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Solos


17 respuestas al tema

#1 Anárius

Anárius

    Neonato

  • Miembro DLAN
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  • 155 posts

Posteado 21 December 2005 - 04:55 PM

¡Kombawa!

Hola a todos y todas. A petición de Inmortality y Smaug posteo otra historia mía. Ésta es más larga, por lo que si no os importa, la postearé por partes, en lugar de dejar directamente el archivo para descargar. Bueno, ahí va:


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SOLOS


Ilustración por Immortality:
Imagen posteada
Pincha para agrandarla.



1

-¿Aún nos sigue?
-No lo sé, no puedo ver nada con toda esta niebla.
Los dos chicos estaban dentro de la tienda de campaña. Solos. Rodeados de una densa niebla que les impedía ver apenas un metro alrededor. Sin saber siquiera dónde estaban. Estaban empapados por la intensa lluvia que caía y por el sudor frío que les corría por todo el cuerpo, ya que hacía muy poco que estaban corriendo, volando hacia la tienda de campaña en el oscuro valle en el que se encontraban. Huían de...algo. No sabían qué, sólo huían...de la oscuridad, la terrible negrura que oculta al Mal, la inquietante y negra noche que alimenta la parte de la imaginación humana más retorcida y depravada. Esa angustiosa oscuridad que no se sabe qué oculta, pero, contrariamente, no se quiere saber.
-¿Crees que saldremos de ésta?- preguntó aterrorizado el niño a su hermano mayor, más asustado si cabe.
-No lo sé...seguramente sí - "aunque no las tengo todas conmigo" - pensó. Se volvió a su hermano menor y le dijo- Voy a echar un vistazo, tú quédate aquí.
-V-vale.- respondió asintiendo lentamente.
El joven salió de la tienda con mucho cuidado y prestando atención a cualquier ruido. No oyó nada. Ni un pájaro, ni el río cercano, nada. Sólo el sonido de la incansable lluvia que caía. Lejos de tranquilizarse, el joven se asustó aún más, pero se pudo controlar y no salir huyendo, pues dejaría a su hermano menor solo, y eso no podía hacerlo, él debía protegerlo, era su responsabilidad. El joven avanzó durante un rato con los cinco sentidos alerta.


2

Raél tardaba demasiado en volver, ya hacía un buen rato (no sabría decir cuánto tiempo), que había salido a ver si había peligro. Varias veces quiso salir, pero el miedo lo retuvo dentro de la tienda. Se maldijo a sí mismo por ser tan pequeño y asustarse de cualquier cosa. "Si fuera más mayor, como Raél...-pensó- no tendría tanto miedo podría defenderme, pero ahora...estoy paralizado, tengo demasiado miedo como para...-detuvo sus pensamientos repentinamente poque oyó un ruido no muy lejos de allí- Aguzó el oído por si le oía volver o...si escuchaba al Monstruo venir a por él, ahora que estaba solo y desprotegido. No escuchó nada en un buen rato, sólo el golpeteo de la lluvia en la tela de la tienda. De repente, un ruido, como un crujido o algo así. Venía de su izquierda. Se giró hacia allí y se acercó a la tela. Oyó una respiración agitada y pensó que sería su hermano, que volvía de investigar. Después, se maldeciría a sí mismo por su imprudencia. Abrió la tienda de par en par, esperando ver a su hermano, sin embargo, lo que vió, fué una bestia, parecida a un javalí pero enorme y erguida sobre las patas traseras, con dos grandes cuernos que surgían de su cabeza y dos enormes colmillos que sobresalían de su boca llena de dientes afilados como cuchillas. Rhûn chilló asustado, pensando que el Monstruo lo había encontrado, y que ahora se lo llevaría a su guarida. La bestia gruñó furiosa y descargó un garrazo en el pecho del pequeño, el cual cayó al suelo desmayado del terror y del dolor. Acto seguido, la bestia destrozó la tienda en busca de más comida, pero como no encontró, cargó al hombro al pequeño Rhûn y se lo llevó, manchando de su sangre la tela de la tienda y dejando un pequeño rastro.


3

De repente, escuchó algo, como un crujido "¡El Monstruo!" -pensó de repente- "No, qué digo..no hay monstruos...(¿porqué he pensado de repente eso? Ni siquiera lo había escuchado antes...) ¿De dónde ha venido ese ruido? Yo diría que.." El sonido venía de detrás suya. Mientras volvía a la tienda, pensó en su hermano, el cual podía estar en grave peligro por su culpa, por dejarlo solo. "Es un crío pequeño y yo lo dejo solo, es cierto que sabe defenderse bastabnte bien, pero, aún así...es un niño pequeño y como tal, en una noche como ésta en la que por primera vez salimos del pueblo en mucho tiempo y estamos totalmente solos, debe estar muy asustado. Si yo lo estoy, ¿cómo no va a estarlo él, si hasta hace cuatro días mamá le leía cuentos para que se durmiera? Desde luego...¿Cómo puedo ser tan idiota? Papá y mamá me regañarían si supieran que..."
De repente, interrumpió sus pensamientos, pues llegó a donde había estado la tienda. Ahora sólo quedaba la tela que la cubría totalmente desgarrada y ensangrentada. En el suelo, el joven pudo ver un rastro de sangre que se perdía en la niebla. Raél se quedó allí donde estaba, de pie, empapado por la incesante lluvia, con el golpeteo de las gotas contra la tela, roja por la sangre de su hermano, como un sonido acusador. Los pensamientos de culpabilidad empezaron a llenar su cabeza con un parloteo incesante. "Tú dejaste a tu hermano solo y ahora está muerto, por tu culpa, por tu irresponsabilidad. Si no eres capaz de cuidar de tu hermano pequeño, no vales para nada. Eres un inútil. Un idiota. Un irresponsable. Papá y Mamá se pondrán furiosos contigo, dejarán de quererte y te echarán de casa. Te culparán de la muerte de Rhûn y se lo dirán a todo el pueblo, para que todos sepan lo inútil que eres. Y nadie querrá tenerte cerca, porque pensarán que das mala suerte, y tendrás que irte del pueblo, pues todos te darán la espalda. Todos. Nadie te querrá, ni se preocuparán de si estás bien, pues tú no lo has echo por tu hermano...Vivirás en una cueva, te alimentarás de carroña y morirás como un perro. Porque eres un inútil..."
"¡No, no soy un inútil! Yo...salí para protegerlo, pero...me equivoqué...yo también soy un crío y puedo equivocarme."
"No eres tan pequeño...tú..."
"¡Cállate, tú no sabes nada!"
"Yo sé más de lo que crees...tu hermano ha muerto por tu culpa. ¡Admítelo!" -insistió la Voz, muy enfadada.
"Jamás. Mi hermano no ha muerto." -contestó seguro de sí mismo Raél.
"¿Es que la tristeza te ha cegado? ¿No ves la sangre?"
"Sí, la veo. Pero también veo un rastro de sangre, y es un poco débil, por lo que podría estar vivo"
"No lo creo, ya debe estar desangrado." -sabía que no era así, pero no podía arriesgarse a que ese crío acabara con ella. A pesar de sus contínuas advertencias, este crío parecía que le atraía el peligro y nunca le hacía caso. Pero no importaba, ya que algún día acabaría por dominarle...y entonces...
"¡Te equivocas y te lo demostraré!" Estaba más que harto de la Voz y de sus ordenes histéricas.
"¿Ah, sí? Me gustará ver cómo." ¿Qué pretendía hacer ese crío? ¿Seguir el rastro? ¿No se daba cuenta de que era demasiado peligroso?
"Voy a ir a salvarlo. Soy su hermano mayor y debo cuidar de él. No sé qué ha pasado ni qué le he atacado, pero que se prepare esa cosa, porque voy a patearle el culo, por haber echo daño a mi hermano."
Raél empezó a seguir el rastro a paso rápido, sintiéndose mejor que nunca y con plena confianza en sí mismo.
"¡Espera, no vayas! ¡No seas loco, te puede pasar algo! ¿acaso quieres morir tú también? Vamos detente, no vayas..." -dijo la Voz en un último intento desesperado.
-Mi hermano no está muerto, idiota. Y cállate de una vez, pesado. -respondió cansado Raél. De vez en cuando, la Voz le hablaba y le decía cosas así. Siempre que se ponía en el más leve peligro, le hablaba. Sin embargo él nunca le hacía caso y discutía con ella hasta que se callaba como ahora. Le intentaba dominar, eso lo sabía, pero estaba muy seguro de que nunca lo haría. Varios años después, descubrió que se equivocaba al pensar así...cuando ya fué demasiado tarde y el mal ya estaba hecho...
La Voz de la Culpabilidad no respondió esta vez. Se quedó callada, pero observaba todo cuanto hacía. Pero no importaba, ahora que se había callado, podría buscar a su hermano sin que nadie le interrumpiera. Mientras seguía el rastro (ahora con más huellas de una especie animal que de sangre) la lluvia empezó a amainar hasta que paró. Por su parte, la densa niebla empezaba también a levantarse, con lo que su visión mejoró. Sin embargo, para cuando llegó a donde acababa el rastro, la noche ya había empezado a descender sobre el valle extendiendo sus oscuros tentáculos por todas partes, sumiendo al valle a la negrura más absoluta.

4

Cuando llegó al final del rastro, lo que vió le asustó, pero pudo sobreponerse, pues era la entrada de una pequeña cueva, pero alguien o algo la había decorado con huesos de animales, los cuales aún tenían carne, pero ya podrida y putrefacta. Y el estado de los huesos no era menos que deplorable. El olor que despedía todo era demasiado desagradable como para soportarlo, así que Raél entró a toda prisa en la cueva, sin darse cuenta de que había algo que pertenecía a su hermano. Atrás se dejó su ropa, totalmente desgarrada y empapada de sangre...
Raél avanzó por un túnel torpemente excavado en la tierra, a pesar de su corta estatura, tenía que avanzar agachado. El túnel estaba oscuro y no veía muy poco y cada vez veía menos, pues ya se estaba haciendo de noche. Y era realmente oscura. Cuando ya llevaba un buen trecho en el que se había caído varias veces, haciéndose heridas en los brazos y piernas, y se había golpeado contra las paredes y el techo, llegó a una intersección. Ayudándose del tacto, descubrió que los dos túneles descendían, pero por el de la izquierda podría avanzar de pie, pues no pudo tocar el techo, sin embargo por el de la derecha debería avanzar arrastrándose, pues apenas era una abertura en el suelo. "Maldición...-pensó- no sé quién o qué ha construído esto, pero como me lo encuentre, le pegaré una buena patada en el culo, vaya que sí. En fín...creo que iré por el más grande, pues si esa bestia o lo que sea llevaba a Rhûn a cuestas, lógicamente no habrá ido por el pequeño" De manera que Raél se decidió a ir por el túnel más grande. Caminó sin problemas siguiendo la pared. Sin embargo, cuando hubo recorrido un buen trecho, el túnel descendió de alura de repente hasta no ser más que una abertura en el suelo. "¡Maldito sea! Me ha engañado el muy...cabrón. En fín...no hay más remedio que arrastarse...sólo espero que el suelo no esté muy sucio ni que hayan ratas. Odio las ratas, de verdad, no puedo soportarlas, me dan mucho asco y me quedo paralizado de puro miedo nada más ver una.".
Raél avanzó penosamente por el estrecho agujero durante un largo trecho, magullándose en los brazos y piernas. Raél se maldecía a sí mismo por dejar que pasaran estas cosas, pues lo estaba pasando realmente mal, porque además de las estrecheces, había empezado a sentir un olor muy fuerte, parecido al que había sentido en la entrada de la cueva. era un olor pútrido y asqueroso, y conforme iba avanzando, aumentaba más y más. Tan fuerte se hizo el olor, que incluso le vinieron unas fuertes arcadas, al principio intentó avanzar, pero eran demasiado fuertes como para ignorarlas hasta que al final, ya exhausto, vomitó. Sin embargo, aún no había salido del agujero, por lo que el vómito quedó entre él y lo que (o eso esperaba él) era ya el último tramo. "Agh...esto es lo que me faltaba, pasar por encima de mis propios vómitos" pensó "en fín...no puedo volver atrás, así que...supongo que no tengo más remedio...". De manera que Raél pasó por encima de sus vómitos, aguantando la respiración y haciendo un gran esfuerzo para no vomitar otra vez. Sin embargo y a pesar de las dificultades, aún no había salido, pues lo que le pareció en principio una salida, era en realidad una bifurcación. Un camino bajaba y otro subía. Por el camino que subía descendía un agradable olor a hierba mojada, y un viento frío que helaba los huesos. Por el camino de abajo subía el mismo olor a pútrido y cosas muertas y en descomposición que había sentido antes. "No cabe duda de que el de arriba sube, así que...tendré que bajar". Antes de hacerlo, aspiró el olor a hierba mojada que tanto le gustaba y sintió el aire frío en su piel. Quería sentir que aún estaba vivo, que esto no era una pesadilla, sino algo real. Debía rescatar a su hermano de las garras de aquella bestia o lo que fuera aunque dejara la vida en ello, pues su hermano era lo más importante no sólo para él, sino para todo el mundo. No importaba qué peligros podían esperarle ahí abajo, agazapados en las sombras, no importaba si habían enormes ratas, todo daba igual, él debía rescatar a Rhûn. Decidido como estaba a bajar, cogió todo el valor que le quedaba (y mucho aire), y empezó a descender por el estrecho y tosco túnel.

5

Cuando se despertó, el Monstruo lo llevaba cargado como un saco. Al principio sólo pudo verlo todo negro, pero cuando sus ojos se adaptaron a la oscuridad, pudo ver perfectamente por dónde lo estaba llevando. Era un túnel cavado en la tierra, muy largo y con muchos recodos. Después de un rato, se dió cuenta de que no eran recodos, sino bifurcaciones. "¡Oh, no!"-pensó-"Raél se perderá cuando pase por aquí. Si no hago algo ya, no podrá encontrarme, pero...¿qué puedo hacer?" Pensó durante un rato, quería dejarle alguna señal para que pudiera seguir el camino correcto, pero, no tenía nada que pudiera servir. A no ser...metió la mano en el bolsillo interior de su jaqueta y sacó parte de una galleta de chocolate bastante grande. Siempre llevaba una ahí, por si le entraba hambre y estaba lejos de casa o por si veía algún pájaro con hambre. A los pájaros les encantan las galletas, eso lo descubrió el año pasado en un paseo por el bosque cercano al pueblo. Sacó la galleta y mientras se la comía, muchos pájaros acudieron a comerse las migas. Desde ese día, los pájaros eran sus amigos y acudían en su ayuda siempre que él lo necesitaba. Al menos, eso fué lo que le dijeron que harían, pero hasta ahora, sólo lo habían hecho una vez...
Rhûn partió el trozo de galleta en trozos más pequeños y después fué machacándolos con las manos de tal forma, que dejaba un reguero de migas a su paso. Así estuvo un largo rato, consciente de que el Monstruo podía descubrirle. Y lo hizo, le descubrió, podía sentirlo mirándole enfurecido, pero...le dió igual, él debía ayudar a su hermano a que le rescatara, sino, no podría morir en paz, y su espíritu le atormentaría en sus sueños. Así que siguió esparciendo las migas hasta que sintió un gran golpe en la espalda y perdió el sentido.

6

El Monstruo avanzaba rápidamente hacia su nido con su joven y tierna presa al hombro. Una vez que llegara, la devoraría poco a poco, pues presas jóvenes como estas, eran muy poco comunes, ya que había gente que las protegían "padres" les llaman y también "papá" y "mamá". Esas palabras no le decían nada a ella, pues nunca había tenido ninguna cría. Tampoco le importaba. Sólo quería comer y comer, pues su hambre nunca se saciaba. Devoraría a éste y luego buscaría al otro por el "Laberinto". Las crías mayores siempre buscan al las menores. Así de estúpidos son los Humanos. Acabaría perdiéndose como todos lo hacían, entonces ella lo encontraría y lo se lo comería también, como siempre hacía. Pero antes, tendría que llevárselo a su nido, eso era imprescindible. Debía que hacerlo siempre que atrapaba a una presa. Se volvió para ver si su presa había despertado (algunas lo hacían incluso a la entrada, pero luego se volvían a desmayar a causa del miedo que les producían los Huesos). Se vió sorprendida como no se había visto antes por una inútil cría humana. Aquel pequeño insecto estaba dejando un rastro con una especie de roca blanda o algo así. No pudo creer lo que estaba viendo, por primera vez en mucho tiempo, uno de esos odiosos "niños" estaba intentando escapar. Allí, en su madrigera. Eso era algo intolerable y le dieron ganas de matarlo allí mismo, pero se contuvo, pues aún debía llevarlo al Nido. Aún así, le dió un fuerte golpe en la espalda que dejó sin sentido al pequeño insecto. "Bien -pensó- ahora, que vengan y borren el rastro". Se paró, dejó a la cría en el suelo y emitió un agudo silvido que retumbó por toda la cueva. Al principio no ocurrió nada, pero al cabo de un rato, empezó a crecer un rumor que venía de todas partes, y al momento, salieron de cientos de agujeros decenas de ratas que cubrieron todo el suelo delante del Monstruo. Se colocaron delante de ella, en posición erguida, como un regimento de horribles soldados esperando las órdenes de su temible sargento. El Montruo chilló algo en una lengua incomprensible al oído humano, pero que las ratas comprendieron perfectamente, pues se pusieron a trabajar frenéticamente y emitiendo desagradables y agudos chillidos.
Empezaron a limpiar el suelo del Laberinto comiéndose todo lo que encontraban, fuera comestible o no. Eso daba igual, pues hacían todo lo que se les ordenaba, sin rechistar. Eran bastante fieles, pero siempre había alguna que no obedecía, suponía que era algo normal, pero de todas maneras, ella devoraba a ese tipo de ratas delante de las demás para que así aprendieran. Pero no lo hacían. Suponía que, después de todo, las ratas no eran tan inteligentes como ella creía. No importaba, pues ella siempre tenía hambre...Sin más preocupaciones que la de comer, agarró al pequeño insecto y emprendió la marcha hacia su nido, dejando atrás a las ratas y relamiéndose al pensar en lo tiernecita y deliciosa que estaba su presa.





