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RELATO DEL III CONCURSO: LAMENTOS DE FELICIDAD


2 respuestas al tema

#1 Apostle

Apostle

    Journeyer to Venusberg

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  • 2404 posts

Posteado 20 April 2007 - 03:09 PM


Lamentos de Felicidad



<Unos luchan por la libertad, otros por su beneficio personal, algunos deciden vivir según estrictos ideales mientras otros siquiera se paran a pensar en ello, pero todos buscan lo mismo: la felicidad>.

“¿Qué le parece señor?”

“El concepto es ese, señor Stanley, pero resulta demasiado largo, déselo a algún especialista en publicidad y él sabrá lo que hacer, tenemos un presupuesto limitado para esta campaña, ¡como si el mérito fuese todo suyo! Pero así están las cosas, podemos sacar el mismo beneficio igualmente.”

“Entendido señor, ¿es verdad que esta vez habrá más...?”

“Eh eh... ¿no querrá deshacer nuestra sorpresa verdad? Se lo ruego señor Stanley, máxima discrección.”

“Ni que estuviesemos haciendo nada raro señor”.

Stanley tenía ese tipo de salidas de tono, que no le hubiesen echado del trabajo era... realmente no sabía el motivo, la verdad es que había muy pocos cambios en la plantilla: la filosofía de la empresa dictaba que cuantas menos caras nuevas mejor.

Se llevó la enésima mirada entre condescendiente e irritada de su jefe mientras este abandonaba su despacho ordenándole que le llevase el trabajo finalizado en un par de horas.

Tanto secretismo y sobre todo esas miradas le molestaban enormemente pero ese trabajo era su sueño hecho realidad, de hecho su labor era presentar los informes de otros y coordinar la colaboración entre secciones; era de los pocos que tenía una visión global de todas las operaciones de MBW y se podía decir que no tenía que hacer practicamente nada, con todo tenía un sueldo muy respetable. ¿Qué más se puede pedir?

La única verdadera responsabilidad que tenía era la de estar siempre atento, su jefe le visitaba mínimo una vez al día sin previo aviso y exigía a sus trabajadores la máxima seriedad.

Ultimamente la actividad en la empresa era frenética así que Stanley realizó las correspondientes llamadas de inmediato y pasó el resto de la tarde desvisitiendo en su mente a todas las jóvenes que había visto esa mañana en su camino hasta el trabajo. Podría utilizar uno de esos simuladores cuyo uso la empresa permitía para descargar tensiones y así mejorar el rendimiento de sus trabajadores, pero Stanley tenía un inusual apego por las viejas usanzas, sobretodo en esos temas tan personales, irónico era por lo tanto que hubiese acabado en MBW, satanizada por la ya olvidada iglesia y otras asociaciones por sus investigaciones respecto a los aspectos más intimos de la vida humana: <Proyecto Mengele -Trabajando por su felicidad> se podía leer en la entrada.

El Proyecto Mengele de hecho era la razón de ser de la MBW y aunque su creador hubiese ya muerto hace unos años, no podía gozar de mayor popularidad. Una vez al año, coincidiendo con las mayores fiestas a nivel planetario, se organizaba una enorme subasta a la que acudían las mayores personalidades de todos los planetas de la Confederación donde se ofrecía la posibilidad a los más ricos de adquirir una Sala V en el paraíso-residencia de Ceylon.

Conseguir una Sala V era la mayor aspiración de cualquier ciudadano de la Confederación, hasta el momento habría unas pocas decenas ocupadas por algunas de las mayores figuras de la reciente historia de la raza humana y había habido hasta asesinatos en masa para asegurarse una en la subasta.

Sin embargo nadie sabía realmente lo que era una Sala V, aquellos que entraban rara vez salían y cuando lo hacían era como si fuesen seres completamente diferentes y lo único que se les podía sonsacar acerca de la naturaleza de las Salas era una enorme sonrisa: nunca ninguno de los elegidos V, así se les terminaba llamando, estaba fuera de su santuario personalizado más de un día y así la gente acababa olvidando que alguna vez habían vivido entre ellos como uno más.

El Proyecto Mengele había supuesto el golpe de gracia para todas las religiones y sus respectivas iglesias, sus promesas de paraísos futuros no tenían nada que hacer con la magnífica recompensa terrenal de las Salas V.

