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RELATO DEL CONCURSO: Desolación


1 respuesta al tema

#1 Apostle

Apostle

    Journeyer to Venusberg

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Posteado 01 August 2006 - 07:32 PM

Una suave y cálida brisa, atraía densas nubes de humo provenientes del cercano campo de batalla. De todas direcciones se podían percibir los gemidos de los heridos que habían quedado abandonados tras la cruenta lucha; heridos que con toda seguridad no verían un nuevo amanecer.

El ejercito de los no-muertos había vencido... y ellos no tomaban prisioneros.

Un caballo, oscuro como la noche misma, avanzaba lentamente por el campo de batalla. Sus extraños ojos parecían escrutar todos los rincones del bosque que, tan solo unas horas antes, hervía de actividad. Los que aun podían moverse se apartaban de su camino tanto como les era posible, aunque de alguna forma sabían que no podrían escapar por mucho que corriesen.

Aunque el autentico pavor no lo provocaba la montura, sino el jinete que la guiaba... Un liche llamado Délcadar, General de los Ejércitos Oscuros, Señor de lo Paramos de Iscar.

Su cuerpo putrefacto tan solo estaba recubierto con una túnica negra y una capa raída, que también cubría su desnudo cráneo. Las vacías cuencas de sus ojos parecían estar débilmente iluminadas como por una llama. Allí donde miraba, el terror atenazaba a sus enemigos... y a sus subordinados. Su rostro no podía mostrar expresión alguna, aunque la tranquilidad con la que se movía por el campo de batalla parecía indicar que disfrutaba con cada paso de su montura.

Al fin llegó a su destino. Se detuvo frente a los jirones que habían formado un estandarte, símbolo de guerra de sus enemigos, y que en el ultimo momento hubo de ser utilizado como bandera de rendición. Aquellos que estaban presentes, habrían jurado que durante un momento escucharon una risa malvada que helaba el corazón.

Un hombre entrado en años vestido con una armadura, en otro tiempo brillante pero ahora abollada y sucia de barro y sangre, avanzó hasta el liche. Su porte serio y calmado no podía ocultar a los ojos de sus hombres la ira que sentía. Atormentado por la derrota, sabedor de que no podía hacer otra cosa si no quería que los restos de su ejercito fuesen masacrados, no estaba dispuesto, sin embargo, a pedir clemencia para él: solo quería que sus hombres viviesen.

Se detuvo frente a su enemigo. Tras un momento de vacilación, se armó de valor y levanto la mirada, solo para fijarla en las cuencas vacías de su rival.

-Al final has logrado lo que querías – dijo mientras la ira fortalecía su determinación.

-No dudaba de la victoria – respondió Délcadar. Su voz, como un suspiro, parecía llegar desde el mismísimo averno.- Si hubieses atendido mi petición, esto no habría pasado.

-¿Tu petición? Querías una rendición incondicional – la ira del Rey iba en aumento.- Sabias que nunca íbamos a aceptar tus condiciones.

-Tal vez... Pero ahora eso ya no importa. Tu reino me pertenece. Y pronto le seguirán otros.

El regente apretó los puños hasta que los aros de acero de sus guanteletes se clavaron en sus manos. Pero un instante después pareció derrumbarse.

-Solo tengo una pregunta... ¿por qué? - pregunto, aunque el liche pareció no escucharle.- ¿Por qué lo haces?. Tan solo hace unos años eramos amigos...

-¿Amigos? - atronó la voz del General Oscuro.- Nunca fuimos amigos... Te serví durante años como mago del reino; te ayudé cuando tus enemigos amenazaban las fronteras de tus dominios; incluso te salvé la vida cuando intentaron arrebatarte el trono... Pero cuando puse a tus pies los reinos del norte, cuando te dije cómo destruirlos, me expulsaste del reino como a un perro apaleado.

-Yo nunca quise someter otros reinos. Nunca te pedí tal cosa.

-Y por eso no merecías el trono que ocupabas – terminó Délcadar con voz cortante.- Y aquí estoy para remediarlo.

Un regimiento de no-muertos, compuesto en su mayoría por esqueletos armados con arcos y espadas, apareció a una silenciosa orden de su Señor. Rápidamente rodeó a los vencidos y tensaron sus arcos. Los soldados, rodeados por un enjambre de flechas apuntando a sus corazones, se pusieron en tensión y prepararon sus armas, aunque sabían que no había posibilidad alguna de vencer. Los esqueletos parecían ser inmunes a las espadas y las flechas.

-Hicimos un trato: yo entregaba el reino a tus huestes, y a cambio permitías marchar a mis hombres.

-Y así será – afirmó el liche.- Tus hombres son libres de partir. O, tal vez, debería decir que sus almas serán libres de partir. Pero sus cuerpos pasarán a engrosar las filas de mis huestes. Y sus almas regresarán de la otra vida para acompañarlos a la batalla.