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#2 Smaug

Smaug

    Antediluvian

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Posteado 21 December 2005 - 05:40 PM

He tardado en leerla pero mola un monton (es q estoy en el curro). Raél es un poco egoista, solo piensa en el q diran de el por lo q le haya pasado a su hermano. La historia esta muy bien, espero q haya continuacion pronto ??? q me has dejado en ascuas. Bueno lo he dicho y me reafirmo, club de fans ya.
Salu2

"El que tropieza y no cae, adelanta terreno"
"Como dijo Jack el destripador vamos por partes"



#3 Anárius

Anárius

    Neonato

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Posteado 21 December 2005 - 09:05 PM

??? Gracias de nuevo por los comentarios. Uhm, sí, Raél puede parecer egoísta, pero el pobre se desvive por su hermano pequeño, Rhûn. Eso sí, también le preocupa que le digan de todo, porque siempre le toca a él la responsabilidad de cuidar de su hermano pequeño.
Bueno, ahí va otra parte del relato para los fans (XD) y los demás de Dlan:


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7

Bajó por el túnel y cuando hubo avanzado un buen trecho, llegó al final, el cual estaba en alto, y bajo éste veía, con la débil luz que venía de arriba, una sala bastante grande. Escudriñó la sala en la semiocuridad y silencio reinantes y sólo vió una cosa: una enorme cara que le miraba. Al principio se asustó, pero luego, vió que sólo era un dibujo. Los ojos, la nariz...pero no vió la boca. Aquello le extrañó, así que decidió bajar a inspeccionarlo mejor. Mirando la situación de la boca del túnel, supuso que estaba en el techo y a bastante altura, unos 20 metros, calculó. Miró enderredor, pero no vió ningún lugar por el que descender, de manera que sin pensárselo mucho, se dejó caer abajo, aterrizando de pie sin hacerse el menor daño. Para él, esto era algo normal, pues él mismo también tenía ciertos Poderes, como lo que había hecho y otras cosas que le ocurrieron siendo más pequeño...
La sala en la que se encontraba era octogonal, las paredes y el suelo eran de un oscuro color negro, con extraños símbolos rojos y naranjas grabados en una disposición regular. En el centro de la sala había un gran pozo, cuya boca era también octogonal, pero anormalmente grande, llegando a un tamaño absurdo.
(la boca de la pintura en el suelo)
Raél caminó hasta el borde y se asomó. El pozo estaba lleno de un agua limpia y azul oscura hasta el borde. El cubo estaba bajado hasta el fondo, pues la cuerda que lo cogía no daba más de sí. Era bastante alto, pero por suerte, habían unos peldaños de piedra para llegar hasta el borde. Entonces fué cuando se dió cuenta de que aquél pozo de piedra estaba construído para el uso exclusivo de niños de su edad, más o menos -o de la de Rhûn- pensó. Peldaños de piedra, el pozo pintado de azul claro con flores dibujadas, el pequeño techo de color rojo con nubes también dibujadas...todo parecía echo para niños como él, o más bien de la edad de Rhûn. Observó los grabados de la habitación por si encontraba alguna explicación a aquello, pero sólo vió símbolos que escapaban a su comprensión. Entonces, miró al techo, y se le escapó un grito de sorpresa. Vió que en el techo, habían dibujos bastante torpes (parecían echos por niños) en los que veía a chicos y chicas de su edad y algunos y algunas un poco más mayores cogiendo agua del pozo, para luego ser atacados por una criatura muy extraña que no pudo saber qué era exactamente, pero que tenía escamas y aletas, aunque también le pareció ver que tenía cara y cuerpo de hombre, pero no estaba seguro, los dibujos eran difusos y estaban mal trazados. Esta criatura cogía a los niños y se los llevaba dentro del pozo, donde los devoraba después de que se ahogaran. Raél se quedó paralizado de terror, mirando los grotescos y horribles dibujos en los que los niños y las niñas siempre sonreían, a pesar de que una cosa horrible y fea les devorara de una manera brutal y primitiva. Estuvo así largo rato, hasta que pudo bajar la mirada, encontrándose cara a cara con el pozo de un burlesco color azul claro y flores con caras sonrientes. Inmediatamente, pensó en la cosa aquella que podía salir del pozo. Se asustó con la idea, así que se acercó con la intención de tapar la boca del pozo, cosa harto imposible, pues el tamaño era desproporcionado. Se asomó, pero no vió nada, excepto una tenue luz amarilla-anaranjada

(aquella cosa horrible)

muy al fondo del pozo. Intentó ver algo más, pero no pudo. Cuando ya lo dejó por imposible e iba a marcharse, miró por última vez a la luz. Entonces algo le llamó la atención, se dió cuenta de que la luz

(viene)

había aumentado de tamaño. "No puede ser -pensó- ¿habré mirado mal?" Miró otra vez al interior del pozo. Inequívocamente, la luz

(a por mí)

había aumentado, y no sólo antes, sino que ahora, aumentaba de tamaño a ojos vista. El muchacho se apartó asustado, pensando que no era posible que una cosa así le estuviera pasando a él. Pues si la luz aumentaba de tamaño, quería decir que algo luminoso

(me comerá vivo)

estaba subiendo, cada vez más deprisa. El niño se apartó, asustado, pues ahora del pozo surgían desagradables gorgoteos que iban en aumento, el agua espumeaba y se revolvía furiosamente, como si quisiera expulsar aquella cosa innominable que estaba en su interior. Raél se llevó las manos a la cabeza, tapándose los oídos para no oír aquellos grotescos gorgoteos. Entonces, y enmedio de un fuerte ruido de agua y extraños sonidos, el pozo vomitó un cuerpo de un extraño color púrpura que cuando cayó al suelo, hizo un ruido húmedo bastante desagradable. Poco a poco, aquella cosa enorme y pulposa, se revolvió y se dió la vuelta mirándolo con unos ojos saltones que ardían con furia roja. Raél estaba completamente paralizado de puro horror y no pudo hacer más que ver cómo aquella cosa se deslizaba asquerosamente hacia él sobre su repugnante vientre. Cuando estuvo más cerca, pudo verlo con claridad. Se trataba de

(el Hombre-Pez)

una extraña mezcla de pez y hombre, pues tenía cuerpo de pescado, con escamas semipodridas de un extraño color púrpura oscuro, y un torso humano con el rostro desfigurado, pues presentaba dos grandes cicatrices en su feo rostro carente de nariz, con los ojos rojos y saltones y unos espeluznantes colmillos semipodridos, negruzcos y partidos por dentadura, además de agallas en el cuello y el pecho que abrían y cerraban haciendo un bufido extraño. Aquel engendro tenía unos largos brazos escamosos y negros de los que surgían colgajos escamosos de un deprimente color gris de los codos y las axilas. Sus dedos, largos y finos, estaban rematados con unas garras largas, duras y afiladas, de un apagado color rojo, y unidos mediante colgajos de piel que parecían ser membranas.
Aquel espanto despedía un nauseabundo y repugnante olor a pescado muerto y podrido hasta las entrañas. Raél no pudo evitar vomitar ante tal podrido olor y tal horrible ser. Cuando se hubo recuperado un poco, se tuvo que tapar con la chaqueta la boca y la nariz y respirar poco para no tener que soportar el insoportable olor que despedía aquella cosa. La monstruosidad se dirigía a él emitiendo sonoros gorgoteos desagradables, que a sus oídos sonaban como grotescos eructos o sonidos de vómito. Raél intentó huir, desplazándose junto a la pared en busca de una puerta o alguna abertura que le permitiese escapar. Sin embargo, al tiempo que él se desplazaba, el horrible mutante le seguía los pasos, pero desplazándose diagonalmemte, de manera que le cerraba el paso. No se dió cuenta hasta que lo tuvo cerca y el nauseabundo olor fue más fuerte, pues la oscuridad era casi total, sólo había un ligero resplandor azulado que provenía del pozo. "¡Maldita sea! -pensó Raél- Tengo que deshacerme de esta cosa antes de que me atrape. Si me muevo hacia delante, seguro que me atrapa, es mucho más alto que yo...y tampoco puedo seguir hacia el pozo, pues sería un suicidio..." La respuesta le vino sola. El muchacho se dió la vuelta y corrió siguiendo la pared hacia el lado contrario del que iba antes. La monstruosidad respondió con un chillido agudo y rasgado que obligó a Raél a taparse los oídos y parar de correr, pues era realmente insoportable, incluso hubo de gritar para no tener que soportar aquel chillido infernal, que no cesó hasta que estuvo cerca de él. El muchacho, que estaba de rodillas en el suelo, se levantó como pudo al verlo tan cerca e intentó correr, pero aquel horrible ser se interpuso en su camino, impidiéndole la huída. El hedor que despedía era cada vez más penetrante, y ahora que ya lo tenía más cerca, era insoportable y tan fuerte, que Raél pensó que iba a desmayarse, pero no podía permitirse eso, pues aquella cosa lo despedazaría. Decidido a hacer algo por salvar la vida se enfrentó al horrible Hombre-Pez, poniéndose ante él y gritándole:
-¡Eh, tú! ¡Cara de besugo! ¡Ven a por mí si te atreves!
El Hombre-Pez se irguió sobre su escamosa y purpúrea cola, hasta alcanzar una altura de cinco metros. Miró al muchacho desde una altura que le parecía vertiginosa y desproporcionada con cara de furia amenazándole con sus garras, colmillos y algún horrible chillido. "Me parece que no ha sido una idea muy buena...." pensó Raél "En fín...qué remedio, pero, ¿con qué demonios se supone que voy a vencerle? Si al menos Papá estuviera aquí, seguro que él se lo cargaría a espadazos o también le...Pero...Papá no está, estás solo, así que...¡deja de compadecerte y haz algo, maldita sea, o te matará!". Así pues, Raél se decidió a hacer algo, lo que fuera, por salvar la vida. Mientras pensaba algo, aquella aberración se avalanzó sobre él, intentando devorarlo de un sólo bocado, sin embargo, el muchacho estaba atento y lo esquivó saltando a un lado y después agachándose, pues le soltó un zarpazo que le pasó silbando justo por encima de la cabeza. En ese momento, una voz que le resultaba familiar le habló mentalmente: "El pozo...corre...allí está la salvación". Lejos de asustarse, Raél se alegró, pues para él, no era la primera vez que su hermano le hablaba mentalmente. <<Telepatía>> lo llaman los adultos. Para Raél y su hermano menor era <<el Poder Secreto>>. Lo descubrieron un día que unos chicos mayores que Rhûn le tenían acorralado, cuando éste tenía 5 años, entonces él le llamó por telepatía. En un primer momento no supo reaccionar, pero, acto seguido fué hasta el callejón donde se encontraba Rhûn y los otros chicos y lo rescató. Desde entonces lo usaron para situaciones parecidas, pero con el tiempo también para divertirse entre ellos o gastar alguna broma (pero muy pocas,ya que esto a Rhûn no le hacía ninguna gracia, pues prefería mantenerlo en secreto por lo que pudiera pasar). Así pues, con el paso del tiempo, aquello se convirtió en algo normal, sin embargo, cuando Rhûn cumplió 6 años descubrieron que la telepatía no era el único Poder que tenía y también que no era el único que tenía poderes raros...
En principio se quedó un poco extrañado ¿Acaso era aquella la voz de su hermano? Sí, estaba seguro de que lo era. "Estás vivo, Rhûn estás vivo, pequeño cabroncete, qué susto me habías dado. ¿Dónde estás?". "No sé...está oscuro...pero hay algo aquí..." De repente Rhûn chilló muy fuerte y para Raél fué como si le hubieran clavado una aguja finísima en el oído. Tan fuerte fué, que incluso el infame Hombre-Pez lo escuchó y se quedó un poco aturdido, pues no comprendía de dónde venía aquel chillido. "¿Q-qué ha pasado?"- preguntó aún medio aturdido Raél-. "Socorro...el Monstruo...ayúdame Raél...date prisa..." Vió el pozo y se le ocurrió una idea. "Quizá sea una locura, pero no veo otra solución". Y así, levantándose rápidamente del suelo, Raél corrió hacia el pozo como un paranoico huyendo de su invisible e inexistente atacante. No se dió cuenta de que el Hombre-Pez le siguió e iba a matarlo cuando fue ya tarde...

8

El Hombre-Pez sintió desde su morada que había llegado otro de esos que la Maestra llamaba "niños". Pensaba salir y devorarlo ferozmente, pero se controló y se quedó observándolo. Al principio no vió nada raro, pues sólo era una cría humana más, pero...observándolo mejor, se dió cuenta de que se equivocaba, pues aquella larva tenía algo especial, no podía verlo bien, pero sentía que así era. Era como si...fueran dos en lugar de uno, como si tuviera a otro niño más pequeño junto a él en todo momento. "No puede ser...-pensó el Hombre-Pez-es impensable que una inútil larva como esa sea capaz de tener esos poderes, poderes que ni siquiera la Maestra tiene...". Pero así era, para su desgracia, de manera que se decidió a despedazarlo, beber toda su sangre y devorar su carne, para ver si así ganaba esos extraños poderes. Así pues, salió de su morada a toda velocidad, creando un foco de luz para asustar a la larva, dando un gran salto y cuando cayó al suelo, en lugar de erguirse como era lo normal, decidió desplazarse sobre su vientre. Miró al <<niño>> con furia, al tiempo que veía a aquél otro más pequeño que lo miraba muy serio. "Ahora vas a ver"- se dijo- "te haré rodajas, maldita larva". El niño se asustó como esperaba ver e intentó huir, buscando una salida en la pared. El Hombre-Pez rió para sus adentros, pues después de muchos e incontables años de vivir allí aprendió que la única salida era por el pozo, al fondo, donde él habitaba. Aquél pozo comunicaba directamente con el nido de la maestra, y él era su fiel guardián. No habría escapatoria para la pequeña larva, ni nunca la habría. El Hombre-Pez se adelantó al movimiento de la larva cortándole el paso, sin embargo, el insecto huyó en sentido contrario, intentándose poner fuera de su alcance. Ésta acción habría carecido de importancia de no ser porque sintiera que la otra larva más pequeña intentaba comunicarse con aquél insecto. Esto lo enfureció, pues, ¿quién se creía aquella insignificante para intentar evitar lo inevitable? Él era el dueño y señor del Pozo y su cueva, él era el fiel guardián de la Maestra, él era el abominable Hombre-Pez, temido por todas las larvas humanas, y ésa en concreto no le daría más problemas. Fuera de sí, el Hombre-Pez aulló con furia, aturdiendo a la larva, sin embargo, no hizo el efecto que él creía que iba a ocurrir, pues lejos de quedar sin sentido, sólo quedó un poco aturdido gracias una vez más al otro <<niño>>. "¡N'ghaaa! -aulló con voz chirriante- ¡Odio a esa estúpida larva! ¡Te mataré y devoraré hasta las entrañas! Mientras profería estos chillidos, se acercó mucho al maldito niño y entonces se irguió en toda su gran estatura, amenazándole con sus garras y colmillos y dando algún que otro chillido, maldiciéndole a él y a la otra estúpida larva. Entonces ocurrió algo que en todos los siglos que había pasado allí abajo no le había pasado: el niño le plantó cara. Le dijo algo en aquella lengua incomprensible para él (que sin embargo sí que entendía la Maestra), pero que entendió como un insulto. El niño sonreía muy seguro de sí mismo, pero...¿quién demonios se creía que era sonriendo estúpidamente, como si hubiera logrado realmente hacerle algo? y lo más importante, ¿quién se creía que era para desafiarle a él, el Amo y Señor del Pozo Negro? "No sabes lo que has echo, maldita e insignificante larva...- pensó el Hombre-Pez enojado- te acabas de condenar a muerte. Ni siquiera te comeré, te echaré a las ratas, pero antes beberé tu sangre, por si me da algún poder de los tuyos". Así pues, bajó la cabeza rápidamente para atraparlo con los colmillos, pero inesperadamente lo esquivó, así como también el consecutivo garrazo que le soltó. "Maldita sea...¿qué?...No es posible..." El Hombre-Pez nunca había sido sorprendido tantas veces como esa noche, pues en ese momento la pequeña larva estaba comunicándose con la otra de más edad (aunque para él casi no había diferencia). Le estaba diciendo que huyera por el pozo, que era la única salida. Esto lo sorprendió y asustó un poco, pues ¿cómo un insignificante humano podía saber esas cosas sin ni siquiera haberlas visto? Aquello no era posible, no podía estar pasando, el niño había empezado a correr hacia el pozo con la intención de escapar. ¡Escapar! ¡De Él, el Podrido y Maloliente Hombre-Pez, Terror de las larvas humanas! "¡N'ghaaa f'ghaaa!-aulló con voz chirriante y furiosa-¡N'yaaaaaaah! Se abalanzó sobre él preparó su enorme cola para dar el golpe definitivo, el que pondría fin a la vida de aquella patética criaturilla que había osado plantarle cara, en lugar de resignarse a morir como hacía todas las que allí llegaban o las que rechazaba la Maestra, que eran muy pocas.

9

Cuando despertó, sólo vió oscuridad. No sabía dónde estaba ni cuánto tiempo había pasado, sólo sabía que Raél estaba teniendo graves problemas con el monstruoso Hombre-Pez. Por un momemto había pensado que iba a morir devorado, pero su hermano consiguió salvarse gracias a sus reflejos y su agilidad. Sin embargo, no sabía qué hacer, así que le dijo que corriera hacia el pozo y huyera por allí, ya que en el fondo estaba la salvación. Su hermano dudó un poco, pero enseguida le respondió y le preguntó dónde estaba. Miró a su alrededor, pero no vió nada, sin embargo, sí que escuchaba algo. Era como una respiración algo agitada, que venía del fondo de aquel sitio que le pareció una cueva. -El Monstruo...-susurró- el Monstruo está aquí...
Le dijo a su hermano que había algo allí donde estaba y justo cuando iba a decirle donde creía que estaba ( justo debajo de la Sala del Pozo), el Monstruo se abalanzó sobre él con ferocidad. Entonces se hizo un cubrió la cabeza con las manos, recogiéndose en sí mismo y chilló con todas sus fuerzas. El agudísimo y chirriante chillido se extendió como una onda expansiva no sólo por toda la cueva, sino por todo el complejo de cavernas que era la madriguera del Monstruo. Ésta, que iba a devorar a Rhûn, fué golpeada por la terrible onda de sonido, derribándola y lanzándola varios metros hacia atras, hasta dar con la pared del fondo y estampándose contra ella, quedando allí clavada y atrapada.
Al cabo de un rato, el niño echó una tímida mirada a su alrededor, muerto de miedo, pues sabía lo que había pasado, ya que no era la primera vez que sucedía. Creyó que no iba a ver nada, pero al temblar la cueva entera, la inestable estructura había cedido en varios puntos del techo, por los que caía agua negra por la suciedad. "¿Agua? -se preguntó- ¿Entonces sí que estoy bajo la Sala del Pozo? Al parecer, así era, pero por ahora, no le dió mucha importancia, lo que le preocupaba realmente era si el Monstruo seguía con vida o no. Miró en derredor, y vió, al fondo de la cueva y empotrada contra la pared de roca, al Monstruo. Estaba aún con vida, eso podía sentirlo, pero estaba inconsciente, aunque no malherida, sólo un poco magullada. "Si después de esto no he conseguido siquiera herirla un poco, puedo darme por muerto. Aunque...quizá si utilizara parte de mi Poder..." Sus pensaminetos se interrumpieron a causa de un gran grito que venía de la cueva de arriba, donde se encontraba su hermano. "¡Oh, no! -pensó asustado Rhûn- ¡Raél, no mueras, no puedes morir, no ahora, tienes que salvarme! Se concentró, y vió a su hermano malherido y cayendo hacia el fondo del pozo, mientras el temible Hombre-Pez le perseguía con la intención de darle caza, y realmente le hubiera matado de no ser porque actuó a tiempo.

