunque sea con este joven que no te inspira excesiva confianza, eso sí, dejando claro que se tratará de algo pasajero. Te gusta trabajar solo.
Con otra de sus pequeñas carcajadas Reylan muestra su satisfacción al ver que aceptas el trabajar juntos.
- Bueno, bueno, esto hay que celebrarlo.
Con un gesto pide otras dos cervezas que no tardan en llegar: el Grifo Gris es una buena taberna.
- Veo que te gusta marcar tu territorio, me parece bien, pero celebro que hayas entendido que en esta ocasión juntos tendremos el éxito al alcance de nuestra mano. Además tengo un gran plan que, dado que ahora somos compañeros, voy a compartir contigo.

Da un gran sorbo a su cerveza y tras limpiarse la espuma de la boca, por primera vez en todo el día su eterna sonrisa deja sitio a un gesto serio y concentrado.
- La verdad es que se trata de una oportunidad de oro, ya que es más fácil colarse en ese almacén que en otros y además está bastante lejos de cualquier punto de guardia, lo que nos daría bastante tiempo para escapar si las cosas se ponen feas.
Reylan empieza a palparse sus ropas musitando para si.
- A ver.. ah, aquí está. He preparado un plano del almacén.
Despliega encima de la mesa un plano donde ha dibujado el almacén, la probable localización de los guardias, el lugar donde se encuentran las mercancías y hay dos señales que sobresalen sobre lo demás.
- Esas dos señales es por donde tú y yo vamos a colarnos. Sí, he de admitir que contaba con tu colaboración desde el principio. El destino amigo mío. Te explico pues, el plan es (...)*.
-... nos lo dividimos todo al 50% y a disfrutar.

Termina la frase con una carcajada especialmente largo, otra vez ha recuperado la sonrisa y se le ve muy confiado de que el plan que ha ideado vaya a funcionar.
Apura su cerveza y se levanta estirándose cuan largo es, mientras deja encima de la mesa unas monedas para pagar todo lo que habéis tomado.
- Hoy invito yo, al fin y al cabo esta noche vamos a conseguir dinero para una buena temporada. Bueno, nos vemos pues a la hora acordada y ah, mi espada es tan diestra como mi oratoria, pero siempre será mejor que no necesite demostrártelo.
Dicho esto sale de la taberna canturreando otra vez la pegadiza melodía de antes.

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Tirada de Avistar: no percibes que nadie esté prestando especial interés en vuestra conversación.
Tirada de Averiguar Intenciones: no percibes ninguna intención oculta en las palabras de Reylan.




Maegar.

Subiste a por tus pertenencias con sensaciones encontradas: por un lado el trabajo no te entusiasmaba demasiado, pero ese dinero te vendría bien y sobre todo agradecías el volver a estar ocupado en algo. Muchas eran las pruebas que te esperaban para poder volver a tu clan.
Rápidamente cogiste todo lo necesario y cuando estabas bajando las escaleras te encontraste con Yerlun.
- Me alegra haberle sido de ayuda en algo maese Maegar, pero tenga cuidado, sé que es un gran guerrero pero últimamente la situación en el Distrito del Puerto ha empeorado. Se habla de que han surgido nuevas facciones y se suceden las peleas por obtener el control de las actividades ilegales en la zona.
Puedes notar la preocupación dibujada en los ojos del amable Yerlun, que algo incómodo al mostrar de manera tan evidente sus emociones hace un gesto en el aire como desechando lo que acaba de decir y añade con voz fuerte y alegre:
- Bah, pero no tiene sentido que me preocupe, como ya he dicho es usted un gran guerrero. Buena suerte, le estaremos esperando como siempre.
Tras despedirte te acercaste al humano para anunciar que ya estabas listo y pedir la información necesaria para realizar tu trabajo de manera eficaz.
- Sí por supuesto, me alegra poder contar con usted. De todos los detalles se encarga Badolf, un hombre de mi confianza que compartirá guardia con usted. Nos está esperando a la salida de esta taberna.

Juntos abandonáis el León Feroz y efectivamente allí se encuentra un hombretón de tez muy morena y cabello negro como el carbón que saluda al hombre que te acaba de contratar agachando la cabeza.
- Badolf, este es Maegar: un mercenario del que he oído muy buenas referencias. Ponle al corriente de todo. Yo vuelvo a mis oficinas. No me falléis y saldremos todos ganando.
Badolf te hace un gesto para que le sigas y empezáis vuestro camino hasta el Distrito del Puerto. Cuando ya lleváis un buen rato caminando, te mira por primera vez y con voz grave empieza a explicarte:
- Imagino que mi señor Varal ya te habrá comentado lo básico acerca de nuestro cometido: esta tarde van a descargar de un navío procedente de Calimshan ciertos artículos de gran importancia para mi señor. Nuestro deber es proteger la mercancía toda la noche, pues los distribuidores no llegan hasta mañana. Aparte de nosotros dos, hay otros dos hombres con los que nos encontraremos ahora cuando lleguemos al almacén. Entre los cuatro hemos de impedir que nadie entre a fisgonear. La tarea es sencilla, pero siempre es posible que haya algo de movimiento, pero para eso supongo que sabrás usar esa hacha que llevas encima.
Cuando menciona tu hacha, instintivamente haces un análisis del armamento que lleva Badolf encima y intentas imaginar si será un buen luchador. Cruzada detrás de la espalda lleva una espada típica de humanos fuertes, más grandes y pesadas que una simple espada larga pero que si se tiene la suficiente fuerza pueden ser empuñadas con sólo una mano. Badolf desde luego sugiere poseer dicha fuerza.
El hombretón no vuelve a abrir la boca en el resto del trayecto, aunque eso a ti tampoco te preocupa demasiado: no haces este trabajo para trabar nuevas amistades.