Una risa terrible resonó en la noche. Las miradas de ira de los soldados se convirtieron en miradas de horror y desesperación.

-¡Maldito seas!

-Ya estoy maldito, amigo mio...

Délcadar giró su montura y se alejó por el sendero que transcurría por el campo de batalla. Aun en la lejanía, pudo escuchar con claridad el sonido de los arcos soltando sus flechas; pudo escuchar cómo se desenvainaban las espadas; pudo escuchar los gemidos de los humanos al ser heridos de muerte.

Llegó al centro del bosque y se detuvo. Miro detenidamente a su alrededor, observando los cuerpos de los caídos. Las cuencas vacías de sus ojos refulgieron con una luz rojiza, mientras de lo que habrían sido sus labios brotaban los versos de un conjuro. Un terrible conjuro que tan solo los nigromantes mas poderosos podrían siquiera soñar con pronunciar algún día.

La tierra se estremeció. Los árboles carbonizados temblaron. Los pocos pájaros que no se habían asustado durante la batalla, remontaron el vuelo. Un terrible conjuro...

Los cuerpos de los caídos se estremecieron. Lentamente, como aletargados por la somnolencia, los cuerpos se fueron levantando. Durante un instante, parecieron desconcertados, como tratando de reconocer el lugar donde se encontraban. Pero cualquier atisbo de determinación desapareció rápidamente. Tan solo quedaban sus cuerpos. El alma había quedado aprisionada.

Poco a poco los no-muertos se fueron acercando al General Oscuro. Más y más soldados se unieron a las filas del ejercito de Délcadar. Hasta que uno de ellos, un rey que minutos antes había hablado con él, se adelantó a los demás.

Se detuvo frente al liche y lo miró durante un instante. Poco a poco bajó la mirada y después se arrodilló frente a él. Todos los demás lo imitaron.

-Mi Señor...

El Señor de los Páramos sonrió para si mismo. Espoleó su montura y avanzó por el sendero, seguido por una interminable legión de no-muertos. Eran más que cuando empezó la batalla... Y si solo se cumplía una mínima parte de los planes de Délcadar, pronto serian mas... muchísimos mas...
FIN


Escrito por Satitron.



PUNTUACIONES Y COMENTARIOS DEL JURADO:


Alexandra

Puntuación: 6
Agradable de leer, ameno, correctamente escrito, con un lenguaje sencillo pero efectivo. Como punto flaco, la historia es algo tópica y previsible. Realmente bueno, aunque con un poco más de originalidad podría haber sido mucho mejor.

Fandhir

Puntuación: 8
Me ha gustado, pero no me ha sorprendido. Sin faltas de ortografía y bien presentado.

Apostle

Puntuación: 7.26
Un relato bastante correcto. Su baza está en la forma, bien narrado y con un espíritu épico bien administrado. No es un prodigio de originalidad, pero hay que reconocer que se deja leer.

Judas
Valoración inicial: 5
Estructura: 0,6
Ortografía: 0,4
Lenguaje: 0,3

Puntuación total: 6,3

Si hubieses usado más sinónimos o simplemente omitido las palabras que ibas a repetir, te habría ayudado mucho. Escribir bien el título… también.

Immortality
ort: 1, aunque faltaban algunos tildes smiley.gif
tec: Muy bien escrito, aunque ya comenté antes que para mi es más importante el contenido que la descripción, la primera parte, en la descripción del jinete tuve un poco de pavor. El resto de la historia ha redimido esa primera parte: 2
orig: Imagen de un caballero esquelético da a lugar a batalla de no muertos, lógicamente, pero tristemente: 1
sent: 2

Puntuación total: 6

Jesugandalf
Puntuación: 7.5

PUNTUACIÓN MEDIA: 6.84

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<!--fonto:Arial--><span style="font-family:Arial"><!--/fonto--><!--coloro:#808080--><span style="color:#808080"><!--/coloro--><!--sizeo:1--><span style="font-size:8pt;line-height:100%"><!--/sizeo-->William Withey Gull en <i>From Hell </i>de Alan Moore y Eddie Campbell<!--sizec--></span><!--/sizec--><!--colorc--></span><!--/colorc--><!--fontc--></span><!--/fontc-->

#2 Salube

Salube

    Ancillae

  • Miembro DLAN
  • PipPipPip
  • 378 posts

Posteado 03 August 2006 - 12:34 AM

Me encanta el tono épico y la escena del diálogo, pero repites demasiadas palabras. INteresantes los giros del narrador a la primera persona, tan sutiles que casi no se notan.

mmm siento no haber comentado tu historia antes, cuando comente las otras, se me pasó, porque estaba la última. ala!! a seguir escribiendo!! XDD
DOGMA INMUTABLE:

Así es .
Así fue.
Y así será siempre.





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A Bragol. Tus amigos te echan de menos.