10

Raél corría a toda prisa hacia el inmenso pozo, dispuesto a bucear hasta el mismo fondo si fuera menester, pues debía salvar a su hermano, aunque sabía que con el grito que había dado, ya habría dejado muy mal al Monstruo. Era parte de los extraños Poderes de Rhûn, a los cuales ya estaba acostumbrado. Corrió sin darse cuenta de que el Hombre-Pez le seguía muy de cerca, observando sus movimientos, preparándose para asestarle el golpe definitivo a aquella maldita larva humana. Raél llegó a la desproporcionada boca del pozo y subió por los escalones de piedra para lanzarse al agua, cuando de repente, lo vió: el monstruoso Hombre-Pez estaba a su lado, con la enorme cola cuyas escamas eran enormes pinchos afilados y fuertes de un color verde enfermizo, mientras que el final de la cola no era como el de un pez normal, sino que acababa en unos grandes cuernos afilados y con un borde serrado. Éstos cuernos se abrían y cerraban amenazadoramente, como una tijera enorme y negra, chasqueando con un sonido horrible de escuchar, pues era como si estuvieran podridos por permanecer demasiado tiempo en agua salada. Raél tuvo el tiempo justo para saltar a un lado y evitar el primer coletazo, que destruyó por completo el decorado techo del pozo, dejando la enorme boca al aire en un grito mudo.
Si Raél pudiera haber visto la sala desde donde se dejó caer, seguramente habría quedado horrorizado, al punto de salir corriendo, pues la pintura del suelo, ahora totalmente a la vista y completa, mostraba la fea cara del Hombre-Pez con la boca abierta a punto de devorar a un desvalido niño cuyo parecido con Raél era verdaderamente asombroso...
Cuando cayó al suelo, tuvo que rodar sobre sí mismo porque otro coletazo cayó sobre él, levantando una densa nube de polvo en el lugar donde había estado el muchacho. El polvo cegó momentáneamente al chico, cosa que aprovechó el infame Hombre-Pez para agarrarlo, sin embargo, Raél recuperó la vista rápidamente y esquivó la callosa y podrida mano del monstruoso ser. Corrió de nuevo al pozo, y se lanzó de cabeza sin pensar cómo podría bucear más rápido que el propio Hombre-Pez. Simplemente supuso que su hermano lo ayudaría, como siempre hacía cuando él estaba en peligro. El Hombre-Pez esperó a que saltara al interior de su morada para descargar el golpe que creyó que mataría de una maldita vez a aquella molesta larva que había osado desafiarle. No obstante, el terrible golpe que descargó contra el lateral del pozo hirió a Raél, pero no lo mató, aún a pesar de que las rocas y la cola casi lo aplastatan conrtra el otro lateral del pozo, el cual cedió y se rompió. El agua inundó parte de la sala y se fue extendiendo, a pesar de ello, los dibujos no se borraron...
A causa del tremendo golpe que había recibido, Raél caía hacia el fondo insconsciente y con alguna herida, pero ninguna especial gravedad. El Hombre-Pez aulló de alegría, pues pensaba que había matado a quella odiosa larva, de manera que se lanzó por la boca del pozo, sin importarle los destrozos ni el ruido que había hecho.

11

Caía y caía hacia abajo, no sabía donde estaba, pero se sentía extrañamente pesado. Y caía, como en una pesadilla, interminablemente y muy despacio. Caía hacia la oscuridad, hacia la nada, caía hacia un destino incierto, donde extrañas criaturas devorarían sus entrañas con voracidad mientra él aún estuvira vivo. Fue entonces cuando supo dónde estaba: en el pozo, semi-insconsciente, cayendo hacia el fondo a causa del gran golpe que el Hombre-Pez le había dado, y con esa cosa detrás, celebrando que al fin lo había matado. "Aún no me has matado, cara besugo, te daré tu merecido". Raél intentó despertar a su entumecido cuerpo, pero no respondía, estaba herido por varias partes, aunque supo que no tenía nada roto ni las heridas eran graves. "Qué raro -pensó- no sé qué diablos me pasa...estoy como paralizado".
"Es el agua, hermano, el agua es mala- le repondió Rhûn por telepatía- debes concentrate y usar tu Poder".
"¡Rhûn! Al fin has vuelto, pequeño-dijo Raél, contento por escuchar a su hermano de nuevo-Está bien, usaré mi Poder, aunque ya sabes que no me gusta usarlo, porque siempre me siento...raro, muy raro"
"Es algo normal, supongo, pues yo también lo siento, pero...ya estoy acustumbrado a esa sensación, aunque es un poco rara, sí....bueno, ¡úsalo ya, no hay tiempo!"
"Ahora voy, hermano, ¡tú espérame, que ya voy!"
Raél se concentró, despertó su cuerpo sin dificultad, y comenzó a "cargar" energía. Era algo que no había hecho nunca, a pesar de que sabía que podía hacerlo. Acumuló energía que sacaba de su interior, (de su espíritu, según le habían explicado en el pueblo) y al poco tiempo, tuvo preparada una bola de energía de tamaño considerable entre sus manos a punto para ser lanzada. Rápidamente se volvió y lanzó la bola al Hombre-Pez, el cual no se esperaba algo así de un simple humano, la bola le alcanzó en plena cara, estallando en un haz de energía de múltiples colores y haciendo un ruido muy fuerte. El Hombre-Pez se retorció de dolor y aulló en de agonía y sorpresa. Raél, muy sorprendido de ver lo que había hecho, siguió observando el dantesco espectáculo (pues enseguida empezó a manar una sangre negra y espesa como el aceite, pero que flotaba hacia él) hasta que su hermano le insistió repetidamente que se fuera a toda prisa y que evitara que la sangre le tocara. Así pues, hizo caso a Rhûn y buceó hasta llegar al fondo, en el que habían muchas entradas de cuevas.
"Muy bien...y ahora, ¿por cuál me meto, Rhûn?"
"Pues por tu der...¡Aaaaaaaaaaaaah!". El repentino y agudo chillido de su hemano casi le hizo polvo los tímpanos.
"¿Qué pasa, Rhûn? ¿Qué demonios ha pasado?"
"El monstruo....el Mo-mo-monstruo vi-viene a p-por mí...¡S-se ha d-despertado y est-t-tá furioso!"
"Cálmate, calma Rhûn, tranquilo hermanito y dime qué túnel es, así podré salvarte".
Siempre que Rhûn se ponía así de nervioso, tartamudaba mucho y sólo él podía tranquilizarlo, otras veces había pasado,y sus padres siempre acudían a él cuando Rhûn se ponía muy nervioso. Éste estado era el único punto débil de su hermano porque incluso era incapaz de usar sus Poderes.
"Es p-por el d-de t-tu d-derecha, p-pero...n-no est-t-toy s-seguro..."
"¡Por favor, Rhûn, no me digas eso!"
"Sí, es p-por tu d-derecha, c-créeme, p-por f-favor...."
"Está bien, no te preocupes, enseguida estoy allí"
"D-dat-t-te prisa, Raél, y-ya casi est-t-tá aquí, m-me co-cogerá si no vi-vienes ya"
"Ya voy maldita sea." -pensó mientras buceaba ya por el túnel subacuático que le había indicado Rhûn- "No tardaré mucho en llegar...".
Efectivamente, se equivocó. No sólo el túnel era largo, sino que también era estrecho, maloliente y con infinidad de recodos y revueltas. "Maldita sea, tardaré horas en llegar..."

12

El Monstruo se despertó y vió al niño, aquél maldito niño que le había desafiado, hiriéndole a Ella, a la Maestra Oscura, Señora del Hombre-Pez, las Ratas y el Gusano. Ese maldito niño lo pagaría muy caro. Salió sigilosamente del agujero de la pared donde estaba y se movió furtivamente hacia aquél insecto, quien le había cogido por sorpresa antes, profiriendo un chillido que creó una onda expansiva enorme. No sabía cómo demonios una simple cría humana podía hacer eso, pero lo investigaría después, aunque se lo tuviera que sacar a mordiscos. De repente se detuvo. Algo extraño estaba pasando...el niño estaba sentado con las piernas cruzadas, como meditaban algunos humanos, tenía los ojos cerrados y estaba muy concentrado. Podía sentir el Poder emanando de él, podía sentir qué estaba haciendo, pero...¿podría la cría estar haciendo lo que ella creía? No...no era posible...¿cómo una cría humana podía tener esos poderes mentales? "Maldita sea...-maldijo el Monstruo, llena de odio-¡Y'haaaaaaa!....¡lo mataré!" Corrió hacia la cría humana mientras se preparaba para asestarle un garrazo mortal, pero el niño abrió los ojos y la hizo detenerse no por miedo, sino que simplemente no podía.
-¡Maldito seas! ¡Suéltame AHORA MISMO! -aulló el Monstruo tremendamente enfadada, haciendo retumbar toda la cueva.
El niño se asustó de tal manera que su atadura mental se aflojó casi por completo, la única parte que no podía mover aún eran las patas derechas, pero no importaba, pronto descuatizaría a aquella cría insolente...Poco a poco, el Monstruo avanzó hacia el niño, el cual estaba a unos 10 metros. No tardaría mucho en llegar, a pesar de su cojera, pues el niño estaba muy asustado. Aunque...notó algo raro, como si estuviera hablando con alguien. No le dió importancia, supuso que estaba hablando con los Espíritus, como hacían muchas crías antes de ser devoradas por Ella...



*Notas:

-Por "hablar con los espíritus" se entiende lo que para nosotros sería un equivalente a rezar.

-El relato está ambientado en el mundo de mi creación.

-Cualquier parecido con la realidad....me dicen dónde está XDDD

-Lo de arriba era coña ???

Editado por Anárius, 21 December 2005 - 09:10 PM.

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http://oscuridadcarmesi.wordpress.com


#4 Smaug

Smaug

    Antediluvian

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Posteado 22 December 2005 - 10:45 AM

Jajajajaja muy buenas las notas. La historia simplemente impresionante, me encanta, de verdad me tienes enganchado a la historia. Y ni se te ocurra dejarme asi q no respondo ???.
Me gusta mucho como escribes, como te dio por escribir? has pensado alguna vez en dedicarte a esto? (esto parece una entrevista, jejeje ??? )
Salu2

"El que tropieza y no cae, adelanta terreno"
"Como dijo Jack el destripador vamos por partes"



#5 jerol

jerol

    Antediluvian

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Posteado 22 December 2005 - 12:41 PM

Pues a ver si alguien le hace una entrevista a este artista y sale en la portada de la web ???.

El relato me encanta, muy buen trabajo espero que sigas escribiendo.
"Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos."
-- Fahrenheit 451 --

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Un saludo!

#6 Anárius

Anárius

    Neonato

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Posteado 23 December 2005 - 07:55 PM

Jajajajaja muy buenas las notas. La historia simplemente impresionante, me encanta, de verdad me tienes enganchado a la historia. Y ni se te ocurra dejarme asi q no respondo ???.
Me gusta mucho como escribes, como te dio por escribir? has pensado alguna vez en dedicarte a esto? (esto parece una entrevista, jejeje ??? )


-Me dió por escribir hace mucho tiempo, cuando me prestaron "EL Hobbit" y más tarde, cuando cogí prestado una ajada edición de "Los Cuentos Inconclusos" de la cutre-biblioteca de mi barrio. Cuando vi aquellos escritos ambientados en un mundo fantástico y único, el gusanillo de la escritura me empezó a roer por dentro. Luego descubrí que era una tenia AKA "Solitaria" XDDDDD Era coña. En serio, empezé a hacer pequeños jueguecillos de rol ambientados en la Tierra Media, pero años después, descubrí el Terranigma y algo de ese juego fue lo que me impulsó a crear algo por mí mismo de la nada. Y fue una localización del juego, una isla llamada Mu. Ésta estaba vacía y sólo había un par de cofres XD. Pero ¡Oh sorpresa! coincidía con el Mu que aparece en el Illusion of Time, en cuya guía se explica que era un antiguo continente destruído por los dioses a los que adoraban sus habitantes por "algo malo" que hicieron. Mi curiosidad junto con mi imaginación se dispararon y creé a Mu: historia, ciudades, etc. Incluso empezé a crear palabras y algo de su lengua. Así, comenzé a crear mi propio mundo. En éste período, escribí sobretodo historia de mi mundo, junto a pequeños relatillos y algún proyecto un poco olvidado ya. Pues bien, pocos años después, empezé a ineresarme por la literatura de terror, y descubrí a Stephen King y luego a H.P Lovecraft y a Anne Rice. A partir de ahí, comenzé a escribir relatos de terror mezclando la fantasía de un mundo fantástico-medieval. Ale, me enrollé un poco pero ya conoces mi historia XD.

-Claro que he pensado dedicarme a la escritura pero...es difícil. Primero que no tengo nada definitivo hecho. Segundo, que raramente me publicarían algo. No sé...yo voy a seguir escribiendo eso lo tengo claro. Tal vez algún día me anime y envíe algo a una editorial a ver si me publican, pues es mi sueño ir a una librería y ver un libro mío en la estantería...y que alguien lo compre. No ya por el dinero, eso me da igual sinceramente, sino por el gusto de verse editado y en una librería.


En fin, sin más divagaciones, posteo la siguiente parte.

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13

Raél buceaba tan rápido como podía, pues el túnel era demasiado estrecho y demasiado largo, ya que llavaba demasiado tiempo allí. Quizá Rhûn se había equivocado...estaba demasiado nervioso, y cuando se pone así incluso sus poderes no van bien. Pero...no, en el fondo sentía que no podía ser así, sentía que su hernano no se había equivocado. Al menos, no del todo, pues presintió antes de entrar al túnel, que no era el que más rápido llevaba allí donde estaba, sino que era el camino largo. Suponía que después de todo, no era muy inportante, pues sabía perfectamente que su hermano podía defenderse solo. De manera que olvidó el tema y empezó a bucear más rápido, avanzando por el tortuoso túnel de roca, avanzando rápido y decidido, a pesar del terror monstruoso que había dejado atrás y que pensaba había dejado atrás...o eso pensaba él. Después de un buen rato de giros retorcidos y estrecheces, llegó al final del túnel. Se trataba de una abertura grande de roca, el agua del túnel caía en una irregular cascada de aguas verdosas como el musgo podrido. Raél cayó abajo arrastrado por la corriente del agua, se levantó, escupiendo agua que había tragado al caer de repente. El sabor era realmente desagradable e incluso le entraron arcadas, pero se pudo controlar. Supuso que si el agua estaba tan mal, era porque el asqueroso Hombre-Pez tenía su morada dentro del pozo. Se giró y miró alrededor. Estaba en una cueva grande, cuyo techo no alcanzaba a ver, pero sabía más o menos a qué altura estaba. Y estaba muy alto, demasiado a su parecer. Allí no había nada, salvo mucha humedad, ya que de la balsa de agua que se formaba debajo de la cascada de sucias aguas se formaba un riachuelo de igual suciedad que atravesaba la cueva de parte a parte. Decidió seguirlo, por ver si le llevaba a la salida y a donde estaba su hermano. Sin embargo, a los pocos metros, el riachuelo se metía bajo tierra, emergiendo más adelante. La causa era una gran roca circular y totalmente lisa, con extraños símbolos y dibujos pintados. Raél se acercó y miró los dibujos. Vió una escena un tanto macabra y sangrienta: un horrible gusano de enormes proporciones emergía de una gran abertura de una de las paredes de una cueva y devoraba salvajemente a unos inocentes y desvalidos niños que huían despavoridos y con un rictus de terror pintado en la cara que daba verdadero miedo. El dibujo parecía estar hecho por niños, como los que vió en la sala del pozo del Hombre-Pez. "¿Podrían tener alguna conexión estos dibujos con los que vi antes?"-pensó-"Al menos el estilo es el mismo: pinturas dibujadas por niños que representan niños muertos...Tal vez incluso sean los mismos niños los del dibujo que los que lo dibujaron" -sintió un escalofrío por la espalda, pues por un momento pensó que él y su hermano podrían acabar como los niños de las pinturas- "En tal caso, es bastante cruel...". Se alejó de las grotescas pinturas y avanzó hasta donde volvía a emerger el riachuelo de pútridas aguas. Lo continuó siguiendo hasta llegar a una enorme abertura en la pared del fondo. "¿Qué es esto? ¿Quién

(o qué)

habrá hecho este agujerto tan grande? -se preguntó confundido- "Está tallado de forma irregular, así que no habrá sido construido por manos humanas. Es extraño, creo que hay algo allá al fondo. Sí...puedo notar su presencia...-se dijo concentrándose- Es...es el G-Gusano, el Gusano vive aquí...-pensó asustado- ¡Oh, no! estoy perdido, si me coge, estaré perdido...

(o muerto)

Tengo que huir, y rápido, antes de que salga -miró a su alrededor, asustado y tembloroso- ¡Mierda! No hay salida...-miró dentro del enorme túnel- Creo...que no tengo más remedio que meterme aquí para escapar...aunque no sé hacia dónde voy a ir. -entró al túnel sin problemas, pues estaba a poca altura, con un poco de miedo y mirando a todas partes- Supongo que deberé preguntárselo a Rhûn, él siempre sabe cómo solucionarlo todo..." Raél avanzó por el túnel muy cerca de la pared, y pronto llegó a la primera bifurcación. "Creo que es un buen momento para hablar con Rhûn...aunque, éste Poder se le da mejor a él, intentaré contactar con él". Así pues, se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, cerró los ojos y extendió los brazos y las manos hacia delante con las palmas hacia arriba. Se concentró en una imagen mental de su hermano e intentó buscarlo. El rastreo mental duró poco: su hermano estaba justo a su izquierda, a un kilómetro más o menos. Intentó visualizar su posición, pero no pudo, de manera que interrumpió la búsqueda y salió del trance. Miró a su alrededor por si el Gusano había aparecido, pero no había rastro de él. "Quizá esté dormido...-pensó aliviado-sí, debe ser eso...mejor para mí. Bien, ahora he de ponerme en marcha. Avanzaré hacia la izquierda hasta que llegue. Y ya no me queda mucho para llegar...