Stanley no compartía esa obsesión por el Proyecto ni por sus Salas pero no pudo no sentir una profunda emoción al ver en su mesa al día siguiente una orden de presentarse en el Laboratorio V, donde muchos años antes se habían puesto las bases de lo que sería el Proyecto Mengele y la actual sede de la Directiva de MBW.

Hasta su altivo jefe empequeñecía ante la mención de ese Laboratorio, cada día llegaban de ahí las estrictas consignas del día para cada sección y si no se cumplían a rajatabla solía haber problemas, Stanley pensaba que de hecho la reducción de presupuestos que habían sufrido se debía a las malas relaciones que había habido últimamente con la Directiva.

Volvió a mirar el papel, no había equivocación posible: en el escueto mensaje estaba escrito hasta dos veces su nombre. ¿Que quisieran cambiar de jefe de sección? ¿Sería él el sustituto? ¿Tan lejos iba a llegar?

Lo dudaba, por eso cada vez que lo pensaba más intrigado estaba, en la nota ponía que se había informado a sus superiores al respecto y podía y debía ponerse en marcha lo antes posible así que cogió su abrigo y aún confundido cogió un taxi en dirección al Laboratorio V.

Como era habitual en él empezó a fantasear con el abanico de posibilidades que se le presentaba ante esa situación, aunque le preocupaba el hecho de encontrarse completamente a la merced de los demás y sin ningún conocimiento previo al encuentro: lo más cerca que había estado del complejo al que se dirigía... ni se acordaba.

Se estaba poniendo nervioso, de repente sentía calor y el hecho de ser consciente de ello lo empeoraba aún más, ¿qué pensarían aquellos que le habían convocado cuando sintiesen el sudor de sus manos?

“Baje la ventanilla por favor”.

El taxista era un hombretón que casi no entraba en su propio asiento y tuvo que hacer muchos esfuerzos para girar un poco el cuello y responder con una voz inesperadamente suave:

“Lo siento señor, este vehículo es de antes del calentamiento, en esos tiempos poner ventanillas era lo último que se les habría ocurrido a los constructores. Disculpe.”

En ese momento, tras muchos años de voluntaria reclusión en su despacho, Stanley volvió a sentirse vulnerable.

Las instalaciones de Laboratorio V eran realmente espectaculares, se podían ver desde muy lejos y una vez atravesada la infranqueable muralla que lo protegía de la curiosidad de los incautos la visión era aún más impactante.

Una vez dentro fue rápidamente recibido por un rostro amable con gafas que lo libró de todo nerviosismo con su tono calmado y sus agradecidas palabras.

“Encantado de recibirle señor Stanley, nos hace muy felices tenerle aquí. Permítame que me presente, soy el Doctor Idaho y he seguido con muchos interés sus progresos en nuestra amada compañía.”

Mientras hablaba hizo un ademán para que lo siguiese hasta un ascensor que había al fondo de la sala de entrada. El ascensor era espacioso, como le gustaba a Stanley que ya volvía a recuperar su habitual calma, pero aun así no pudo reprimir un escalofrío al ver que en la innumerable ristra de botones que había resaltaba la luz roja encendida de aquel pulsado por Idaho: piso -166.

El Doctor no había dejado de hablar y seguía alabando su carrera profesional, así que Stanley cumplió su particular bajada al infierno sin abrir boca.

Como si estuviesen sincronizados al abrirse las puertas del ascensor, el Doctor Idaho dejó de hablar y cedió el paso a Stanley para que saliera primero.

Al salir le recibió un coro de lamentos y gemidos ligado a un ambiente opresivo y enfermizo.

“¿A dónde me ha llevado?”

“Camine señor Stanley, las preguntas luego.”

Su mirada ya no era amable, sus rasgos se habían endurecido y parecía como si sus ojos se hubiesen empequeñecido, Stanley obedeció asustado.

El pasillo era enorme y había puertas a cada lado cada cuatro metros, el coro no se interrumpía y inconscientemente las dos figuras aceleraron el paso.

Ante la última puerta a la derecha, muy separada de las demás, se detuvieron y Idaho cedió otra vez el paso a Stanley que temeroso se adentró en la sala.

Como se había temido había dos hombres armados dentro de la sala que le obligaron a sentarse en una simple silla de madera mientras un tercer hombre vestido como el Doctor Idaho le ofrecía a este último asiento tras una espaciosa mesa de acero en un sillón de cuero negro.

“¿Qué quieren de mi? ¿Qué es esto?”

“Habrá oído hablar de las Salas V”.