Finalmente entráis en el Distrito del Puerto y momentos después llegáis a la zona de los almacenes: hay muchos marineros cargando y descargando las más diversas mercancías y en el ambiente hay un desagradable olor, mezcla de sudores, sal y suciedad.
- Esto es lo que tenemos que proteger con nuestra vida si es necesario.
Con el dedo Badolf señala un o de los almacenes más pequeño y viejo de todos, realmente sorprende que esa forma rectangular que parece poder desplomarse ante la próxima tormenta que visite Aguas Profundas vaya a albergar algún tipo de riqueza.
Cuando os vais acercando distingues dos hombres también bastante fuertes, aunque no tan imponentes como Badolf apoyados contra una de las paredes del almacén.
Uno de ellos se incorpora rápidamente, una fea cicatriz nace en su mentón y le atraviesa media cara hasta el pómulo derecho, y mientras hace un gesto a su compañero para que le imite empieza a gritaros:
- Por fin llegáis, maldito Badolf ya sabes que no me gusta una mierda que se me haga esperar, joder con la peste que hay aquí. Vamos a alguna taberna a beber algo anda, antes de que me ponga de un jodido peor humor.
- Cuida tu lengua Igrak, pero sí tienes razón vayamos a alguna taberna. Aquí traigo al último de nuestra cuadrilla.
Con esto se aparta un poco para presentarte a sus dos compañeros.
El que no ha hablado todavía se levanta entonces, aunque es el menos fuerte de los tres algo te dice que no es alguien al que se le deba subestimar, y mirándote directamente empieza a hablarte:
- Bienvenido a este magnífico grupo de valientes aventureros. ¿Tienes alguna sugerencia de alguna taberna de la zona? Que yo sepa la cerveza es un área muy dominada por los enanos.
Con estos tipos quizás vayas a tener que jugarte la vida en unas horas, sólo esperas que en caso de necesidad muestren el valor y la experiencia necesarios.

#15 Mako

Mako

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Posteado 25 September 2009 - 06:44 PM

Mako


Mako estaba completamente abatido. No es que tuviera ciertamente la esperanza de encontrar un camino de migas de pan hasta el sitio donde quiera que se hallara su hermano, pero una pista, un indicio, algo que pudiera ayudarle a su propósito... sin duda no era la mejor opción, pero si la única viable, por que lo que le defraudó mucho no haber sido capaz de conseguirlo. Su hermano podría estar en cualquier lugar, muriendose, siendo vejado por asesinos, maltratado... y él no podía hacer nada!

Ahogado en un pozo de frustración y desespero, Mako se dirigió cabizbajo hacia la taberna "La sonrisa de Selune", más buscando beber para olvidar que intentando arreglar la situación, ya descontrolada. Y pese a todo, fue capaz de advetir de que no estaba solo en su triste caminata. Parecía ser que un individuo de aspecto cuanto menos peculiar le había seguido durante, al menos, parte del tiempo, dado que no solamente entró en la ajetreada taberna tras de él, sino que se sentó en su mesa.

La situación era cuanto menos desconcertante para Mako, que se había quedado anonadado ante las palabras de su desconocido nuevo amigo. Se bebió media cerveza de un trago, y golpeando en la mesa con el vaso, resopló. Lo miró a los ojos, y luego a su alrededor. Volvió a centrar la vista en él, y con voz cansada y dejada, dijo:

"Enhorabuena, amigo. Enhorabuena. Habeis encontrado al hombre más desesperado de toda la ciudad, de lejos. ¿Parezco tan desesperado realmente? Imagino que sí, por que si no no estaríamos hablando. ¿Eso me hace replantearme muchas cosas, sabes? Pero no importa. Tienes razón, estoy desesperado, no voy a negarlo. Sería absurdo mentir o intentar mantener el tipo cuando no puedo hacerlo ni física ni anímicamente. Así que si quieres, te contaré mi historia."

Mako empezó a narrar en voz baja y parcas palabras que tras una reyerta había ingresado a su hermano en aquella casa de desventuras, para al dia siguiente ver que un grupo de individuos desconocidos se lo habían llevado antes de que él llegara. Omitió los datos referentes a la guardia, al asesinato o a su auto expulsión de la misma, dado que había cosas que convenía mantener en secreto. ¿Por que prefirió confiar en un desconocido antes que en la guardia? Esa pregunta era obvia en aquel momento, pues alertar a la guardia habría significado abrir una investigación, y si lo hubieran encontrado el remedio habría sido peor que la enfermedad... para ambos.

"Y así están las cosas. No se ni por que te lo he contado, imagino que será fruto de la locura transitoria por la que estoy pasando. Si realmente tienes alguna intención de ayudar... tu dirás que puedes hacer al respecto. Y si hubiera que pagar, tendría que ser con acero, pues tengo el dinero justo para sobrevivir, y envío parte de mi sueldo a mi família todas las semanas. A todo esto, no me he presentado todavía, verdad? ¡Que descortesía!, mi nombre es Mako, y el de mi hermano, Neil. ¿Cual es el vuestro?"

Mako, desde luego, no tenía ninguna intención de abandonar a su hermano. No mientras siguiera con vida.


Y el secreto del acero siempre ha llevado consigo un misterio, tienes que comprender su valia, tienes que aprender su disciplina, porque en nadie, en nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre ni en una mujer ni en un animal...
...en el acero si puedes confiar.

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A Bragol. Tus amigos te echan de menos.