(Aguanta hermano, ya voy).

14

Al fondo, en una de las paredes de la cueva, había una de las innumerables salidas de la morada del Gusano. Allí, en el interior de la tierra, en un infinito laberinto de túneles, moraba. Estaba allí incluso antes de que llegara allí la Maestra, el Hombre-Pez o las Ratas. Al principio, quería echar a la Maestra de sus dominios, por considerarla una amenaza para su subsistencia, pues enseguida se dió cuenta de su voraz e insaciable hambre de carne humana (preferiblemente joven). Sin embargo, la Maestra se presentó ante el Gusano con una propuesta, Ella le daba comida y a cambio, Ella le protegía. En principio no le convenció, y preguntó de qué tenía que protegerla, pues sintió que la Maestra era muy poderosa. Ella le respondió que de los Espíritus Malignos, de los cuales formó parte una vez, pero que por diversas razones, hubo de abandonarlos. Al Gusano le pareció demasiado peligrosos, ya que el trato con los Espíritus Malignos ocasionaba casi siempre la muerte. Sin embrago, hubo de aceptar, pues últimente no había atrapado muchas presas. Desde ese momento, no le faltaron presas, ya que de vez en cuando caía en la Cueva del Río Pútrido algún que otro niño humano con el que alimentarse, pues a pesar de su enorme tamaño, no necesitaba mucha comida, sólo uno o dos niños cada cierto tiempo. Y ahora, después de un tiempo sin mucha caza, por fín había caído uno de esos niños humanos. Los estudió con detenimiento, como siempre hacía, y se dió cuenta de que aquél niño no era como los demás, sino que tenía algo especial, algo fuera de lo común..."¡Magia!-pensó muy sorprendido el Gusano-"¡Ese maldito crío tiene Magia! Vaya, vaya...eso hace las cosas más interesantes...Je, je, je...-rió a gusto el Gusano, pues ella ya sabía que los Humanos pueden desarrolar habilidades mágicas. Al Gusano le pareció muy interesante, así que se decidió a no atacarle ni matarlo, además...¿qué necesidad tenía de matar a un crío tan fascinante? Después de todo, ella ya había comido hacía poco y no tenía hambre, de manera que decidió simplememte observarle desde la distancia y ya está.
Vió cómo el niño llegó a los Garabatos y se quedó pensativo, después, llegó a una entrada de su hogar y se quedó confuso, pero enseguida lo supo y también que ella estaba ahí. "Interesante, poderes mentales, ¿eh? Jejeje". Después vió cómo buscaba una salida y tristemente se convencía de que sus túneles eran la única salida. Así pues entró y luego, cuando llego a una de las muchas Encrucijadas, buscó mediante un rastreo mental, a su hermano pequeño, el cual secuestró la Maestra. "Vaya, vaya, ¿así que puedes hacer eso, eh? Muy interesante..." Después de un rato, se levantó y avanzó con paso seguro hacia la dirección donde estaba el Nido de la Maestra. "Mmmmmh...así que, ahí es donde te diriges...muy bien, te dejaré ir, quiero ver cómo termina todo ésto...y si la Maestra es eliminada, lo celebraré...¡Jajajajaja!"

15

[900 metros]
Llevaba un buen rato andando, y el cansancio empezó a hacer mella en él. Después de haber andado tanto, pasado un miedo terrible con el asqueroso Hombre-Pez y buceado tanto (aún no sabía cómo diablos hizo eso), no se había tomado ni un descanso. Sin embargo, no podía permitírselo, pues debía llegar donde estaba su hermano cuanto antes, pues quién sabe si no le había pasado algo ya...

[500 metros]
El cansancio se apoderó de él, hasta que no pudo más y se sentó. No llevaba agua, ni comida, ni nada. Para colmo, además de hambre y sed tenía mucho calor. No sabía porqué, pero desde hacía un buen rato hacía un calor asfixiante. No tenía ni idea de dónde podía proceder, pero iba en aumento. Decidió quitarse la camisa, pues la chaqueta la perdió en el pozo, para ver si aliviaba un poco el calor. No dió mucho resultado, pero no le importó. Se levantó y siguió caminado.

[300 metros]
Estaba ya cerca, podía notarlo. El calor estaba aumentado, y Raél se quitó los pantalones y la camiseta, quedando sólo en ropa interior. Cuando avanzó un poco más, le pareció ver luz

(Hermano...ya voy)

al fondo del túnel. Ya llego, falta poco. No puedo rendirme ahora.

[100 metros]
El calor era ya absolutamente insoportable. Iba desnudo, con toda la ropa en la pequeña mochila que llevaba. Sudaba como un cerdo antes de morir degollado en el matadero. Y no sólo era molesto, también le estaba agotando. Se sentía desfallecer, la vista se le nublaba, las piernas fallaban, y el pulso se le aceleró. "Voy a...morir, ahora que...estoy muy cerca..." pensó, rendido de cansancio como estaba "Pero...debo...avanzar...no puedo...morir ahora...Rhûn me...necesita...". Raél avanzó penosamente, medio cayéndose, pues apenas tenía fuerzas para tenerse en pie.

[50 metros]
Raél cayó al suelo como una piedra. No se podía mover de tan exhausto como estaba. "Moriré aquí...como un...perro. Seré...comida para las Ratas...o quizás...para el Gusano. Me da igual....-pensó, dándose finalmente por vencido- Éste maldito calor....me ha matado...no sé...de dónde vendrá...pero ya todo...da igual....voy a...morir...muy cerca de donde está...Rhûn...Je...ironías de la vida..." Raél cerró los ojos y se olvidó de todo. El cansancio y el terrible y agotador calor le habían vencido. Deseó que la Muerte le llevara pronto, pues no podía soportar que iba a morir estando tan cerca de rescatar a su hermano. Entonces, y sin saber por qué, le vino un recuerdo de infancia...
Su abuelo materno siempre decía que protegería al pueblo de los ataques de los enemigos, ya que era un guerrero poderoso (pues en esta última época, los reinos están siempre en guerra) pero cuando murió de una extraña enfermedad, le preguntó a su madre que quién defendería el pueblo ahora, a lo que contestó que si una persona moría y le quedaba algo importante que hacer, se quedaba en este mundo como un espíritu errante hasta que pudiera hacer esa cosa. El recuerdo se desvaneció tal y como había venido, pero perduró. Además, le pareció una buena idea y quiso dejarse morir para a ver si podía resolver una vez muerto lo que no pudo hacer estando vivo.
Sin embargo, la Muerte no le llegó...aún.


16

¿Qué diablos pasaba con ese crío? Avanzaba cada vez más lento y ella estaba cada vez más cerca. El chaval estaba cansado, pero podía avanzar...sin embargo había empezado a tener mucho calor...hasta el punto de desmayarse. "¡Oh, no! Vamos, chaval, no mueras a hora, ¡Vamos, levántate y diviérteme!" No le hizo caso...y entonces se dió cuenta de lo que pasaba: se había acercado demasiado, y no se acordó que ella siempre producía mucho calor. Maldiciéndose, el Gusano se alejó lo suficente como para que su calor no le llegara, y envió a una cría suya para que le diera agua, pero no debía dejarse ver, así sería más divertido. El pequeño gusano se acercó llevando agua para el pequeño humano. Se la echó por encima y le dejó una cantimplora llena. Después se alejó rápidamente, evitando que le viera. El Gusano vió cómo se levantó, cogió la cantimplora y se fue, pero antes de irse, hizo algo extraño. Le agradeció que le reanimara. Aquél gesto de cortesía confundió al Gusano. ¿Acaso había sido muy amable? ¿No se daba cuenta de que estaba jugando con él hasta que se aburriera? ¿Y si...creía que le estaba ayudando, que ella era...buena? ¿Lo era realmente? Por lo menos, no se consideraba malvada como el Hombre-Pez y la Maestra...No ella era neutral, no era de nadie, era tan antigua como la tierra y más sabia y poderosa que la Maestra...sí, así era ella. ¿Cómo podía haberlo dudado por un momento? Maldiciéndose por su estupidez, continuó el juego con Raél.

17

[50 metros]
Agua...agua al fin. No sabía de dónde pero era agua. Le cayó en la cara, refrescándole y espabilándole de su pequeño letargo. Abrió los ojos y se incorporó. No vió nada en la oscuridad del túnel, a excepción de una pequeña cantimplora llena de agua a su lado. Confundido, Raél la cogió y vió que era parecida a una suya, pero en esta había un nombre bordado en hilo de color púrpura Láyan era el nombre. No tenía ni idea de quién era ni quién se la había dado, pero supuso que no pudo ser otro que el Gusano, pues allí no había nadie más. "Es extraño que me haya ayudado -pensó Raél- pero supongo que no será tan malvada como el Monstruo". Entonces, se giró hacia donde había venido e hizo un gesto de agradecimiento con la mano. Después, se dió la vuelta y se dirigió hacia el Nido del Monstruo mientras se preguntaba porqué ya no hacía el calor asfixiante de antes...

[30 metros]
Estaba ya tan cerca que podía oler el olor a pobredumbre y carne podrida que despedía el antro que servía de morada al Monstruo. Sin embargo, se encontró un nuevo obstáculo: un agujero de grandes proporciones en el suelo del enorme túnel. "Maldita sea...ahora qué...".
Miró hacia abajo y no pudo ver el final, pero intuyó que estaba muy profundo. "Muy bien, aunque no he probado nunca este poder...quizá me sea útil ahora...". Raél se colocó en el borde del agujero y extendió los brazos a ambos lados, con hacia arriba. Concentró sus Poderes, y al cabo del rato, era tan liviano como una pluma, de manera que pudo cruzar por sobre el agujero sin problemas. Cuando llegó al otro lado, anuló el efecto, aterrizando suavemente. "Muy bien, ¡sigo en forma! Y ahora, ¡a por esa bestia inmunda!".
raél hechó a correr hacia delante rápidamente.

18

El Gusano estaba asombrado, ¿así que también puedes levitar, eh? Vaya, vaya, chavalín, eres una auténtica caja de sorpresas...¿qué será lo próxima que puedas hacer, Magia Negra, Blanca? Jejeje...No importa, yo estaré allí para verlo, y quién sabe...tal vez me puedas librar de ese estorbo de Maestra...jejeje..y si no, ya lo haré yo misma, pues seguramente la dejarás suficientemente herida y cansada como para que la pueda destruir yo misma...¡¡JAJAJAJAJA!!

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#7 Immortality

Immortality

    The Captn, Almirante de la flota estelar.

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Posteado 24 December 2005 - 12:00 PM

Hah! ???

Que historia mas atrapante, Anarius!!! ??? La verdad, me encanta como escribes, verdaderamente me encanta ??? Estoy ansiosa de poder leer el desenlace ???
All Hail the lucky ones,
I refer to those in love, yeah.

Nasnoches, señoras y señores. Sepan que forman parte de la mejor comunidad online de la web : D


#8 Smaug

Smaug

    Antediluvian

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Posteado 24 December 2005 - 05:21 PM

Guau otra vez mas me ha sorprendido y me ha dejado mas enganchado de lo q estaba. Q malo eres ???, haber si posteas otra parte y nos enteramos del desenlace.
Salu2

"El que tropieza y no cae, adelanta terreno"
"Como dijo Jack el destripador vamos por partes"



#9 Anárius

Anárius

    Neonato

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Posteado 24 December 2005 - 11:47 PM

Jeje...voy a ser bueno y voy a postear en 2 posts el resto de la historia. Estoy posteándola de6 en 6 capítulos, pues en total tiene 30, por lo que quedan 2 partes más. Bueno, sin más preámbulos, os dejo con el desenlace:

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19

[20 metros]
Raél corría veloz como el viento, dirigiéndose a su destino, si era funesto o alegre él lo desconocía, pero su espíritu no se aminaló, pues era fuerte y valiente y no se rendiría hasta caer muerto. Antes se había dejado morir, pero ahora no pensaba hacerlo, eso sería de cobardes, después de todo lo que había sufrido y las penurias que había pasado, ahora no podía rendirse, y menos estando tan cerca de su objetivo. De manera que siguió corriendo hacia el Nido del Monstruo...

[10 metros]
Ya muy cerca, calculó que sólo le faltaban unos diez metros. Podía ver luz al fondo...¿era luz solar? No importaba, sólo sabía que su hermano estaba vivo y se encontraba ya muy cerca, tanto que incluso podía sentirlo a su lado, y sabía que estaba bien...

[0 metros]
Por fín, llegó al Nido del Monstruo, una cueva enorme con forma oval, con unos muros perfectamente pulidos de color negro...o así parecían haber sido, porque ahora estaban resquebrajados y en algunas partes, demoronados completamente. La cueva, que sin duda antes era muy oscura, ahora estaba totalmente iluminada por el Sol, pues sin que Raél se diera cuenta, ya había pasado un día en aquel interminable entramado de cuevas. Gracias a esto, Raél pudo ver a la perfección cómo el Monstruo llegó por fín a donde estaba Rhûn y le asestaba un garrazo mortal en el pecho. El niño cayó abatido y sin sentido a un lado. La sangre no tardó en manar del frágil cuerpo de su querido hermano.
No podía creerlo, después de tanto que había pasado, ¿ahora tenía que ver impotente cómo moría su hermano, por el que estaba dispuesto a dejarse la vida por salvarlo y que no le pasara nada? ¿Para qué había servido tanto sacrificio, tanto peligro? ¿Para esto, para llegar y verlo morir? No lo quiso aceptar, no podía aceptarlo, así que se dirigió hacia el Monstruo con la intención de destruirlo y luego, salvar a Rhûn, sin prestar atención a la horrible visión que tenía delante, pues el Monstruo no tenía una forma definida y ni tan siquiera tenía un cuerpo tangible. Era una nube negra de una materia incomprensible, pero de la cual emergían y se ocultaban tentáculos enormes que acababan en largas cuchillas y brazos extraños y deformes con temibles garras afiladas. La cara (si es que realmente tenía una cara como se suele entender) no estaba bien definida y nunca estaba siempre en el mismo sitio, pero por lo que parecía, tenía unos ojos grandes y rojos y una boca llena de colmillos afilados dispuestos de manera irregular. El Monstruo no caminaba, sino que se desplazaba flotando dejando un estela negra detrás, tras la cual no podía verse nada, pues la extraña materia de la que estaba hecha el Monstruo repelía totalmente la luz del Sol u otras fuentes de luz. Era muy extraño ver cómo los rayos del Sol, cuando llegaban al Monstruo, se desviaban, evitando tocarle. De esa manera no tenía sombra cuando se desplazaba flotando sin sombra ni forma alguna, muchos niños se volvían locos. Pero Raél no, él ahora estaba demasiado lleno de ira como para fijarse en estos detalles.
El Monstruo chilló con furia, pues por fín se había librado de ese niño insolente. y entonces lo vió a él. Por un momento sus miradas se cruzaron y el odio que vió en los ojos de Raél hizo que el Monstruo sintiese miedo por primera vez en su vida. "¿Qué diablos pasa con este crío? -pensó asustada- No es posible que sea tan fuerte...". El Monstruo sintió en Raél una fuerza inmensa, capaz, si bien no no de matarla, por lo menos de herirla gravemente. "Me da igual, ¿quieres matarme? Pues ven a por mí...". El Monstruo se concentró y su cuerpo adoptó la forma de una repugnante araña enorme, negra y maloliente. El Monstruo-Araña se dió la vuelta y corrió hacia atrás hasta el fondo de la habitación...o habría llegado, pues cuando iba por la mitad del recorrido, una bola de energía impactó en sus patas, haciéndola caer. El Monstruo-Araña miró furiosa a Raél, el cual estaba andando hacia ella con los brazos extendidos hacia delante y las palmas de las manos hacia arriba. Sin duda, había sido él quien la atacó. Apenas fué un rasguño, pero...¡la había atacado, maldita sea! ¡Una estúpida e insignificante cría como esa había osado atacarla, y encima con Magia! Aquello era inadmisible, por lo que lo mataría sin más dilación...
Raél avanzó hacia aquella inmunda bestia lleno de furia. Había perdido el control de sus Poderes y ahora le dominaban la voluntad, sin embargo, no le importó, pues quería destruir a quien había matado a su hermano. El Monstruo-Araña se preparó, se irguió y sacó las garras. Raél se puso a la defensiva y se preparó para atacar y defenderse. El Monstruo lanzó un zarpazo y Raél lo esquivó y lanzó una bola de energía directa a la horrible cara del Monstruo-Araña. La fuerza del impacto le cegó varios ojos e hizo que se quedara un poco aturdida, momento que aprovechó Raél para volver a atacar. Se concentró, apuntó al negro corazón de la bestia y lanzó una enorme bola de fuego que impactó en ella, lanzándola varios mertros atrás en el aire. El golpe fué tremendo y la dejó bastante herida, pero no llegó a prender, como esperaba Raél que hiciera. El Monstruo se levantó con dificultad, pero enseguida volvió a derrumbarse y volvió a recobrar su forma verdadera. Estaba muy debilitada por las heridas, y además, hacía mucho tiempo que no devoraba ningún niño...