Era una pregunta que no esperaba respuesta, pero aún así tras ella se formó un incómodo silencio de varios segundos.

“Habrá oído hablar de las Salas V, orgullo de nuestra compañía, producto del Proyecto Mengele y objeto de deseo de todos los hombres importantes de la Confederación. ¿Jamás ha sentido curiosidad acerca de ellas?”.

Más silencio.

“Toda recompensa requiere sacrificios, y aquí estamos hablando de la felicidad absoluta de un hombre. ¡Felicidad absoluta! Es un proceso complicado, parece como si estuviésemos diseñados para sufrir, nuestro organismo se resiste a que sintamos una completa y perfecta felicidad...”.

“¡Quiero irme de aquí!”

“Tranquilícese señor Stanley, déjeme continuar se lo ruego. Hemos descubierto maneras de engañar al organismo, sueros que adormecen esa maldita necesidad de hacer sufrir al ser humano, pero nuestra enemiga es astuta y es un proceso que no conoce fin. Hay que realizar innumerables experimentos y lamentablemente Errare humánum est”.

Stanley empezaba a sentirse mareado, pidió un vaso de agua.

“Tendrá todo lo que necesite en breves, la duración de su espera depende sólo de usted. Se preguntará qué tiene usted que ver con todo esto. Como le he dicho antes le he estado observando y creo que es usted perfecto para trabajar con nosotros. Su trabajo sería prácticamente el mismo, simplemente mejor pagado y unos cuantos metros bajo tierra...”.

“¿Qué eran esos gritos de antes? ¿Qué este lugar?”.

“No me está escuchando señor Stanley, los gritos son los errores que deben resonar en nuestros oídos para darnos ánimos para seguir adelante y este lugar es el Laboratorio...”.

“¿Errores? ¡Son seres vivos!”.

El Doctor Idaho hizo un ademán con su mano derecha y sin tiempo para reaccionar uno de los hombres armados propinó un puntapié en las costillas a Stanley que calló al suelo. Acto seguido otro ademán de mano hizo que el otro guardia le ayudase a levantarse y a volverse a sentar.

“Parece usted dispuesto a enfadarme. ¿No entiende el objetivo de nuestros esfuerzos? ¿Qué es el sufrimiento de unos pocos ante la mayor victoria posible de la raza humana? Este año podremos construir más Salas que nunca, ¡ayudar a cada vez más gente a alcanzar la felicidad más completa! ¡Comparta mi visión, luche por una humanidad mejor!”

Stanley empezó a pensar, ese puntapié le había dolido mucho, estaba mareado, ¿no intentaba también él en vano alcanzar la felicidad para que cualquier día cualquier imprevisto se la volviese a arrebatar? ¿Podía existir algo más bello que luchar por la pura felicidad de toda su raza?

Lo único que sabía es que quería darle otro significado a ese continuo lamento que penetraba en lo más hondo de su ser, quien sabe quizás algún día poder ignorarlo.

“¿Está con nosotros?”.

Ese lamento no cesaba, ¿por qué no cesaba? ¿querían que se volviera loco?

“¡Yo quiero ser feliz!”.

El Doctor Idaho sonrió, su rostro por fin volvía a ser amable, el lamento parecía haber disminuido. “Está con nosotros”.


VEREDICTO DEL JURADO:


Mordenkainen:
Muy bueno. Hace meterse en la historia y aborda el tema de la felicidad desde un punto de vista distinto al evidente en un primer planteamiento. La narración muy fluida y equilibrada, en ningún momento resulta recargada ni hay nada que sobre.

Puntuación: 9.5

REY_CARMESI:
Esta historia se basa en un planteamiento que, aunque ya he visto tratado, personalmente me resulta muy interesante; el de que el universo funciona en base a equilibrios concretos y que, para que muchas personas puedan ser extraordinariamente felices, un número equivalente han de experimentar un hondo sufrimiento.
Así como el tema de la “felicidad artificial”.
Pero me queda la impresión de que el relato podía haber sacado mas jugo a estos temas, ahondar más en el sentido o naturaleza de la felicidad alcanzado en esas salas V, que solo se sugiere; así como un desarrollo más profundo de ese mecanismo en base al cual el sufrimiento de algunos es vía o camino funcional para el éxito del programa y como se traduce en la felicidad de otros.