20

Raél sabía que había derrotado al Monstruo. La había dejado muy debilitada, así pues, fue donde estaba su hermano y comprobó si estaba vivo o no, aunque él sabía que estaba muerto.
Para sorpresa suya, Rhûn aún estaba vivo, aunque muy débil. Rápidamente, Raél utilizó sus Poderes para curar la herida de su cuerpo, la cual tardó un rato en curarse. Cuando lo hizo, Rhûn abrió los ojos y vió a su hermano junto a él. Lo abrazó y le dijo, loco de alegría que por fín había llegado, que ahora podrían irse y volver a casa y que gracias por salvarlo. Raél le dijo que no era nada y que tendrían que salir de allí rápidamente, antes de que el Monstruo se recuperase. Sin embargo, ya era tarde, el Monstruo ya se había levantado e ido a por ayuda.
"Ahora veréis, ignorantes humanos...-pensó el Monstruo, os enteraréis de quién es Fhálan, pues éste es mi nombre verdadero y no por el que se me conoce..." Fhálan se concentró y se preparó para utilizar sus propios poderes. Se alzó sin cuerpo ante los niños y empezó a cobrar un forma definida y no el cuerpo amorfo y sin materia tangible que tenía. Tomó la forma de Dragón, enorme y terrible. Los hermanos la miraron asustados, pues la visión era realmente horrible. Cuando acabó el cambio, lanzó una llamarada de fuego negro y un grito tan agudo y penetrante, que tuvieron que taparse los oídos para no escucharlo. Entonces, el Monstruo-Dragón, cuyo nombre era Fhálan, se preparó para atrcar y devorar a los niños que tantos problemas le habían causado y los hermanos hicieron otro tanto. Sin embargo, un inesperado golpe del destino con el que ninguno de los tres contaba ocurrió. El Gusano, que había estado observando cuidadosamente a Raél, había visto cómo el Fhálan era debilitada y de puro contento al ver que su plan de utilizar a Raél había funcionado, decidió actuar y terminar ella con su Maestra por siempre jamás. El Gusano irrumpió en la cueva destrozándola y abriendo un agujero de dimensiones titánicas que provocó el derrumbe de media cueva. Las rocas de las paredes se recalentaron y saltaron por los aires a causa del calor tremendo que despedía el Gusano. Raél y Rhûn salieron de la cueva y se ocultaron en un recodo cercano para observar qué pararía ahora. Fhálan casi se vió sepultada por una enorme roca, pero la destruyó de un golpe con la cola, así como el resto de rocas que caían sobre ella, ayudándose también de las garras. Cuando paró el derrumbe y la nube de polvo que se formó se disipó, el Gusano fue del todo visible, aunque sólo mostraba la cabeza del titánico cuerpo que tenía. Los hermanos se ocultaron de puro miedo y el Mostruo tembló, pues nunca había visto en persona al Gusano. Y no era para menos, el Gusano era terrible, tenía una cabeza de enormes dimensiones, la cual estaba dividida horizontalmente en dos mitades. Entonces, y para sorpresa de todos, la cabeza se abrió y una boca gigante y horrible quedó al descubierto. Por lo visto, aquello que vieron no era más que una capa protectora de piel extremadamente gruesa y de color rojo sangre. La boca tenía una miríada de colmillos enormes y muy afilados, dispuestos de manera totalmente irregular y ocupando casi toda la boca, con varias filas de dientes. El Gusano no tenía ojos, pues en la oscuridad de sus interminables túneles subterráneos que sólo ella sabía hasta dónde llegaban, no los necesitaba. El Gusano tenía la piel muy gruesa y dura y de un color morado mortecino, pero escamoso y semipodrido, con multitud de musgo verde podrido creciendo en su rugosa pero viscosa piel. Cuando irrumpió, les llegó un fuerte olor a pobredumbre que les dejó sin repiración a los hermanos, el Monstruo no sintió ningún olor, ya que ella no era de este mundo. Cuando se recuperaron un poco, el Gusano empezó a hablar, pero no movió la boca en ningún momento, pues utilizaba la telepatía, sin embargo, los tres pudieron oír lo que decía.
-Perdonadme la poca delicadeza, pero quería apuntarme a la fiesta.
-Lárgate, Gusano...no tienes nada que hacer aquí...-dijo Fhálan enfadada.
-No, no, mi querida y pronto ex-maestra, yo he venido a saldar cuentas contigo.
-¿Qué? ¿De qué diablos hablas? Sabes perfectamente que nuestro trato era limpio, tú me protegías y yo te daba comida, y hasta ahora ha ido bien, ¿o no?
-No, nada de eso. ¿Crees que soy estúpida? ¿Crees que no sé que has estado ocultándome las últimas presas porque te estás debilitando? Jejeje...Yo sé más de lo que crees...Fhálan...
-¿Cómo te has enterado de eso...y de mi nombre verdadero...? -Fhálan sonrió y empezó a cambiar de forma otra vez- No importa, no nada de eso...has conseguido enfadarme de verdad...ahora, ¡prepárate!
Fhálan adoptó su forma original y lanzó rayos oscuros desde sus deformes tentáculos a la cabeza del Gusano, a lo que ésta simplemente cerró la capa de piel, y desde dentro se escucharon sus carcajadas, profundas y terribles.
-¿Cómo es posible? ¿Cómo no ha funcionado? ¡Deberías estar muerta!
-¡No, la que está muerta eres tú!
El Gusano se abalanzó sobre Fhálan, quien ni siquiera se apartó, segura de su forma no-corpórea, sin embargo, cuando el Gusano cerró las fauces sobre ella, la devoró de un sólo bocado. Fhálan murió inmediatamente con una expresión de sorpresa y horror impresa en sus múltiples y cambiantes caras. El Gusano chilló triunfante, un chillido agudo y chirriante que se clavó como agujas afiladas en los tímpanos de los hermanos.

21

Raél y Rhûn no podía dar crédito a sus ojos, acababan de asistir a un enfrentamiento entre criaturas de un Poder inimaginable, y al final, el que más problemas les había dado, aquél que llamaban "el Monstruo" y que ahora sabían que en realidad se llamaba Fhálan, fué devorada delante suya en un abrir y cerrar de ojos por un monstruo gigantesco y repugnante llamada "el Gusano". Desconocían si también tenía un nombre verdadero, pero no les importó, lo que ahora querían era ponerse a salvo y huir lejos de allí, así que mientras aquella repugnante enormidad engullía alegremente a Fhálan, salieron de la cueva furtivamente.
Andaron rápidamente por los amplios y largos túneles a oscuras, sin una sola fuente de luz, dejándose llevar por la intuición. Mientras andaben, se contaron mutuamente sus desventuras y peligros y deseando volver a casa para contarlo a todo al pueblo, que habían sobrevivido y que habían visto cosas increíbles, pero...no acabaron allí los peligros, pues el Gusano, siempre vigilante y consciente de todo, les siguió y en una cuádruple bifurcación en la que no sabían por dónde seguir (los caminos eran totalmente dispares, pues señalaban los puntos cardinales, es decir, uno iba hacia arriba, otro hacia abajo y los otros hacia la derecha e izquierda respectivamente), les habló.
-Bueno, bueno, ¿dónde van mis niños predilectos?-dijo con sorna.
Los dos miraron hacia arriba, pues sabían que estaba allí.
-Nos vamos a casa y tú no vas a impedírnoslo.-respondió con dureza Raél.
-¡Oh, claro que no voy a impediros que os vayáis! ¿Por quién me habéis tomado? Sólo quería asegurarme de que os íbais ya...
-No me fío de ella, Raél-le susurró Rhûn a su hermano.
-Yo tampoco, pero creo que no nos hará daño...-respondió Raél, tranquilizando a Rhûn.
-Claro que no pretendo haceros daño...de todas formas, ya he comido...-el Gusano se rió de aquella forma tan desagradable y estridente.
-Sólo os deseo una feliz vuelta a casa...eso si encontráis el camino de vuelta...¡Adiós, que os vaya bien...y cuidado, hay cosas escondidas por ahí...!
-¿Qué quieres decir? -gritó Raél enfadado- ¡Eh! ¿Me oyes? -se giró a su hermano, que más que verlo, lo sentía- ¿Puedes creerlo? ¡Me ha utilizado para matar a su maestra o lo que fuese y luego nos abandona! -se volvió a girar hacia la entrada del túnel del techo- ¡Maldita seas para toda la eternidad, asquerosa babosa!
-Tranquilo, hermano...-dijo Rhûn- ahora lo que debemos hacer es buscar una salida, no sé cómo pero...debemos salir de aquí y volver al pueblo y decir que hemos sobrevivido a...
-Ya, ya lo sé -Raél se sentó y se puso a pensar- bueno, está claro que no podemos vagar por aquí, esto es un laberinto y creo que tardaríamos mucho tiempo en encontrar la salida.
Rhûn se sentó al lado de su hermano- Bueno, podríamos...no sé...¿de verdad mataste al Hombre-Pez?
-Mmmmh... -Raél se quedó pensativo. Sí, había herido al Hombre-Pez en la cara, pero...de ahí a matarlo...-No, no creo que lo matara, sólo lo herí en la cara. Pero...¿a qué viene eso?
-Créeme, tiene mucho que ver, verás: podríamos concentrarnos los dos y buscar por rastreo mental al Hombre-Pez. ¿No te lo encontraste al poco de entrar? Pues podríamos ir hasta la Sala del Pozo y luego salir por arriba. ¿Te parece buena idea?
-¿Buena? ¡Es genial! ¡Eres un genio, hermanito! ¡Jajajaja!
-No, no es para tanto...sólo he razonado un poco...
-Ya...jejeje...encima modesto. Bueno, vamos al tajo.
Raél siempre se sorprendía con su hermano Rhûn, pues razonaba y hablaba como un adulto y no como el niño de 8 años que era. Siempre pensó que su hermano era uno de los "Tocados por los Espíritus" como los llamaban en el pueblo, y no se equivocó.
Los dos hermanos juntaron las manos y se concentraron. Cualquiera que los hubiera visto en ese momento, habría observado cómo sus cuerpos emitían una intensa Luz de Poder, pues cuando se juntaban para hacer algo, siempre era para algo muy importante, ya que los dos juntos acumulaban mucho Poder. Así pues, comenzaron a rastrear, buscando al Hombre-Pez. Al poco, sabían que estaba vivo, pues lo sintieron así, luego, concretaron su localización, la cual se dieron cuenta que no estaba lejos de su posición, sólo a 3 ó 4 kilómetros hacia el este, y dado el tamaño del laberinto, era bastante corta la distancia. Buscaron más y "vieron" que estaba en un lago subterráneo, del cual surgía un río hacia el exterior. Aquello ya era más que suficiente, así que decicieron detener la búsqueda mental y comenzar la de a pie. El camino hasta llegar a aquél lago subterráneo no fue difícil ni accidentado en absoluto, quitando de algún que otro agujero y un túnel que seguía por el techo, obstáculos que salvaron volando gracias a sus Poderes. Así, al cabo de un par de horas llegaron al lago, del cual surgía el arroyo que les llevaría de vuelta a casa. Estaban felices, sin embargo, Raél estaba inquieto, ¿de verdad habían bajado? Él no lo había notado en absoluto...Y otra cuestión, el Hombre-Pez...estaría allí, en ese lago esperándolos como la última prueba, defendiendo la única salida que tenían. "Supongo...que no habrá más remedio que matarlo -pensó Raél-...En fin, ya nada importa, sólo el volver al pueblo...".
-¿Qué te pasa, hermano? -preguntó Rhûn a su hermano- Te veo preocupado por algo. ¿Se trata quizás del Hombre-Pez? -hizo una pausa- ¿O hay algo más?
-......Sí, es eso...pero...-dijo dudando Raél. "Es sólo una paranoia mía pero...".
-¿Qué? -insistió Rhûn.
-¿Cómo hemos bajado tanto? Apenas lo he notado...-perguntó con aire de preocupación Raél.
-Supongo que...no te diste cuenta porque sólo tenías en mente buscarme, ¿no crees? -respondió acertadamente Rhûn.
-Sí, supongo que fué eso...al menos al venir hacia aquí hemos subido un buen trecho por aquél túnel, ¿eh?
-Sí...pero no pasaría por allí otra vez ni loco...
-Jejeje...tienes razón. Yo tampoco...habían miles de madrigueras de Larvas del Gusano...y algunas ya estaban creciditas...
-¡Aghhh! ¡No me lo recuerdes, por favor! -dijo asqueado Rhûn- Casi echo la pota...Hacían un olor...¿es que ya nacen podridos o qué?
-¡Jajaja! Pues hombre no creo...pero sí que olían mal, sí...y eran viscosos, blanquecinos...-Raél hizo gestos con los dedos como si fueran gusanos delante de la cara de su hermano.
-¡Calla, calla, que se me revuelve el estómago! -dijo apartándo las manos de Raél- Anda...vámonos ya...que cuanto antes acabemos, mejor, que en el pueblo ya se estarán preguntando si no vamos a volver, como ya...
De repente, se ecuchó un gran ruido de chapoteo en el agua, como si algo muy grande se hubiera lanazado al agua...
-¡Bueno! Ahí tenemos a nuestro amigo, el Señor-Besugo...-dijo bromeando Raél.
-Anda, no hagas bromas y vamos...-ordenó Rhûn a su hermano mayor.
Los dos hermanos se dirigieron a la orilla del enorme lago subterráneo y vieron buceando en sus aguas una silueta enorme y negra. El Hombre-Pez. La última barrera hacia la salida. Debían vencerlo, eso lo sabían los dos, pues aquella bestia no les dejaría irse así como así.
-¿Estás preparado para luchar y dar la vida, hermano mayor?
-Lo estoy, hermano menor. ¡Pateémosle su feo culo de tritón!
A veces, daba la impresión de que los papeles estaban invertidos, que Rhûn era el mayor y más maduro y que Raél era el menor y más infantil...sin embargo, sólo lo parecía, pues los dos eran igualde maduros, pero con carácteres diferentes. Mientras que Raél era alegre y extrovertido, Rhûn era más serio e introvertido. Pero a pesar de sus diferencias, eran inseparables...
Y así, dispuestos y preparados para luchar, se desnudaron, dejaron sus pertenencias en la orilla, cerca de unas estalactitas y se lanzaron al agua. Allí empezó una batalla que nunca olvidarían y cuyo recuerdo les marcaría largo tiempo después.

22

El Hombre-Pez estaba más furioso de lo que nunca había estado. Sabía que Su Maestra había sido vilmente asesinada por aquella mosntruosidad que era el Gusano (a quien tenía un gran temor reverencial) y que previemente, aquella estúpida larva humana la había herido y había rescatado a su hermano...sin embargo, cuando ya creía que se iban a escapara sin que él pudiera hacer nada, pues él estaba siempre en su Pozo y los niños estaban muy lejos de él, el Gusano se puso en contacto con él.
-Hola, querido amigo...
-¿Qué quieres, Gusano?
-Quiero ayudarte, tan sólo eso...
-¿Ayudarme a qué?
-¿Quieres vengarte de esos críos, verdad?
-¿Vengarme? ¡Por supuesto! ¿Qué he de hacer?
-Tú nada...yo te teletransportaré al Lago de Salida...allí esperarás y matarás a los niños, yo los distreré y llevaré por buen camino...Si lo haces, yo te proporcionaré comida para siempre...
-Bien..me fío de tí...Pero...¿Al Lago? ¡Jajajajaja!
-¿Qué es lo que te hace tanta gracia, dime?
-Allí nací yo...será fácil destruirlos...
-No te confíes, mi rudo amigo...son poderosos, sobretodo el pequeño...recuerda que saben usar Magia...
-Mi cara lo recuerda. Y era verdad. Si antes estaba algo desfigurado, ahora lo estaba mucho. Y todo por culpa de esa maldita larva...pero ahora se vengaría...
-¡Gusano! ¡Teletranspórtame ya! ¡Quiero sangre y carne fresca!
-Como tú digas, ¡allá vamos!
Entonces, el Gusano lo teletransportó al Lago de Salida, el lugar donde el Hombre-Pez nació y creció, el lugar donde Él pondría fin a las vidas de esas larvas definitivamente. Cuando llegó, las larvas ya estaban allí. "Bien, el Gusano no me mintió...creo que será mi nueva Maestra...". Aquellos estúpidos humanos se acercaron al Lago, y después de quitarse esa extraña piel que se quitan y ponen cuando quieren, se lanzaron al agua. Él los esperaba con una hambre voraz y con la idea de la venganza siempre presente..."Os mataré, pequeñas larvas...".

23

En cuanto vieron al Hombre-Pez, Raél y Rhûn tomaron posiciones, a la derecha e izquierda repectivamente. Eran buenos en eso, pues podían usar telepatía entre ellos. Así pues, se prepararon y concentraron, estaban dispuestos tanto como para el ataque como para la defensa. Al mismo tiempo, el Hombre-Pez nadaba directo hacia ellos, dispuesto a arrasar con ellos si fuera necesario, pues estaban a mitad del Lago y a mediana profundidad, es decir, en el terreno idóneo para él. Sin embargo hubo un pequeño detalle que no tuvo en cuenta y delcual se arrepentiría luego...Sin importarle nada más, se lanzó al ataque, cargando con todo el cuerpo, lanzando zarpazos y dando coletazos. Los hermanos se teletransportaron a la vez a la espalda del monstruo y lanzaron sendas bolas de energía, una a mitad espalda, otra al cuello. Los impactos hirieron al Hombre-Pez, sobretodo el del cuello (el de Rhûn), pero no le importó, y cargó de nuevo, sin embargo, esta vez esperó a que se teletransportaran para cambiar de repente de dirección y atacar a uno de ellos. La jugada le salió bien, pues fintó a tiempo y las bolas ni le rozaron, con lo que pudo atacar abiertamente a los niños. Como giró hacia la derecha, se encontró cara a cara con Raél, quien se encontró de repente desprotegido y sólo puedo impulsarse un poco hacia atrás, lo cual le salvó de la muerte, pues el zarpazo que soltó el Hombre-Pez iba directo a su cabeza. Así y todo, le hizo un fea herida en el pecho que lo dejó bastante mal. Entonces fue cuando le pudo ver bien la cara, o lo que quedaba de ella, pues el ataque de Raél en el Pozo acabó por desfigurarlo del todo, destrozándole la cara y dejándole tan sólo una masa sanguinolienta en la que apenas se distiguían los ojos de la nariz (aunque no estaba seguro de que hubiera tenido nunca nariz) o la boca. Raél se preguntaba, mientras se hundía y su hermano, después de lanzarle dos o tres bolas de energía al Hombre-Pez para ahuyentarlo y le ayudara a recuperarse de la herida, que cómo podría ver con la cara tan mal...después todo fue oscuridad. Se despertó fuera del agua, junto a él estaba Rhûn y la herida había desaparecido. Se levantó sin decir nada, miró al agua y vió al Hombre-Pez flotando con medio cuerpo fuera, esperándolos, con una sonrisa en la boca (esto último lo percibió mas que lo vió). Se giró, miró a su hermano, asintió y volvieron al agua. Ahora iba en serio, utilizarían sus Poderes al máximo...

24

Se lanzaron al agua de nuevo y fueron al mismo sitio de nates, justo al centro del lago y el Hombre-Pez hizo otro tanto. Los dos bandos se miraron seriamente, y entonces, empezaron de nuevo. El Horrible mutante se lanzó a la carga otra vez, confiando en que su táctica saldría bien y que los hermanos cometerían el mismo error de nates...y esta vez pensaba atacar al pequeño, pues era el más peligroso de esas larvas...Sin embargo, Raél y Rhûn no se pusieron a su espalda, sino arriba y abajo repectivamente. Al Hombre-Pez le pilló de sorpresa, y entonces los hermanos le lanzaron cada uno un Rayo de Poder, uno al pecho y otro a la espalda, arriba, de manera que recibió dos golpes fuertes en el mismo punto, uno delante y otro detrás, que de poco le atraviesan. Los impactos le hirieron bastante esta vez, pero no se rindió, pues Él había nacido para matar larvas como aquellas, sin embargo, reculó y nadó haci el final del Lago.
Raél y Rhûn le siguieron nadando a toda prisa, pues no podía permitir que se les escapara ahora que ya lo tenían herido. "Condenados críos, ¿no se cansaran? -pensó enfadado- La mayoría al cabo de una hora ya están agotados...". El repugnante mutante se dió la vuelta de repente y se encaró con Raél y Rhûn. "Ahora veréis como yo también tengo mis Poderes" -pensó para sí. De repente, lanzó una bola de energía por la boca, directa a Rhûn, quien como previendo el repentino ataque, dispersó la bola de un sólo gesto con la mano, como quien espanta una mosca con la mano.
"¿No te has hecho daño? -preguntó Raél telepáticamente a su hermano menor. Estaba asombrado, ¿cómo pudo hacer eso? Él sólo lo había visto hacer a los mayores...
"No, no te preocupes, no ha sido nada." -respondió tranquilamente Rhûn. "Ahora vas a ver, maldito...".
"¿Qué diablos...? -pensó asombredo el Hombre-Pez-" ¡Yaaaaaahhhhh! ¡Maldito seas! -gritó enfadado de veras.
El Hombre-Pez se lanzó a toda velocidad a por Rhûn, ante lo cual éste no se apartó, sino que permaneció en su sitio.
"¡Apártate!" -gritó Raél a Rhûn.
"No, si nos apartamos todo el rato, no conseguiremos nada -respondió Rhûn-...ahora, sal del agua, Raél...sin preguntas."
"De acuerdo hermano, tú mandas".
Raél salió del agua enseguida, y lo que vió después, siempre lo recordará como una proeza de su hermano...
Rhûn estaba preparado, ya lo hizo una vez, así que hacerlo de nuevo no le costaría nada. Era la única forma de eliminar al Hombre-Pez: debía utilizar el mismo hechizo que usó contra al Monstruo o Fhálan o como diablos se llamara...Solo con eso podría...pero era difícil, ya que requería un gasto de energía muy grande. Pero por suerte estaba Raél, él le socorreraría como había hecho miles de veces...quizá demasiadas. A veces se sentía muy triste por ser tan diferente de todos los demás. Siempre se preguntó porqué no era él un niño normal como los demás, pues debido a su gran inteligencia y aptitudes más que sobradas para la Magia, a veces se sentía atrapado en un cuerpo demasiado joven para su capacidad, demasiado joven para toda la presión a la que eran sometidos en el pueblo...a veces maldecía al destino por hacer que él fuera uno de los "Tocados por los Espíritus" (de los cuales, sólo habían 6 en todo el pueblo, contándose a él mismo), ya que Rhûn no quería serlo, pues sabía muy bien cuál era el destino de éstos, y a él no le hacía ninguna gracia formar parte de ese destino, era demasiado...Pero ahora no debía pensar en eso,
era hora de usar su Poderes, de demostrar quién era aquí el más fuerte de todos, y desde luego, no
era aquél besugo idiota. De manera que se preparó y esperó a que el Hombre-pez estuviera muy
cerca de él para utilizar el hechizo que pondría fin a su asquerosa vida.
El Hombre-Pez iba hacia ese maldito crío a toda velocidad, dispuesto a matarlo y devorarlo, arrasaría con él, pues era pequeño y él era muy grande. Lo devoraría de un sólo bocado, o mejor, lo destrozaría a garrazos...no importaba el método, sólo los resultados. Sin embargo...notaba en esa insignificante larva algo raro...estaba preparándose para algo...no se movía ni se apartaba, pero la otra larva sí, e incluso salió del agua. "¿Qué diablos...? ¿No estará...preparándose para hacer Magia
como hizo el otro en el Pozo? Maldición...yo no puedo pararme en seco...ha de haber más distancia...-el Hombre-Pez sonrió para sí- ¡No importa! Si me lanza un hechizo, al menos se llevará un buen recuerdo...¡Jajajajaja!"
El momento llegó, aquella repugnante bestia llegó a toda velocidad a donde estaba Rhûn, el ruido que hacía al nadar tan fuerte y tan rápido era ensordecedor. Raél, que estaba en la orilla, vió cómo la sombre negra y enorme que era el Hombre-Pez estaba ya muy cerca de su hermano, el cual era sólo una pequeña mancha en el agua, pero observó que de repente, un aura de luz roja como la sangre le envolvió, y de pronto, un terrible aullido que no parecía haber surgido de ninguna garganta humana, salió del agua, y se extendió a toda la cueva, llegando incluso a los Caminos del Gusano. Raél tuvo que taparse la orejas para intentar no oírlo, pero aún así se le clavó en el tímpano. Entonces, fué cuando vió una onda enorme y terrible que surgió de Rhûn y que abarcó todo el lago, impactando contra el Hombre-Pez y arrastrándolo hasta la otra parte del lago, donde acabó rebetando con un ruido totalmente desagrable y asqueroso y tiñendo buena parte de las aguas del color morado de su sangre...
Además, el hechizo tuvo tanta potencia, que provocó un gran oleaje en todo según se fue abriendo paso la Onda de Poder, e incluso hizo retumbra toda la cueva, provocando algunos derrumbes y partiendo en mil pedazos varias estalagmitas y estalactitas. Raél no daba crédito a lo que veían sus ojos, ¡su hermano había derrotado al poderoso Hombre-Pez en un momento y con un hechizo muy poderoso! Era increíble, pues ese mismo hachizo sólo se lo había visto hacer a algunos de los
Mayores...Mientras estaba maravillándose de la proeza de Rhûn, dirigió la mirada abajo y se dió cuenta de que, donde estaba su hermano, había un poco de sangre y no se veía su silueta por ninguna parte. "¡Mierda, -pensó- ahora no, hermanito!" Y se lanzó al agua al rescate de su hermano. Sin embargo, estaba todo turbio y revuelto, pues entre la extrañamente densa sangre del Hombre-Pez y la de su hermano y que las aguas aún estaban bastante revueltas, no veía nada. Entonces decidió concentrarse y utilizar la intuición. En un momento encontró a su hermano, el cual estaba en el fondo y con una fea herida en el brazo derecho. "¡Oh, no! He de darme prisa..." Raél cogió a Rhûn en brazos e impulsándose con las piernas, buceó hasta el la orilla y lo dejó en el suelo. Inmediatamente lo socorrió, aplicándole los primeros auxilios que le enseñaron en el pueblo. Comprobó si respiraba y como no era así, le hizo el boca a boca y masajes en el pecho. Pero no reaccionaba. Raél, desesperado, decidió utilizar Magia Blanca para salvarlo. No podía dejar morir a su hermano ahora, pues ya habían llegado demasiado lejos como para esto. Se concentró y usó
el hechizo. Sin embargo, tampoco reaccionó. No respiraba, Rhûn había muerto para salvar su vida...la cual, paradójicamente, carecía de sentido sin él...Raél se echó a llorar triste y desesperadamente. "Tanto esfuerzo para esto...para acabar de forma mísera y triste. -la que habló fue la Voz de la Culpabilidad, que había vuelto para adueñarse de sus pensamientos- Ahora no sabrás qué hacer. ¿Con qué cara te presentarás ante tus padres y el pueblo? -continuó la Voz- ¿Cómo vas a decirles
que has dejado morir a tu hermano? -hizo una pausa- No podrás...te quedaría vagando para siempre...-dijo burlona- como un hombre que ha perdido todo"
"No...yo...seré fuerte, podré seguir adelante..."-respondió Raél.
"¿Tú? No me hagas reir. ¿Cómo vas a poder hacer tú una cosa así, si eres un debilucho?"
"No lo soy"
"Lo eres, siempre has dependido de tu hermano, a pesar de ser tú quien le ayudaba siempre, eras tú el que lo necesitaba, no él a tí -respondió la Voz, notablemente enfadada- ¿Es que no te das cuenta? Rhûn era mucho más maduro que tú..."
Raél no tenía respuesta para eso, ya que era totalmente cierto. Siempre necesitó la compañía de su hermano, y sin él, ahora no sería nada...
"¿Lo ves? Siempre tengo razón...¡Jejejeje!
-No siempre -dijo una voz detrás de Raél, una voz muy familiar para él-.
Se giró y vió a su hermano sentado y visiblemente malherido y hecho polvo, pero ahí estaba, vivo, ¡Vivo! No lo podía creer...Mientras, la Voz de la Culpabilidad, se escondió de nuevo, pero observaba todo lo que pasaba...
-¡Rhûn, por fin has despertado! -gritó, loco de alegría- ¡Ya te daba por muerto...!
-¿Tan pronto me matas? -dijo entre toses, en las cuales escupía sangre y agua-.
-Jeje...No, claro, sólo que...-buscó una excusa críble, no quería preocupara a su hermano con sus cosas- bueno, ya sabes que a veces me preocupo demasiado...
-Si, ya lo sé...-respondió Rhûn- pero deberías controlar a esa Voz...o te dominará. Créeme, sé de lo que hablo...
-¿Qué...? -dijo sorprendido Raél. "Rhûn...-pensó- ¿hasta dónde llegarán tus Poderes Mentales?"- Oh, está bien hermano. Bueno, ¿nos vamos?
-Sí...será lo mejor -intentó levantrse pero las piernas no le respondían- anda, ayúdame a levantarme, aún estoy débil.
-De acuerdo- dijo Raél levtantando a su hermano y cargándoselo a caballito, ya que éste no podía caminar. Y así, los dos se tiraron al agua en busca de la única salida de aquel infernal complejo de cuevas.
Rhûn sabía de la existencia de esa "Voz de la Culpabilidad", que era como llamaba Raél a su consciencia y sentido de la responsabilidad. Sin embargo...había algo raro en esa Voz...era como si tuviese voluntad propia...pero no, imaginaciones suyas, no era posible tal cosa...
La Voz de la Culpabilidad estaba furiosa. "¿Cómo diablos sabía de Mi existencia esa pequeña rata? -revisó el archivo mental de Raél- Ya veo...Poderes Mentales, ¿eh? Interesante...ya me las veré contigo...jejeje..." La Voz de la Culpabilidad empezó a maquinar un plan...del cual ni el propio Raél llegó a saber hasta que ya era tarde...pero eso pasaría muchos años después, cuando Raél y Rhûn
ya eran adultos.
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#10 Anárius

Anárius

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Posteado 25 December 2005 - 12:05 AM

Bueno, bueno...aquí os dejo la última parte del relato. Espero que os guste el final....

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25

Cuando llegaron al otro lado del Lago, vieron la salida por la que surgía el riachuelo que nacía del mismo. Estaba bajo el agua, de manera que se sumergieron y se dejaron llevar por la suave corriente que había. No tardaron a empezar los problemas, pues el espacio se estrechó bastante, de modo que sólo cabría una persona justa en posición horizontal, así que Raél no podía cargar con Rhûn por falta de espacio.
"Maldita sea- pensó enfadado- Rhûn, tendrás que bucear, ¿podrás?
"Creo que sí, pero no estoy seguro...aún estoy algo débil..."
"¿Pero puedes mover las piernas ya o no?"-preguntó Raél.
"Sí, eso sí, pero..."
"¡No hay peros que valgan, a bucear!"
"......Está bien, lo intentaré..."
"¿Cómo que lo intentarás? No, no, lo vas a hacer, ¿entendido?"
"¡Muy bien, lo haré, yo puedo!"
"¡Eso es! ¡Así!"
Rhûn se separó de Raél e intentó mover las piernas y brazos. Respondían perfectamente, sin ningún
problema.
"¿Lo ves? Era más debilidad psicológica que otra cosa"-dijo muy orgulloso Raél.
"Pues...tienes razón, ¡increíble!"
"¿A que sí? Por una vez, no eres tú el que analiza la mente de la gente."
"Cierto...supongo que tú también tendrás tus buenos Poderes Psíquicos..."
"Exacto. -estaba muy orgulloso de sí mismo- En fín, dejemos de adularme y vámonos de una vez.
¡Tengo ganas de llegar a casa!
"Yo también, vámonos ya".
Y así diciendo, se volvieron hacia el río y bucearon sin problemas, excepto Rhûn, que al poco se le resintió un poco el brazo derecho y no pudo usarlo (pero no tuvo problemas para bucear) y Raél, que aún le dolía la herida del pecho y tenía algunas molestias. Peor por lo demás fue un viaje más o menos tranquilo. A pesar de eso, al cabo de dos horas, aún no habían visto ni un ápice de luz y el cauce apenas se había ensanchado un poco, lo cual empezaba a causarles cierta...claustrofobia y angustia. Era extraño que no hubieran encontrado la salida ya, quizá el río recorría mucha distancia bajo tierra, pero aquello era exagerado, ya debían haberse pasado el pueblo...aunque ahora que lo pensaba mejor...
"Oye Rhûn...¿No te ha estado dando la sensación de que subíamos? -preguntó a su hermano.
"Mmmmh...-pensó- Pues ahora que lo dices...¡es verdad! Ya me parecía a mí raro que tardaráramos
tanto en llegar..."
"¡Claro, subiendo! Hemos bajado demasiado..."
"Sí, demasiado...-estaba ya muy cansado de bucear y no veía el momento de llegar a casa- pero no
tardaremso en ver luz y llegar a casa..."
"¿Tú crees? -lo pensó mejor- bueno, quizá tengas razón, pocas veces te equivocas."
"Sí, ya..."
"¿Estás bien? Te veo muy débil...
"Je...¿Y tú qué?"
Tenía razón...él también estaba muy cansado...
"Me has pillado...-dijo Raél- ¡Se podría decir que los dos estamos echos una mierda!"
"¡Sí, jajajajaja! -rió Rhûn- Es verdad..."
"En fin...-dijo Raél sonriendo- ya falta poco...creo que veo luz..."
Y no se equivocaba, habí luz al fondo. Al fin, llegaban a la salida, exhaustos, heridos y debilitados, pero llegaban, y no como otros tantos niños que murieron en el intento antes que ellos...
Así pues, llegaron a la salida del túnel. Los primeros rayos del Sol les cegaron un poco, pues pasaron mucho tiempo bajo tierra y completamente a oscuras, pero enseguida estuvieron bien. Salieron del agua arrastarándose como caimanes, pues no podían ya con su cuerpo debido a las heridas, porque su Magia Blanca sólo curaba por un tiempo, y ahora todas la heridas recibidas les dolían a la vez. Ser podría decir que llegaron vivos gracias a su fuerza de voluntad y a su resistencia
mágica, sino...no lo habrían contado.
Raél alzó la vista para ver dónde se encontraban y vió para alegría suya que estaban justo delante del pueblo, en la orilla del río que pasa muy cerca, bordeándolo. A esa hora debería haber algunas lavanderas, pero no había ninguna. Suponía que llegarían tarde o temprano. Levantó la vista todo lo que le permitía el cuello (estaba tumbado boca a bajo) y observó aliviado su pueblo natal. Allí estaba, con sus sencillas casas de madera y piedra, decoradas con motivos astrales y símbolos mágicos. La casa del Supremo Sacerdote, que era algo así como el alcalde del pueblo, la Plaza Central, donde cada dos días se instalaba un mercado y donde se celebraban todas las fiestas y ceremonias..., su propia casa, la más grande del pueblo a excepción de la del Supremo
Sacerdote, cálida y confortable...cómo añoraba a sus padres y esas tardes y noches de invierno delante de la chimenea contando historias de terror...cómo añoraba su vida...Vida que cambiaría cuando los encontraran...todo cambiaría radicalmente...
Rhûn se despertó y vió a su hermano mirando al pueblo con cara ensoñadora, recordando todo lo bueno que vivieron. Rhûn hizo el esfuerzo de ponerse sentado y mirar también. Entonces vió humo y se asustó..."¿El pueblo en llamas? -pensó extrañado- no puede ser, me habrá engañado la vista...". Efectivamente, así fue. No era humo, sino polvo, el cual era provocado por el galope de unos caballos, cuyos jinetes se acercaban a donde estaban Raél y Rhûn. Los dos hermanos se levantaron ayudándose mutuamente, pues los reconocieron en el acto, a los jinetes. Eran del pueblo y venían a rescatarlos, llevaban la típica túnica negra con adornos dorados de estudiante. Se fijaron bien, y se dieron cuenta de que eran estudiantes del mismo Maestro que ellos, pero de un par de cursos más. "Elfos...-pensó Raél- pensé que nunca los volvería a ver...". Los jinetes llegaron a su posición y enseguida bajaron de los caballos.
-¿Estáis bien?-preguntó uno de ellos. Se llamaba Shélon, tenía 19 años y era uno de los mejores de su promoción...un chico con futuro, como decían de él sus Maestros...hasta el día que tuvo que enfrentarse a La Prueba...y murió sin ni siquiera defenderse por puro terror...
-Sí...llevadnos a nuestra casa, por favor. -respondió Rhûn.
-De acuerdo, subid.-dijo el otro chico. Éste era el hermano de Shélon. Se llamaba Tálon y tenía 18 años. No era tan bueno como su hermano, algunos decían que incluso era bastante medicre, pero era fuerte como una roca. A pesar de ello, murió junto a su hermano durante La Prueba. Él sí que luchó, pero no pudo vencer al ser horrible y enorme al que se enfrentaron allí abajo...
Así pues, los cogieron y los llevaron al pueblo, donde todos los habitantes les esperaban, cuando entraron. Todos les vitorearon como a héroes, y no era para menos. Ni Rhûn ni Raél se dieron apenas cuenta de los vítores a causa del cansancio, pero éste último sólo se fijó en un pequeño detalle: un mapa que había en la fachada de la única taberna del pueblo en el cual estaba situado éste (cuyo nombre era Táen) entre las montañas al Sur del Imperio, en un profundo valle escondido del resto del mundo, sólo conocía su existencia (que él supiera) el Emperador...El motivo, él lo sabía bien, pues se lo explicaron no hacía mucho tiempo, aunque al principio no lo entendió bien, pero con el tiempo entendió que era mejor así, que si no, sería demasiado peligroso y polémico y podría desencadenar serios problemas...Sin embargo, olvidó del mapa y de todo y se relajó, pero enseguida llegaron a su casa, donde sus padres los estaban esperando, radiantes de felicidad. Fue un reencuentro feliz: besos, abrazos, preocupaciones por las heridas...en resumen, una vuelta a casa normal de unos niños nada normales, pues sus padres los trataron como si hubieran estado perdidos en el bosque cercano un par de días. Los dos hermanos estuvieron unos días reposando en
cama, felices y contentos de haber vuelto, pero con terribles pesadillas por la noche,
sus monstruosos protagonistas eran el Hombre-Pez, el Monstruo de nombre Fhálan y el Gusano...éste último aún vivo. Mientras en el pueblo, celebraban con gran regocijo la vuelta de los Hermanos Kaérim, pues habían vuelto con vida, cosa que pocos conseguían. Del primero que se tuvo noticia que volvió fue el Primer y Gran Sumo Sacerdote, del cual se dice que lo hizo solo y sin ayuda (pero en aquellos tiempos no era tan duro como lo era ahora). El actual era su nieto, pero como el Sumo
Sacerdote murió sin pasarle el título, aún es el Supremo Sacerdote pero encabeza el poder en el pueblo. En celebración de esta proeza, se empezó a preparar la poco celebrada Ceremonia de Superación de La Prueba, prueba que pasaron sobradamente Raél y Rhûn...