Puntuación: 7.5

Rhaenys:
No se presenta el segundo sub-tema del relato. Me ha gustado la idea, y el desarrollo me parece correcto, el final bastante bueno; pero la narrativa precisa de una revisión importante, sobre todo en cuanto a signos de puntuación, que faltan o están mal colocados, y a expresión escrita en algunas frases. Hay un error ortográfico que pega mucho al ojo.
Puntuación: 6.9

Darsha:
Este relato me ha ido gustando más a medida que lo iba releyendo. La visión que ofrece me parece de las más interesantes del concurso: la felicidad impuesta como arma política del Estado, o por la iniciativa de una empresa con ánimo de lucrarse. Recuerda al mensaje propio de un estado fascista. La historia resulta coherente, y está bien dirigida hasta su desenlace. Transmites muy bien tanto la desconexión del protagonista ante la realidad durante la primera mitad del cuento, como la indefensión que siente al caer de lleno en ella al final del mismo. El fallo que estropea la historia se encuentra en el apartado técnico, la escasa precisión a la hora de establecer los signos de puntuación adecuados. A pesar de ello, la narración se puede seguir sin problemas, pero le resta valoración. Sería conveniente que pudieras pulir un poco más este mismo texto. Además, deberías corregir alguna que otra errata, y revisar las tildes. Espero seguir viendo más relatos tuyos por el foro.

Puntuación: 7

Judas:
He de confesar que al principio me parecía muy aburrido, pero has sabido levantarlo y darle un ritmo perfecto. Su aroma “asimoviano” me ha dejado con ganas de más y tengo la tremenda curiosidad de saber cómo continúa. Pocos relatos han conseguido esto último.

Puntuación inicial: 5
Ortografía: 0,8
Belleza del lenguaje: 0,6
Técnica: 0,6
Originalidad: 1
Punto Pantenne: 1


Puntuación: 9


PUNTUACIÓN TOTAL: 7.98
<img src="http://i38.tinypic.c...com/ofsttv.jpg" border="0" class="linked-sig-image" />

<!--sizeo:1--><span style="font-size:8pt;line-height:100%"><!--/sizeo--><!--fonto:Arial--><span style="font-family:Arial"><!--/fonto--><!--coloro:#C0C0C0--><span style="color:#C0C0C0"><!--/coloro-->¿De donde procede lo apagado de vuestros ojos? ¿Como ha hecho vuestro siglo para entumeceros de este modo? Sois la suma de todos vuestros yos previos y sin embargo parecéis indiferentes a vosotros mismos. Sois una cultura que ha nacido sin intereses, ni siquiera por sus propias heridas abismales.<!--colorc--></span><!--/colorc--><!--fontc--></span><!--/fontc--><!--sizec--></span><!--/sizec-->

<!--fonto:Arial--><span style="font-family:Arial"><!--/fonto--><!--coloro:#808080--><span style="color:#808080"><!--/coloro--><!--sizeo:1--><span style="font-size:8pt;line-height:100%"><!--/sizeo-->William Withey Gull en <i>From Hell </i>de Alan Moore y Eddie Campbell<!--sizec--></span><!--/sizec--><!--colorc--></span><!--/colorc--><!--fontc--></span><!--/fontc-->

#2 Salube

Salube

    Ancillae

  • Miembro DLAN
  • PipPipPip
  • 378 posts

Posteado 20 April 2007 - 03:27 PM

es realmente bueno.... muy bueno
super imaginativo, sin duda es mi favorito, esclaofriante y completamente de mi gusto y estilo literario.

es la felicidad llevada a los exptremos más crueles, me recuerda a Mundo feliz de Aldoux hudxley, si no lo has leido, te lo recomiendo de corazón.
DOGMA INMUTABLE:

Así es .
Así fue.
Y así será siempre.



#3 Lobo Estepario

Lobo Estepario

    Ancillae

  • Miembro
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  • 287 posts

Posteado 21 April 2007 - 11:01 AM

Es cierto lo del toque asimoviano. Muy buen relato, me ha gustado mucho, y aunque las primeras líneas inducen algo a la confusión (una brevísima descripción del protagonista al principio no hubiera venido mal, para no meter al lector en la acción de manera tan brusca) al poco la confusión desaparece y se hila muy bien. El tema y las conclusiones que deja entrever son muy interesantes, he echado de menos un poco mas de desarrollo (el relato pide ampliación o continuación, vaya). En todo lo demás, estupendo, y felicidades por tan buen relato.

Saludos
"La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás."

Voltaire



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A Bragol. Tus amigos te echan de menos.