26

Una mañana soleada, Raél se despertó en su cama sintiéndose mejor que nunca. Parecía que la pesadilla que pasaron sólo hacía dos días había sido producto de una mala pesadilla, como las que había tenido las últimas noches...pero sabía que no era así, pues tendría de recuerdo para toda su vida una gran y fea cicatriz en el pecho. "Y eso ya es raro porque no nos pueden quedar cicatrices, pues nosotros somos..."-pensó extrañado Raél. En ese momento entró su madre, se llamaba Lhána y era muy hermosa, tenía un pelo largo y negro, recogido en tres grandes trenzas, sus ojos de un profundo color morado, revelaban firmeza y seguridad, auqnue también cariño y amor
cuando estaba con sus hijos y su marido. Siempre vestía con ropas rsencillas pero con telas de buena calidad. Los símbolos que llevaba bordados daban a conocer su alta posición en el pueblo. Superó La Prueba sin dificultades y en muy poco tiempo cuando era pequeña junto con el que sería su futuro esposo. Lhána se dirigió a donde estaban sus hijos, sus queridos hijos por los que sufrió tanto durante esos 2 días que estuvieron en la Prueba, pero que ahora estaban bien, gracias a los Espíritus
de la Magia. Llegó donde estaban y se sentó en la cama de Raél, a su lado.
-Hola cariño -le dijo mientras le daba un beso en la frente- veo que ya estás despierto.
-Sí...me desperté con la luz del Sol...-respondió restregándose los ojos.
Lhána asintió y sonrió. Miró fuera por la ventana. Allí en la Plaza Central había mucho movimiento.
"La Ceremonia es hoy..." -pensó alegre y orgullosa de sus hijos, pero a la vez muy triste- "He de prepararlos..."
-Despierta a tu hermano, por favor.
Raél obedeció a su madre, y despertó a su hermano al grito de: "¡El desayuno está listo, hay leche y galletas a montones!" Rhûn se despertó de un salto gritando: "¡Ya voy, ya voy, espérame!" Pero como se dió cuenta de que todo fue una broma de su hermano, le atizó a éste con la almohada.
-Mira que eres borde, "hermanito"-dijo Rhûn medio dormido.
-Gracias, Rhûn, es muy amable de tu parte dedicarme esos halagos. -respondió irónicamemte Raél haciendo una reverencia.
Rhûn murmuró algo ininteligible mientras se echaba otra vez a dormir.
-No, perezoso, debes despertarte ya. Venga, vamos...-dijo Lhána mientras despertaba otra vez a Rhûn.
-Jo mamá...déjame un poco más...-se quejó medio adormilado.
-No puedo, hijo. -respondió con cariño Lhána- Hoy no.
-¿Qué pasa hoy?-preguntó Raél.
-¿No lo sabéis? -preguntó extrañada Lhána.
-Yo sí...-respondió Rhûn bostezando- Hoy es la Ceremonia...de Superación de La Prueba, ¿verdad?
-Exacto, eso es. Y debéis prepararos. ¿Sabéis todo lo que hay que hacer?
-No...-repondieron al unísono los dos hermanos.
-Pues hala, ducháos, vestíos, desayunad bien y luego os explicaré qué debéis hacer, ¿de acuerdo?
-¡Valeee! -dijo Raél mientras salía de la cama de un salto.
-¡Muy bien, mamá! -dijo Rhûn saltando también.
Lhána se levantó y bajó a la sala de estar con su esposo, el cual estaba hablando con el Supremo Sacerdote. Ella esperó a que acabaran, ya que no le gustaba nada, era demasiado ambicioso y estaba siempre muy encima de sus hijos, pues decía que eran muy interesantes e imprescindibles para su Majestad el Emperador Hánel...Al infierno con él y con su Emperador, no permitiría que esos desalmados se llevaran a sus hijos de su lado. Eso jamás, ya bastante tuvo que pasar su propia madre cuando a ella
misma se la llevaron de su hogar cuando era sólo una cría. "Y todo por los dichosos
Poderes Mentales -pensó molesta-...Malditos sean...". Cuando terminaron de hablar y el Supremo Sacerdote se hubo marchado, Lhána entró en la sala de estar para hablar seriamante con su esposo, el cual se llamaba Meylon. También era muy hermoso éste. Tenía el pelo rojo malva y los ojos dorados en los que se reflejaba un gran poder y fuerza excepcional. Vestía siempre con ropas ricas y profusamente decoradas. Los símbolos que llevaba bordados eran iguales a los de su esposa, sólo que éste tenía uno que le daba aún más importancia en el pueblo, pues era un vecino querido y respetado por todo el pueblo, ya que junto con su mujer eran los más poderosos de todos,
a excepción del Supremo Sacerdote. Pasó La Prueba sin ninguna dificultad ni herida junto con la que fue su futura esposa. Años después de aquello, todavía tenía horribles pesadillas e ahora incluso sufría alguna...
-Meylon-ma, hemos de hablar. -dijo seria y furiosa Lhána.
-Cariño, él...-empezó Meylon.
-¿Qué quiere? -dijo tajante Lhána.
-Sólo quiere lo mejor para nuestros hijos, nada más. -dijo, aunque no muy seguro de sus palabras. "Quizá...no sea tan de fiar como yo pensaba...quizá Lhána tenga razón..."
-Ya, eso le dijeron a mi madre -respondió seriamente.
-Pero eso eran otros tiempos, Lhána-ma -dijo Meylon cogiendo de las manos a su esposa- Han cambiado, de verdad.
-¿Seguro? -preguntó dudosa. Confiaba en la palabra de su marido, pero cuando se trataba de este asunto...
-Sí, además...-añadió. "No puedo dudar, es o mi familia o mi nombre y la elección está tomada..."-
Yo tampoco voy a permitir que se lleven a nuestros hijos.
-¡Oh, Meylon-ma! Ojalá mis premoniciones se equivoquen...-dijo Lhána abrazándose a su esposo.
-Si...Ojalá fuera así...-dijo con voz triste Meylon.
Hacía unos cuantos días atrás, Lhána tuvo una premonición en la cual sus hijos, Raél y Rhûn le eran arrebatados por el Supremo Sacerdote y sus Altos Sacerdotes Elementales y se los llevaban a la guerra, donde morían junto a muchos como ellos. Por lo que pudo ver, no era una época muy distante, sólo cuando Raél y Rhûn alcanzaran la mayoría de edad, a los 20 años. Para eso no quedaba mucho tiempo, y ella estaba dispuesta a evitarlo, ya que sus premoniciones jamás fallaban. Méylon siempre le dijo que no se puede cambiar el destino de las personas, y que si ése era el de sus hijos, debían aceptarlo. Ella le respondió que si quería ser un cobarde conformista, que allá él, que ella haría lo que fuera por salvar a sus hijos. Discutieron durante días qué hacer, pero ahora que ya habían vuelto sus hijos, estaba bien claro. Debían protegerlos y si había que cambiar el destino, se haría.
Así pues, Lhána salió de la sala de estar y fue al comedor, a reunirse con sus hijos. Cuando entró, aún estaban desayunando, por lo que les dijo que se dieran prisa en acabar y que salieran al jardín. Allí les esperó. No tardaron en llegar, pues los había educado bien y eran muy obedientes y respetuosos.
-Bien niños, sentáos por favor. -les dijo haciéndoles un gesto con la mano.
-Gracias -dijeron los dos, sentñandose con enfrente de su madre, en el cenador del jardín.
-Antes de explicaros qué debéis hacer en la Ceremonia, me gustaría que me explicárais todo lo que habéis visto y oído y todos los riesgos y peligros que habéis pasado, así como las criaturas que os habéis encontrado y que seguramente os habrán atacado.Raél y Rhûn se miraron. No querían mentir a su madre pero algunas cosas...era mejor callarlas. Sin embargo, Rhûn le dijo mentalmemte a Raél que era mejor decirlo todo, porque callar o mentir era una falta de respeto a su madre. Raél se resignó y accedió. Entonces, empezaron a contar todo lo que habían pasado allí abajo. El rapto de Rhûn, el encuentro de Raél con el Hombre-Pez, el ataque del Monstruo a Rhûn, el mal trago que pasó Raél en los Caminos del Gusano (cuando lo nombró Raél, su madre dió un pequeño respingo, a penas perceptible, pero lo vieron), la lucha contra el Monstruo y el final de ésta, la búsqueda de la salida por los Caminos, la lucha contra el Hombre-Pez y cómo Rhûn lo venció (Lhána quedó sorprendida) y por último, la escapada por el río subterráneo. Cuando acabaron el relato, el reloj de la Plaza dió las doce. Lhána se quedó un poco pensativa, pero después habló.
-Bueno, ya veo que habéis pasado por muchos peligros, más de los que pensaba. Pero habéis sobrevivido y eso es lo más importante -dijo un poco triste- Aunque...bueno, durante mi Prueba, no me encontré con el Hombre-Pez, ya que junto con Méylon nos adentramos en el camino de la derecha y no por el de la izquierda, por donde tú fuíste, Raél.
-¿Ah, sí? -preguntó curioso éste- ¿Y qué fué lo que encontrásteis por ese camino, algún monstruo peor?
-No, nada de eso -respondió, recordando aquella pesadilla- nos adentramos en un enorme laberinto, creo que era el msimo lugar por donde te llevó el Monstruo, Rhûn.
-¿De verdad?
-Sí, estoy segura. -ahora lo recodaba mejor- Por suerte pudimos salir utilizando mis poderes mentales. Luego...llegamos a un túnel enorme, seguramente una de las entradas a los Caminos del Gusano, luego...
-Perdona que te interrumpa, mamá, pero...-una duda le carcomía "Tal vez..."- ¿Visteis en alguna cueva...dibujos extraños en el suelo, en las paredes o en el techo?
-Mmmmh -Lhána pensaba. No había pensado nunca en ese detalle. ¿Los habían visto? Si era así, no lo recordaba, ni siquiera cuando Raél los mencionó en su relato. Vaya, aquello era un tanto misterioso.- Pues no, no recuerdo haber visto nada. Puedes preguntárselo luego a tu padre. -contestó- Ahora, seguiré con mi historia. Bueno, como os decía, seguimos por el túnel y llegamos en un momento a una cueva completamente redonda y negra, en la que vimos a un ser muy extraño. Carecía de forma y estaba...bueno haciendo cosas extrañas. "Será mejor que no cuente lo que ví...es demasiado desagradable y me harían demasiadas preguntas...".
-¿Qué estaba haciendo? -preguntó extrañado Rhûn.
-¿Era el Monstruo, no? -preguntó casi a la vez Raél.
-Bueno, bueno, de uno en uno, ¿eh? -respondió medio en broma- Vamos a ver...sí era el Monstruo, aunque nosotros lo llamábamos la Bestia Amorfa, pero da igual...En cuanto a lo que estaba haciendo...déjalo, no era importante, ni siquiera lo comprendimos.
-Pero luego cuando te hiciste mayor sí que lo comprendiste, ¿no? -inquirió Rhûn.
-¿Qué? Pues...- "Maldita sea...desde luego, no puedo quejarme de que mis hijos no sean inteligentes..."- Sí cariño, pero tú no lo comprenderías.
-Si fuera un niño normal, puede que sí, pero...
-¡Míralo, siempre echándose halagos a sí mismo! -rió Raél.
-No son halagos, es...-empezó a decir Rhûn.
-¡Narcisista! ¡Narcisista! -se burló Raél.
-No te pases conmigo -en vista de que no se callaba, recurrió a su madre- ¡Mamá dile que se calle!
-Raél hijo, no está bien que te burles de tu hermano...
-De acuerdo mamá, no lo haré más.
"¡Narcisista!" -le dijo mentalmente a Rhûn.
"Así tampoco, listo" -le recriminó Lhána.
"Perdón" -dijo Raél.
"Bendito seas, hijo, me has ahorrado una situación embarazosa, pues no habría sabido ni cómo empezar..."
Lo que vió aquél día, fue una verdadera monstruosidad, y aquella imagen no pudo nunca borrarla de sus recuerdos en toda su vida. Y no era para menos, pues lo que vió fue al Hombre-Pez y al Monstruo (que ella conocía por el nombre de Bestia Amorfa a partir de aquello) copulando salvajemente y de una forma totalmente desagradable y asquerosa, además los dos lanzaban gritos agudos y rotos y gruñidos bajos y rasgados. Aquella visión fue la más desagradable que tuvo en toda su vida, y por supuesto no iba a contársela a sus hijos, porque además, le preguntarían que qué era eso de "copular" y ahí ya se hiría todo al traste, pues tenían pensado, ella y Méylon, que éste se lo explicara a los dos, llegado el día en que fueran más mayores...

-Bueno, acabaré mi relato, si me dejas terminar, claro -dijo dirigiéndose a Rhûn.
-Sí, mamá...no te interrumpiré más...-él quería saber más sobre aquello, pues sabía que su madre ocultaba algo sobre el Monstruo que ellos no sabían, pero...¿qué podría ser?
-Así me gusta. -le sonrió para hacerle saber que no estaba enfadada y prosiguió con la historia- Una vez vimos a la Bestia Amorfa, nos asustamos mucho y huímos por los túneles. Entonces, nos habló el Gusano y nos dijo que jamás encontraríamos la salida, que nos perderíamos y que vagaríamos para siempre por sus Caminos. Sin embargo, encontramos el lago y pudimos huír, y digo huír porque el mismo Gusano nos persiguió por los Caminos que llevan su nombre. Pero no nos atrapó y eso se debe en parte a vuestro padre, que atacó al Gusano y nos permitió escapar.
-¿Le atacó? ¿Y qué le hizo? -preguntaron casi al unísono.
-No mucho, pero bastó para hacerle ir más lento y permitirnos escapar. En cuanto al hechizo que usó...fué el que usaste tú, Rhûn, pero más fuerte.
-¿Más aún? -preguntó incrédulo- ¡Pero si yo me quedé exhausto!
-¿Cómo crees que se quedó tu padre? -dijo, pensando en el miedo que pasó cuando vió al Gusano tan de cerca- Pues totalmente exhausto, tuve que cargar con él hasta que llegamos al pueblo.
-¿Llegásteis solos u os ayudó alguien como a nosotros?
-Llegamos a la orilla del río y nos rescataron. Parecía como si nos hubieran estado esperando. Luego me enteré de que cuando se envía a alguien a La Prueba, un par de personas se quedan vigilando el río. Se ve que el Lago es la única salida, pues todo el mundo que la ha pasado (y es medio pueblo) dice que salió por ahí. Y que además, se encontró con el Gusano y con el Monstruo, pero sólo de pasada, casi ninguno tuvo que luchar. Y además, sólo los últimos que la pasaron han visto también al Hombre-Pez, pero de nuevo de pasada y según me dijeron no era tan grande como me habéis dicho.
-Ummhh -Rhûn pensaba. "¿Y si...?- Oye mamá, ¿cuántos niños no han vuelto de La Prueba?
-Pues..., sin duda, demasiados... -respondió- un número muy elevado. Incluso recuerdo que hubo una temporada en la que no volvían ninguno de los niños que se enviaban. -dijo recordando- Sí, fué en la época de la Gran Crisis. Lo recuerdo muy bien porque estuvieron a punto de suspender La Prueba para siempre, cosa que me alegró, nunca me ha gustado. -miró a todos lados cuando lo dijo, pues elevó un poco el tono de voz- Ejem, perdón...-"Contrólate, Lhána"- Bueno, recuerdo que aquella mala época pasó de repente, así sin más. Nunca supe bien porqué...pero después la cantidad de niños que volvían volvió a ser alta. "Si es que puede llamarse 'alta' a 4 niños al mes...".
-En fin..¿tenéis alguna pregunta más?
-No, ninguna. -respondió Rhûn.
-Yo tampoco. -respondió Raél.
-Bien, entonces os explicaré qué debéis hacer durante la Ceremonia...

27


Mientras Lhána hablaba con Raél y Rhûn, Méylon, fue llamado a presencia del Supremo Sacerdote. Méylon, aunque un poco reticente, se dirigió a la casa del Supremo. Cuando llegó, uno de los Altos Sacerdotes Elementales que estaban a su servicio le atendió y le llevó ante él. Era alto, con el pelo azul oscuro largo y liso y unos misteriosos ojos grises. Siempre lucía un inmejorable aspecto y unas ropas ricas y muy ornamentadas de color negro, púrpura y dorado. Era una persona muy educada, atenta y amable, sin embargo...tenía un lado oscuro que no revelaba nunca a nadie, pues su padre, el Sumo Sacerdote, murió en extrañas circunstancias y se rumoreaba en el pueblo que había sido él, cosa que siempre desmintió. A pesar de ello, a muchos del pueblo no les gustaba, incluída Lhána. Le esperaba en la sala de estar, junto a la chimenea. Estaba sentado en un gran sillón de cuero de color azul oscuro. Uno de color claro estaba preparado para él. Cuando entró le saludó y le ofreció sentarse.
-Siéntate, Méylon-se por favor. -dijo con aquella voz tan agradable- Como si estuvieras en tu propia casa.
-Gracias -dijo sentándose- ¿Porqué me has llamado, Séylon-se?
-Quería hablarte de un tema muy importante para los dos. -dijo mirándole a los ojos con esa mirada astuta que tenía.- Algo que nos concierne y preocupa.
-¿De qué se trata? -preguntó. "Si es de mis hijos, olvídalo" -pensó.
-Se trata de Nuestro Imperio, Méylon-se. -dijo no sin cierto orgullo.
-¿Qué quiere el Emperador esta vez? -preguntó un poco enfadado. El Emperador Hánel era muy ambicioso y demasiado belicoso. Más parecía un simple Humano que no un Elfo -pensó orgulloso- No, aquél emperador pretencioso no le gustaba nada, no traía más que problemas al pueblo.
-Tranquilo, no te sulfures...aunque puede que lo hagas -dijo soltando una risita - "Seguro que lo harás hermano, eres tan inseguro...y manipulable...".
-Déjate de jueguecitos, Séylon, y dime qué es lo que quieres
-¿Yo? Nada...¡Es el Emperador el que siempre quiere todo! -dijo repentinamente. "Y eso cambiará, ya lo creo que lo hará..."- Perdón...-volvió aquella sonrisa que Méylon creía falsa- Como decía, el Emperador Hánel va a hacer la guerra a los Humanos (un claro matiz de profundo desprecio se notó en su voz al pronunciar 'Humanos') y necesita a nuestros chicos y chicas...
"La premonición de Lhána...ésta es la primera señal." -pensó apenado.
-¿Y qué quieres que te diga? -se levantó del silló enfadado- ¿Que adelante, llévate a mis hijos, que quiero que mueran?
-No, es eso, yo...-empezó a decir Séylon.
-¿Entones qué es, eh? ¿Qué diablos quieres, Séylon? ¿Llevar a la muerte a todos los hijos de todos los del pueblo?
-¡No, yo sólo cumplo órdenes, Méylon-se, sólo eso! -respondió defendiéndose.
-¡Déjate de cortesías, por favor! -gritó.
-Yo no quiero que les pase nada malo a los niños, ni siquiera me gusta La Prueba.
-¿Y entonces, porqué no la quitas?
-¡No puedo, ya te he dicho que yo sólo cumplo órdenes del Emperador!
-No sé si creerte...-dijo Méylon mirándolo tristemente.
-Debes creerme, tengo a un espía del Imeria todo el día detrás mío viendo si hago algo incorrecto.
Si quitara La Prueba, la cual fue ideal de Hánel, ¡enviaría a alguien para matarme! -dijo Séylon- ¿No querrás que tu propio hermano muera, verdad?
-No, claro que no, maldita sea. -respondió Méylon sentándose- Pero no quiero perder a mis hijos...
-Y no los vas a perder, hermano. Yo lo impediré. -él mismo recordaba que sus dos hijas no volvieron jamás de La Prueba y su mujer murió de pura tristeza.
-¿Qué? -dijo sorprendido. Era la primera vez en mucho tiempo que Séylon lo trataba como a un hermano y no como a un vecino del pueblo más- ¿Cómo vas a hacerlo?
-Jejeje...-rió Séylon con aquella risita contenida- Por lo que a mí respecta, Raél y Rhûn no son más que unos aprendices sin casi Poder...y lo que dicen sobre Rhûn no es más que palabrería, ya sabes la gente del pueblo tiene poco que hacer y siempre están chismorreando y...-dejó la frase en el aire- Bueno dime, ¿te parece que el espía se lo creerá? -preguntó sonriendo a su hermano. "Ya te tengo" -pensó.
-¡Oh, Espíritus Inmortales! -dijo alegremente Méylon- ¡Por fín has reaccionado! ¿De verdad que harás eso?
-Claro, ¿qué no haría yo por mi hermano? -dijo pasándole un brazo por los hombros- Además, tus hijos me recuerdan a nosotros cuando teníamos sus edades...-ellos dos se llevaban la misma diferencia de edad que Raél y Rhûn- ¡Qué tiempos aquellos! ¿Te acuerdas, la de trastadas que hacíamos? ¡Oh, y qué divertido era aquello!
-¡Claro que me acuerdo, ¿cómo iba a olvidarlo? Éramos inseparables, nunca tuvimos un momento de aburrimiento, siempre haciendo trastadas, jugando, escapándonos al bosque...
-Sí...me acuerdo que una vez nos perdimos en el bosque y movilizamos a todo el pueblo. -dijo recordando aquello- Me acuerdo que papá estaba al frente de la expedición...
-Papá...-dijo en tono melancólico- Todavía me acuerdo de él. ¿Y tú?
-¡Por supuesto! ¿Cómo no acordarme de mi propio padre? -se sorpremdió Séylon- Odio que me digan que maté a papa...-dijo en tono furioso- Si incluso le tenía miedo y todo, pero reverencial, ¿eh?
-Ya...-dijo Méylon agachando la cabeza- Perdona si en un principio dudé de tí, pero...
-Ya lo sé, papá murió repentinamente y tú me culpaste. -le dijo en un tono muy cálido y tranquilizador- Pero sé que fue porque estabas triste y te sentías impotente de no haber podido ayudar porque estabas fuera...
-Sí...fue por eso. Lo siento, me dejé influir por los rumores y la mala idea de la gente.
-No te preocupes, no importa. -y era verdad. ¿Qué importaba eso ahora? Desde luego, su hermano era un sentimental y un aburrido...
-De acuerdo. -asintió Méylon.
El reloj de la Plaza dió la una.
-Vaya, mira qué hora es...-dijo, tengo que irme, he de preparar a mis hijos para la Ceremonia.
-Muy bien, entones, hasta esta tarde, hermano. -le dijo Séylon en tono firme pero agradable, cogiéndolo del hombro derecho.
-Adiós, hermano. -respondió Méylon cogiendo a su hermano del hombro izquierdo.
Cuando su hermano se hubo ido, Séylon se sintió mucho mejor, más relajado. Miró por la ventana mientras se alejaba y cuando ya se fue del todo, se sentó en su sillón y sonrió, pensando que todo había salido como había planeado.
-Bueno, ya puedo dejar de fingir, -dijo aliviado- el idiota de mi hermano ha mordido el anzuelo hasta la propia caña. Creo que incluso convencerá a la histérica de su mujer.

(Lhána..censurado:spamnto serás mía de nuevo...)

-Bueno, -dijo apartándo el pensamiento como si fuera una mosca molesta- ahora debo prepararme para la Ceremonia, mis nuevos y pequeños Sacerdotes me esperan, aunque..es una lástima que tenga que enviarlos a la guerra para proteger al Emperador...Pero debo hacerlo, pues dentro de poco, ¡conseguiré ser el nuevo Emperador!...¡Jajajaja!
Séylon fue ha su alcoba entre carcajadas he hizo que sus criados le ayudaran a prepararse para la Ceremonia. Mientras, repasaba regocijándose, su maravilloso y perfecto plan, durante largos años hurdido.

28

Cuando llegó Méylon, Lhána ya les había explicado todo lo que tenían que hacer. Méylon se disculpó con su esposa y sus hijos, pues él también quería explicárselo. Lhána le dijo que no importaba, que con estar presente era más que suficiente. Como vió que todo estaba en orden, Méylon solicitó hablar en privado a su esposa, a lo que ella aceptó, después de decirles a los niños que podían ir a jugar hasta la hora de comer. Ella estaba un poco preocupada por lo que le pudiera decir, ya que sabía que había ido a ver a su hermano, pero se figuró que peor no podía ser ya. Fueron
de nuevo a la sala de estar, y allí hablaron.
-Cariño, tengo buenas noticias de Séylon-se.
-¿Ah, sí? ¿Y dime...qué pasa ahora, eh? -dijo con un tono malhumorado.
-Verás, el Emperador necesita gente, pero Séylon va a decir que Raél y Rhûn son mediocres con la Magia y que los rumores sobre Rhûn no pasan de eso. -dijo, muy contento con su hermano.
-¿De verdad? ¿Porqué precisamente ahora te quiere ayudar tu hermano si desde que murió tu padre no te ha ayudado nunca? -preguntó Lhána. "Algo no está bien en todo esto..." -pensó.
-Mira...el pobre está agobiado por las presiones del Emperador, que ya sabes cómo es...y encima, tiene un espía que está todo el día vigilando si lo hace todo de acuerdo con los designios de Hánel.
-¿Un espía? -dijo Lhána- No me extraña...Hánel es tan desconfiado que le pondría un espía a su propia sombra. Pero bueno, por lo que veo, tu hermano va en serio esta vez, ¿no? ¿Podemos fiarnos? -preguntó no muy segura.
-Sí, esta vez sí. Recuerda que él perdió a sus dos hijas y luego a su esposa por culpa del Emperador y su maldita Prueba.
-Sí...lo recuerdo, pobre...-dijo recordando lo mal que lo pasó Séylon- Lo siento si he sido muy cruel con él, pero...
-No te preocupes, lo comprendo. -dijo abrazándola- Tú sólo te preocupabas de tus hijos, era sin mala idea, lo sé.
-Gracias por comprenderme. -respondió Lhána mirándole a los ojos- Eres un buen marido.
-Y tú una buena esposa.
-Te quiero. -dijo Lhána besándole.
-Yo también te quiero -respondió Méylon, besándola también a ella.
En ese momento entraron los dos hermanos corriendo en la sala.
-¡¡Hey, papá y mamá se están morreando!! -gritaron los dos mientras corrían por la sala.
Méylon y Lhána, entre risas, les mandaron callar y que se estuvieran quietos. Luego, cuando los sirvientes les dijeron que la comida ya estaba preparada, fueron a comer. Después, se fueron todos a descansar hasta más tarde, cuando prepararan las últimas cosas para la Ceremonia.
Unas horas después, y entre las sirvientas, Lhána y Méylon, preparon y vistieron a Raél y Rhûn con las túnicas especiales para la Ceremonia y se vistieron ellos también con las ropas adecuadas para un acto tan importante. Luego salieron todos, incluídos los sirvientes, y se dirigieron a la Plaza Central, donde ya estaban casi todos los habitantes de Táen esperándoles. Por el camino, Raél preguntó a su padre si vió cuando pasó La Prueba algún dibujo o pintura extraños. Su padre le respondió con una negativa, a pesar de que en realidad sí que vió algo que no vió ni siquiera Lhána. Sin embargo, por ahora guardaría ese recuerdo para él. Ya se lo contaría a su debido tiempo a Raél...

29

La Ceremonia de Superación de La Prueba había comenzado. Todo estaba dispuesto, los Maestros, los Sacerdotes y los Sacerdotes Elementales y el Supremo Sacerdote. La gente de Táen abarrotando la Plaza, las túnicas con las que serían investidos...todo. Todos estaban preparados menos Raél. Cuando llegaron a la Plaza Central y sus padres, después de acompañarlos hasta casi el centro y tomaron sus posiciones a cada lado del Supremo Sacerdote, se empezó a poner muy nervioso, se podría decir que le entró el miedo escénico. Demasiada gente, todos mirándole, adorándole. Era demasiado para él. En cambio todo el gentío no parecía afectar a Rhûn, pues estaba muy tranquilo. Sin embargo, no tuvo más remedio que seguir adelante, ya que no podía pararlo todo y decir: "Oye, mira es que hay demasiada gente, ¿no podríais vaciar un poco la plaza?" No podía decir eso...y sin embargo, se moría por decirlo. "Supongo...que no hay otra salida que acabar esto cuanto antes..." -pensó resignado.
Esto pensaba Raél mientra avanzaban hacia el centro del Plaza, donde estaba el Supremo, su tío Séylon, al cual a pesar de vivir al lado de su casa, apenas veían. "Creo que a mamá no le cae muy bien..." -pensó Raél.
La música empezó a sonar, una melodía tranquila y triunfal. La gente aplaudía, incluidos sus padres. Cuando estuvieron delante del Supremo, se levantó y empezó a hablar.
-¡Estimado pueblo, esta noche nos hemos reunido aquí para celebrar la afortunada vuelta de los Hermanos Kaérim, Raél y Rhûn! -miró alrededor mienras decía esto y la gente aplaudía- ¡A partir de esta noche, ellos serán Sacrdotes y estarán, no sólo al servicio del pueblo, sino al del Imperio!
"Y eso es lo que te interesa a tí, ¿verdad?" -pensó Lhána- "Puede que hayas engañado a mi marido, pero desde luego, a mí no me engañas...".
-Y ahora, pequeños, decidme, ¿estáis preparados para ser investidos Sacerdotes?
-Sí -respondió Rhûn.
-S-sí -respondió Raél. No sólo era la gente y el ambiente, su tío también le intimidaba.
-¡Muy bien! -siguió- Y decidme, ¿juráis proteger no sólo a vuestro pueblo, Táen y a todos sus habitantes, sino también a todo el Imperio?
-Sí, lo juro -respondió Rhûn, seguro de sí mismo. "No me fío de él...pero mejor le sigo el juego, a ver de qué me entero" -pensó Rhûn.
-Sí, l-lo juro. -respondió Raél. "¡Oh, no! Otra vez..."
-¡Así me gusta, veo que sóis jóvenes pero valientes! Pero una última pregunta antes de investiros, y ésta es muy importante...¿Juráis no revelar jamás, so pena de muerte, la localización del pueblo y todo lo que ocurre en él?
-Sí, lo juro -dijeron los dos.
-Bien pues, ¡ahora seréis investidos con la Túnica Púrpura de Sacerdote! ¡Traédlas!
Dos Sacerdotes Elementales se acercaron túnica en mano, uno a Raél y otro a Rhûn.
-Raél Kaérim. ¿Estás preparado para ser investido con la Túnica Púrpura de Sacerdote?
"No pero qué remedio..." -pensó.
-Sí, lo estoy -respondió.
-Bien entonces.
El Sacerdote le colocó la Túnica encima de la que ya llevaba y le quedó justo a medida. La gente aplaudía con fuerza y vió que sus padres hacían lo mismo con una sonrisa orgullosa en la cara.
"Papá...mamá...que conste que lo hago sólo por vosotros" -pensó Raél.
A Rhûn le hicieron la misma pregunta y éste contestó muy seguro de sí mismo y fué investido también con la Túnica.
-¡Celebremos todos la investidura de estos dos jóvenes con bailes y música! -dijo Séylon dando por terminada la Ceremonia. "Muy bien, el primer paso está dado y pronto daré el segundo..." -pensó para sí.
Y así terminó la Ceremonia, luego hubieron bailes, canciones y música. La gente bailaba, cantaba y se divertía. Incluso muchas chicas se pelearon por bailar con Raél, pero él muy caballeroso, bailó con todas y cada una de ellas. "Hasta que no pruebas todas las manzanas del cesto, no sabes cuál es la buena de verdad." Le dijo una vez un compañero de clase que tenía fama de ligón. Rhûn en cambio no bailó mucho, sólo con su madre (al igual que Raél, pues era la tradición) y con algunas chicas que quisieron bailar con él, pero en general no tuvo tanto éxito como su hermano, lo cual no le importó. Séylon lo observaba todo desde el centro de la Plaza. "Ya verás mocoso, quizá ahora no te interesen las mujeres porque eres muy pequeño, pero...cuando te interesen y conozcas a la chica de tus sueños y venga tu hermano y te la robe...entonces perderás toda esperanza. Y si lo superas, y aún así te enamoras de nuevo, no te preocupes, que alguien te arrebatará todo lo que tienes sin piedad, tu esposa, tus hijas...todo". -pensaba, terriblemente enfadado, pero mostrando buena cara
a todo el mundo.


30

Unas horas después, la fiesta acabó y todo el mundo se fué a su casa a dormir. Raél y Rhûn estaban cansados, sobretodo el primero, que paró en toda la noche de bailar y bailar. Tenía los pies molidos (como algunas de las que bailaron con él, pues no era muy bueno). Entraron en la casa y fueron directos a la cama, una vez en el dormitorio, se desvistieron y se pusieron los pijamas. Entonces, esperaron a que fueran sus padres a desearles buenas noches y cuando lo hicieron, durmieron por fín. Raél durmió como un lirón, soñando que bailaba con una chica que le gustaba. Rhûn en cambio soñó con las aventuras que les depararían a partir de ahora...ya que los Sacerdotes tenían la misión de cuidar del pueblo y evitar ataques, ya que les preparaban para eso. Auqnue un día escuchó decir a su madre que en realidad les preparaban para la guerra. No sabía si era cierto o no, pero si lo decía su madre...debía creerla, ya que ella rara vez se equivocaba, como con su tío Séylon. "El cual es más que sospechoso...algo oscuro se trae entre manos...no sé que puede ser, pero lo investigaré...sí, quizá me pase por su casa haciéndome el sobrino educado y -bostezó, el sueño empezaba a cerrarle los párpados-...miraré su diario, libros...lo que sea...-bostezó de nuevo y se puso de lado, abrazándose un poco a la almohada: su posición de dormir habitual- En fín...no sé que nos deparará el futuro pero...sea lo que sea...espero estar junto a Raél...Y así, pensando en su futuro próximo, se durmió finalmente. La noche invernal era ya cerrada y poco a poco comenzó a nevar, cubriendo de un espeso y blanco manto el pueblo, escondido del mundo en un valle oculto. Un pueblo en el cual la vida transcurría tranquilamente la gente era tranquila y amable, era un pueblecito como cualquier otro del Imperio Élfico, pero que ocultaba una cara oscura, cualquiera diría que sólo se trataba de un escuela de magia normal y corriente pero...había algo más en todo aquello. Algo de lo que tenían prohibido hablar, y de lo que poca gente sabía. Lo llamaban El Viaje, y era obligado, como La Prueba. Éste Viaje era más peligroso si cabe que la Prueba y los que sabáin en qué consistía eran el propio Emperador, Séylon y los padres de Raél y Rhûn. Y ellos...se enterarían más tarde, pues cuando crecieron y alcanzaron la edad adulta, debieron hacer El Viaje...Pero esa es ya otra historia y se contará en otra ocasión...



FIN



*Notas:

-El tratamiento "-se" se coloca detrás de un nombre propio. Significa "hermano". Éste tratamiento normalmente se da sólo en adultos, los niños usan "-zei" y los jóvenes "-zek".
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#11 Smaug

Smaug

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Posteado 25 December 2005 - 04:18 AM

Acabo de conectarme y he visto q has posteado ya todo. Haber si mañana (habiendo dormido pq me caigo) puedo conectarme y lo leo trankilo pq es largo y quiero enterarme bien. Bueno seguro q estara genial, mañana te cuento.

P.D. Haber si te pillo por el msn q no te veo el pelo y cuando te veo no estas ???
Salu2

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#12 Smaug

Smaug

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Posteado 26 December 2005 - 05:32 PM

Impresionante, me ha encantado la historia. Es genial ???. Si tienes la historia del viaje por favor posteala q como este igual de bien q esta tienes un lector asiduo.
Salu2

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#13 Anárius

Anárius

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Posteado 30 December 2005 - 12:15 PM

Pues vamos a ver. El relato es la primera parte de un proyecto de novela que tengo, que constará de 4 partes: Solos, (Título pendiente), El Viaje, (Título pendiente). Ahora mismo, sólo está escrita la primera parte, pero la segunda está en proceso, así que dentro de....meses podréis leerla XDD Al menos, lo que es el hilo argumental lo tengo bastante claro...
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#14 Smaug

Smaug

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Posteado 30 December 2005 - 12:27 PM

Bueno ya te comente q si necesitas un manager aqui me tienes ???, no te preocupes q me llevo poca comision ???.
Fuera de bromas estare esperando esa magnifica historia, q seguro nos encantara. Animo.
Salu2

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#15 Immortality

Immortality

    The Captn, Almirante de la flota estelar.

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Posteado 30 December 2005 - 01:31 PM

Hmmm... pues... ya tardas en postear el resto hehe.

Vaya pruebita para unos pobres niños de mas o menos 6 años... x_x ???
All Hail the lucky ones,
I refer to those in love, yeah.

Nasnoches, señoras y señores. Sepan que forman parte de la mejor comunidad online de la web : D




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